No es fácil ser parte de la familia real británica debido a la gran cantidad de reglas de etiquetas y códigos de protocolo que se deben cumplir

Lo que le ha ocurrido esta vez a Meghan Markle, a pesar de tomar clases de protocolo para convertirse en una duquesa, se le paso por alto y cometió un pequeño error.

Sin percatarse que no lo debía hacer tomó a su marido del brazo y en público. Aunque esto parecería una cosa normal y corriente entre simples mortales, para la realeza esto es considerado como una falta.

El hecho ocurrió cuando Markle, de 36 años, salía de la Abadía de Westminster en Londres flanqueada por su marido y los duques de Cambridge, el príncipe William y Kate Middleton.

Pero esto no es la única falla que ha tenido la duquesa de Sussex, fuentes en Londres aseguran que durante el mismo evento -el centenario de la Fuerza Aérea Real Británica- y dentro del interior de la histórica abadía, la exactriz norteamericana volvió a equivocarse, al sentarse cruzada de piernas mientras se realizaba el servicio religioso.

De acuerdo con el protocolo real, lo correcto es sentarse con las piernas paralelas o cruzadas a la altura de las pantorrillas.