Desde ayer, la principal queja de los abuelos pensionados era la lentitud con la que se desarrollaba el proceso en las entidades bancarias ubicadas en la avenida Municipal de Puerto La Cruz

A pesar de que a las 12:00 pm del día anterior mandó a su nieta a hacer la cola, la señora María Méndez logró salir del Banco Bicentenario pasada las 9:00 am.

“Lo peor de todo es que no me dieron el dinero completo. Solo un millón 400 mil bolívares que no alcanzan para mucho”, expresó.

Aunque afuera de una de las oficinas comerciales instalaron un toldo con sillas, el discapacitado Vicente Díaz hacía la cola bajo el sol y, a media mañana, aún le faltaban más de 20 personas para ingresar.

Con sus 88 años de edad “bien vividos”, indicó que le tocó llegar a las 3:00 am para tratar de recibir el efectivo temprano.

“Tuve que salir a la buena de Dios de San Pedro (municipio Sotillo) en la penumbra. De cola para poder llegar”.

Desde el barrio Las Charas de Puerto La Cruz tuvo que caminar la sexagenaria Celeste Fernández, en compañía de su nieta menor. Llegó a las 4:00 am.

“No había carros por ningún lado. Parece que todos estaban paralizados por la visita del presidente Nicolás Maduro. Y para colmo, nos van a pagar incompleto, para que uno después venga todos los días a sacar Bs 30 mil por taquilla es injusto”.

Para Mireya Ortega, no es que el proceso funcione de forma lenta, sino que existe “trampa” para entrar.

“Hay mucha gente trampera que viene a hacer la cola para vender números o el cupo. Ellos son los que forman el verdadero alboroto, porque dejan pasar a personas que apenas están llegando”.

De la “operación morrocoy”, también se quejaron clientes del Banco de Venezuela.

A pesar de que en el municipio Sotillo  las taquillas de esta institución fueron las únicas que ofrecieron el pago completo (Bs 2.675.444) la habitante de Sierra Maestra, Carmen Blanco, reclamó que debió  esperar más de media hora, cuando en otras ocasiones salía en menos de 15 minutos.

Sin embargo, Lucila Gómez mencionó que llegó a las 7:30 am y antes de las 9:00 am ya estaba lista.

“Hacemos una cola, luego pasan a un grupo a sentarse bajo  toldo y de allí nos vamos rodando hasta lograr llegar a la taquilla. Está bien organizado el proceso”.

Hoy fueron atendidas las personas de la tercera edad cuyo terminal de cédula era 0, 5, 6 y 9.

Afuera del Banco de Venezuela había una larga cola de clientes quienes esperaban con la esperanza de que  les dieran efectivo luego del pago de pensiones, pero el gerente les dijo que no era posible, pues primero debían terminar de cancelarle  a los pensionados en una jornada de tres días  consecutivos.

“¿Ahora los clientes del banco tenemos que esperar hasta el viernes por el efectivo? A parte de que nos limitan con la cantidad del dinero, ahora no nos quieren dar. ¿Cómo hace uno  para pagar pasaje?”, se preguntaba una y otra vez el jefe de mantenimiento Óscar López.

A parte de las personas de la tercera edad, en la entidad financiera sólo iban a ofrecer atención al cliente y aceptar la realización de depósitos.