La inesperada salida de Edith González de las filas de Televisa en el 2010 para integrarse a la competencia, TV Azteca, como artista exclusiva, acaparó un sinfín de titulares en los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales

Si bien en ese momento surgieron numerosas teorías alrededor de esta noticia, tuvieron que pasar ocho años para que la actriz mexicana contara el verdadero motivo que la llevó a dejar atrás la que fue su casa durante más de tres décadas. Según contó la intérprete de 53 años a través de una transmisión en vivo que realizó la semana pasada por medio de Instagram Stories, todo se remonta al año 2004 cuando Edith quedó embarazada de su hija, Constanza, mientras grababa el melodrama Mujer de madera.

“Yo le pedí al productor que me dejara seguir en la novela y él dijo que no me iba a faltar al respeto, que no iba a usar mi embarazo como algo así y entonces literalmente me corrieron. Esa es la realidad. Y no solamente me corrieron de Mujer de madera, sino también me corrieron de Televisa”, se sinceró la inolvidable protagonista de la exitosa telenovela Corazón salvaje.

“La realidad es que me corrieron. Yo no me fui, me corrieron”, dejó claro la actriz.

A pesar de los numerosos intentos que hizo para que la volvieran a contratar, Edith, que recientemente atravesó un cáncer de ovario, explicó que la empresa nunca quiso recontratarla.

“Hice Mundo de fieras, hice Bailando por un sueño, como haciendo puntos para ver si me recontrataban y no me recontrataron. Al contrario me mandaron a Colombia a hacer Doña Bárbara. Yo creo que se sintieron como medios culposos”, contó la actriz.

Edith recuerda como si fuera ayer el día que un ejecutivo de Televisa la llamó para ofrecerle ir a protagonizar una telenovela de Telemundo en Colombia, una invitación que la actriz no dudó en aceptar ya que la línea de producción de la empresa no estaba siendo de su agrado.

“Yo neta ya estaba viendo como que en Televisa los productores querían siempre como sobreactuaciones, entonces cuando me dijeron irme a trabajar a Colombia dije ‘of course’, o sea quiero una refrescadita, quiero no hacerla de mala y hacerla así, y después si eres buena, estar llorando todo el tiempo”, confesó. “Afortunadamente ya por fin entendieron en México que esa no es la onda y ya están haciendo las cosas más naturales”, agregó.