Un letrero en el vestíbulo del centenario santuario de civilidad y riqueza señala que, a partir de este otoño, los caballeros deben usar chaquetas en el comedor y en el bar El Pingüino, llamado así por su aire acondicionado definitivamente ártico.
Se advierte tanto a las damas como a los caballeros que las zapatillas y las indumentarias deportivas son inaceptables en cualquier lugar fuera de la cancha de tenis y el piso del gimnasio.

Por supuesto, si estás tomando un cóctel de ron en un patio de terracota cerca de la piscina al estilo de Hockney, o jugando en el campo de golf de 18 hoyos o cabalgando, las reglas son más distendidas. Y para ser honesto, el código de vestimenta ha existido durante décadas. Es solo que últimamente, ha habido un desliz. Así que la junta publicó las viejas pautas y las declaró nuevas.

Puede parecer notable, casi insultante, que una ciudadela como esta exista y prospere, en medio de una de las ciudades más violentas y acongojadas del mundo, la capital de un país cuya economía se ha derrumbado y donde las tasas de desnutrición y enfermedades están aumentando. Millones han emigrado para escapar de la rutina de encontrar lo suficiente para comer, de vivir sin servicios de electricidad o agua corriente confiables. Y aquí, dentro de una agradable hacienda donde los candelabros parpadean, hay un enfoque renovado en el protocolo de vestimenta.

Pero el Caracas Country Club no es meramente frívolo. Su persistencia representa muchas cosas, incluido qué tan lejos ha caído la nación más rica en petróleo del mundo. El club también es una prueba de los límites del poder del gobierno en este país autodeclarado socialista. El difunto Hugo Chávez, quien desestimó el golf como burgués, solía disfrutar amenazando con apoderarse del campo para un proyecto de viviendas públicas, pero nunca lo llevó más allá de las palabras. Su sucesor, Nicolás Maduro, en gran medida, ha ignorado el lugar. Últimamente, las sanciones económicas de EEUU lo han forzado en su desesperación a hacer la vista gorda ante la renovada empresa privada de miembros y otros que podrían apoyar lo que queda de la economía. Algunos asociados con su régimen incluso han buscado ser miembros del club, lo que provocó una campaña de la vieja guardia para mantenerlos alejados.

Ahora, dentro del club y en los terrenos bien cuidados, hay más que un pequeño lamento de que antes de la revolución de fines de los años noventa, cuando Chávez creó un autoritarismo inspirado y apoyado por los cubanos, la clase empresarial se había mantenido al margen de la política, con lo que cedieron el campo a los populistas.

“Los industriales creíamos durante mucho tiempo que estaríamos bien si dejábamos la política a otros”, dijo Juan Pablo Olalquiaga, un miembro del club, quien renunció este verano a la presidencia de la Cámara de Industriales de Venezuela.

“La vieja opinión era que la política huele mal. Fuimos tontos al creer eso. Ahora nos damos cuenta de que debemos influir más en la política".

Los hombres y mujeres del club son algunos de los que aprovecharon los petrodólares que ingresaron cuando los precios del petróleo se multiplicaron por cuatro a principios de los años setenta y convirtieron su joya caribeña en una de las naciones más ricas del mundo, casi de la noche a la mañana. Fue la política pública miope que acompañó el auge lo que finalmente devastó la fortuna de millones de venezolanos y produjo la revolución socialista que estos miembros del club están soportando. Están agazapados, intentan mantener sus activos, negándose, a diferencia de tantos amigos y familiares, a viajar a Miami o Madrid.

Encuentran un extraño consuelo en su sentido de ser rehenes en un secuestro nacional. Planean una reconstrucción masiva si Maduro puede ser expulsado, cuando Estados Unidos y docenas de otros países lo exijan. (No es que los venezolanos estén mirando al 0,01% enormemente resentido como su salvavidas).

“Son sobrevivientes, los últimos mohicanos, uno de los pocos lugares de riqueza legítima en Venezuela”, dijo David Morán, editor de La Patilla, un sitio web de noticias crítico con el gobierno. “El club está repleto de las últimas personas que hicieron inversiones reales”.

Morán estaba siendo generoso. Existe un montón de lucro puramente heredado dando vueltas, sin mencionar lo adquirido de mala manera. Los contratos gubernamentales ayudaron a muchos en la lista del club a enriquecerse. Las empresas privadas hacen tratos con el régimen actual, incluso si sus propietarios desprecian a Maduro. Es la fuerza económica dominante en un país donde la mayoría de las empresas de cierto valor han sido nacionalizadas.

“Muchos de nuestros jóvenes han hecho negocios con ellos”, dijo Diana Kauffmann, miembro del club durante décadas, quien recordó su malestar cuando su hija recientemente vio a un exjuez chavista en la piscina. “No vamos a dejar que nos invadan, pero no podemos mantenerlos a todos alejados”.

Esto no es fácil de aceptar en este lugar no oficial para la asediada clase empresarial, al igual que el debate político, es imposible de evitar. Pero durante unas horas al día en el club, pueden olvidar la pesadilla de allá afuera.

Algunos miembros comen más en el club y celebran más reuniones allí, llegan temprano y se quedan hasta tarde. Los hábitos cambian sutilmente. Se economiza: se omite el cóctel tradicional, se traen botellas de vino de casa para que los camareros descorchen en lugar de ordenar de la carta del club. Pero aún hay bodas extravagantes y elegantes cócteles.

“Incluso en la guerra, las personas se casan, quedan embarazadas y quieren estar con familiares y amigos”, dijo Olalquiaga, expresidente de la Cámara de Industriales de Venezuela. “Esta no es una guerra convencional, pero hay paralelos. Hemos estado viviendo esto durante 20 años, y si nos hubiéramos rendido a la idea de que tenemos que abandonar todo lo que alguna vez fue normal, nunca habríamos sobrevivido".

Otra miembro del club, una mujer de unos 30 años que pidió no ser identificada, dijo que los venezolanos en el extranjero a veces quieren que los que se han quedado representen su culpabilidad colectiva. Durante la cena en el club, contó que hace poco le dijo a su hermano en Madrid con entusiasmo que había encontrado un hermoso pargo rojo en el mercado y que planeaba prepararlo en una pequeña fiesta para amigos. “¿Cómo puedes hablar así cuando la gente pasa hambre a tu alrededor?”, le reprendió. “Me enfrento a días sin electricidad ni agua corriente”, respondió. “Estoy tratando de ganarme la vida aquí y apoyar a la oposición política. Y me acusa de ignorar el sufrimiento que me rodea".

En el club, la misa dominical es una antigua tradición, pero ahora hay más eventos culturales. El año pasado, por su centésimo aniversario, una orquesta tocó en el campo de golf para los asistentes en traje de gala. Un jueves por la noche incluyó una fiesta para un libro sobre un estadounidense que hace un siglo salió de la bancarrota en Brooklyn y creó una nueva vida en Caracas, convirtiéndose en uno de los fundadores del club.

Otra noche, un comediante, Profesor Briceño, realizó una rutina humorística en el patio mientras el sol se ponía detrás de él, con guacamayos volando a su alrededor. Satirizó el chavismo, el frecuente problema de las líneas telefónicas cruzadas y las siempre misteriosas diferencias entre hombres y mujeres. Los asistentes estallaron en una excepcional risa desenfrenada.

Si bien Briceño se refirió a la política, no se extendió en el asunto. El club evita la expresión política abierta. Aun así, el tema sigue surgiendo: cómo evitar la participación política activa se transformó en un fracaso de larga data por parte de los generadores de dinero de la nación y cómo están lidiando con las consecuencias.

La agonía de Venezuela es distinta a la de los lugares más pobres del mundo. Puede verse en sitios como Gaza, Sudán o las zonas más pobres de India. Hoy en Maracaibo, una capital petrolera, las carretas tiradas por burros deambulan por las calles bajo semáforos que no funcionan, y los residentes cocinan sobre pequeñas ramas por la falta de gas y electricidad. Lo que desvía ese sufrimiento es que el país alguna vez fue muy próspero y aún debería serlo. El horror es en parte una función de la decadencia, del desajuste entre lo que es y lo que debería ser. El club y sus miembros son testimonio de ello.

La asociación industrial que presidió Olalquiaga hasta hace poco se había reducido de 8.000 empresas hace dos décadas a 1.700. Es dueño de una compañía que alguna vez tuvo mucho éxito y que produce adhesivos industriales, pero que hoy opera al 15% de su capacidad. Al menos no se la han quitado. Muchos miembros del club perdieron propiedades sustanciales debido a la expropiación del gobierno.

Eso le sucedió a Andrés Duarte, un operador de productos básicos y ex presidente del club. El gobierno de Chávez se apropió de dos de sus empresas, que poseían partes de los puertos del país. “Nos tomó seis años hacerlas rentables y una vez que lo fueron, el gobierno se abalanzó y las tomó”, dijo Duarte. “Una fue vendida a un traficante de drogas y adicto que ahora está en la cárcel. Nuestros intentos de que las empresas vuelvan a través de los tribunales han fracasado".

En ocasiones, las fuerzas de Chávez no pudieron seguir adelante con las adquisiciones planificadas. Jorge Redmond, presidente de una compañía de chocolate gourmet llamada Chocolates El Rey, recordó cómo la Guardia Nacional llegó a su fábrica y anunciaron planes para hacerse cargo de ella. Sus empleados los enfrentaron y rechazaron. No volvieron.

El Caracas Country Club ha adoptado un enfoque mixto. Redmond, presidente del club hasta abril pasado, dijo que una de las claves para su supervivencia era permanecer bajo el radar: “pasar agachado”. Pero también saber cómo aprovechar su peso sustancial y asumir compromisos.

El club es uno entre media docena de instituciones sociales de este tipo en la capital, pero es el más elitista. Está ubicado en un barrio arbolado del mismo nombre en inglés, Country Club, con elegantes casas flanqueadas por palmeras reales y mangos. Un túnel de brotes de bambú se cierne románticamente sobre la carretera principal de acceso. Los hermanos Olmsted, los arquitectos paisajistas que diseñaron el Central Park de Nueva York, desarrollaron los terrenos. Su edificio principal es donde, según una placa en su interior, se bebió la primera taza de café cultivada en el valle de Caracas en 1786.

Hoy, hay más de 200 empleados y 2.000 miembros. Contando a la familia, unas 7.000 personas hacen uso del club. El precio de la membresía se ha reducido a aproximadamente US$75.000, desde un máximo de US$150.000 hace varias décadas. Solo los 500 llamados miembros propietarios pagan eso; los 1.500 asociados pagan cerca de US$100 al mes. Dicha suma equivale a más de 12 veces el salario mínimo mensual oficial del país.

Varios embajadores tienen sus residencias en el barrio. Leopoldo López, un destacado político de la oposición y mentor de Guaidó que teme que lo arresten si el gobierno de Maduro puede atraparlo, permanece en la embajada de España. Su colega Freddy Guevara ha estado viviendo cerca en la residencia del embajador de Chile, rodeando el jardín repetidamente en un intento desesperado por mantenerse en forma mientras está fuera de las garras de Maduro.

La élite que hace del club su hogar lejos de casa en estos días aún podría empacar y salir de Venezuela. Más de unos pocos han guardado segundos pasaportes, por si acaso. Un país popular es España, en parte porque el gobierno español, al intentar hacer las paces por expulsar a los judíos en el siglo XV, ha ofrecido pasaporte a cualquier judío de origen español. Esto ha generado una ola de autoconciencia judía en este país abrumadoramente católico. Redmond, el expresidente del club, bromeó que tantos miembros están descubriendo las raíces judías que una vez propuso traer a un rabino los viernes por la noche.

La reciente tarde dedicada al lanzamiento del libro estuvo bañada de humor negro. “Chameleon” del difunto Robert Brandt y lanzado hace seis años en Estados Unidos, acababa de ser traducido al español y publicado por una compañía propiedad de Andrés Duarte, expresidente del club. Se dirigió a una multitud de alrededor de 75 personas mientras servían canapés y vino en bandejas de plata. La mitad de las ganancias de las ventas se destinarán a un fondo para los empleados del club.

El libro cuenta la historia de Henry Sanger Snow, un abogado de Nueva York, presidente de la universidad y director de ferrocarriles que en 1908 huyó de cargos de malversación de fondos. Snow dejó atrás una esposa y cuatro hijos, tomó el nombre de Cyrus N. Clark y se estableció rápidamente dentro de las comunidades diplomáticas y periodísticas en Caracas. Trabajó tanto para el consulado de Estados Unidos como para Associated Press.

No fueron las habilidades de estafador de Snow lo que captó la atención de los asistentes esa noche. No, fueron los misteriosos ecos de la política de hace mucho tiempo. Considere la respuesta del gobierno a la presencia de la peste bubónica: negación instantánea. Cuando un alto funcionario de salud reconoció la enfermedad posteriormente, fue arrestado, seguido de una declaración de que las condiciones sanitarias en el área del brote eran perfectas, incluso cuando las personas morían. ¿No les recordó eso a todos cómo Maduro ha negado con vehemencia que alguien en Venezuela pase hambre?

Al igual que Maduro ahora, el entonces dictador, Cipriano Castro, se enfrentaba a pequeñas rebeliones en todo el país. El presidente de Estados Unidos, Teddy Roosevelt, suspendió las relaciones. El vicepresidente venezolano, Juan Vicente Gómez, tomó el poder cuando Castro se fue, al anunciar que “circunstancias particulares me obligan a ir a Europa por un corto tiempo”. Gómez, que gobernó durante casi tres décadas, se hizo conocido como el “Tirano de los Andes”.

Vestido con un elegante saco de algodón amarillo y corbata, Duarte esbozó la historia y la sala se llenó de sonrisas de complicidad. “¿Puedes creer lo familiar que suena eso?”, susurró una mujer. Todos aplaudieron. Se sirvió más vino. Había llovido mientras se hablaba. Los camareros usaron toallas para secar las sillas y mesas al aire libre, y muchos de los presentes se dirigieron al patio a cenar.

Por Ethan Bronner (Bloomberg)


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María Alejandra Malaver, ha sido, y demostrado ser una luchadora social de vanguardia en el estado Anzoátegui y además, militante dirigente del movimiento "Voluntad Popular", lo que la induce esto último, a conocer en primer plano la personalidad del diputado Juan Guaidó, ahora nuevo Presidente de la Asamblea Nacional.




Todo empezó hace siete décadas cuando Pascual Florido, un rico hacendado, regaba su descendencia hasta tener 45 hijos. Hoy, tres de sus nietos -enemigos políticos- se sientan a la mesa de diálogo para intentar sacar a Venezuela del foso.

De un lado, Luis Florido, diputado del ala más conservadora de la oposición, y del otro los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, parte de la cúpula chavista. Primos y adversarios sin tregua.

Su abuelo tuvo 45 hijos de varias mujeres, pero solo reconoció a su primogénita y a nueve concebidos en matrimonio, entre éstos Vicente, padre del parlamentario.

Los demás crecieron con sus madres, incluido Jorge Rodríguez, reconocido dirigente comunista torturado y asesinado en 1976 en un calabozo policial, contó a la AFP el legislador y empresario de 51 años.

Desde niño, Florido escuchó hablar en su casa sobre los Rodríguez, pero recién a los 17 años conoció a su primo en el liceo donde estudiaba.

“¡Epa, cómo estás!, le dije. Fue la única vez que lo vi hasta ahora. Tenía yo 17 años y él era un peludo”, añade, marcando el contraste con la calvicie del actual ministro de Comunicación.A Delcy, presidenta de la todopoderosa Asamblea Constituyente chavista, apenas la vino a conocer personalmente en República Dominicana, sede de los diálogos que se reanudarán este viernes.

– Virulencia política –La fecundidad del patriarca es origen de múltiples paradojas.

En una ocasión, evoca Florido, su padre le dio un aventón a un desconocido que viajaba desde Caracas a Lara, de donde es la estirpe, y el hombre resultó ser su hermano.

“Le comentó que era de Jabón, un pueblito llamado así porque es muy resbaloso cuando llueve, y mi padre le dijo: ‘¡chico, yo también!, ¿cómo se llama tu papá?’. Y el hombre le respondió: ‘Pascual Florido. ¡Pero si es el mismo mío!'”, relató el diputado.Por esas mismas casualidades, Florido y Delcy han librado una guerra fuera de Venezuela: él denunciando la “dictadura” del presidente Nicolás Maduro, y la beligerante excanciller de 48 años acusando a los “apátridas” y defendiendo al gobierno de los “ataques del imperio”.

La virulencia, sin embargo, se limita al terreno político. En una oportunidad, Jorge, psiquiatra de 52 años, pidió investigar a Florido por supuestamente especular con importaciones de alimentos.

Las cuestiones personales las han ventilado terceros. El año pasado, el poderoso dirigente chavista Diosdado Cabello acusó la familia Florido de haberle robado la herencia a los Rodríguez.

“¿Dónde está la parte de los hermanos Rodríguez? Se la robaste, así son los pillos”, sostuvo Cabello, trenzado en una pelea con Florido tras denuncias del diputado sobre malos tratos en prisión a su líder, Leopoldo López.

“¿Tú crees que cuando nosotros estemos en el poder no te podemos hacer lo mismo? Te podemos hacer cosas peores… pero no somos así”, había dicho Florido.

– En orillas distintas –La polarización ha permeado a muchas familias venezolanas, y los antagonismos tocan altas esferas.

Una hija criada por el exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, quien en noviembre escapó de su arresto domiciliario a Europa, está casada con Andrés Izarra, exministro chavista.

Otro caso es el de Didalco Bolívar y su hija Manuela. Oficialista él, opositora ella, rivalizaron como parlamentarios.

Florido cuenta que algunas personas lo han cuestionado en la calle por su vínculo sanguíneo con los Rodríguez, pero es enfático: “Hemos crecido en orillas muy distintas y muy distantes”.

Los respeta a su manera. A Jorge, lector voraz que diagnóstica patologías en televisión a sus rivales, lo considera “un tipo muy peligroso porque es muy inteligente”.

“Hay que tenerle mucho cuidado por su condición de psiquiatra, pero puedes tener una conversación respetuosa con él. Delcy es un poco más difícil, se abre menos”, comenta.Y aclara que aunque la negociación no los ha unido, es el punto del que emergerá, ahora o en el futuro, la solución a la encrucijada venezolana.

“No es fácil con tanta rabia que hay, tanto odio de parte de ellos principalmente, y también de parte nuestra. La gente con tanta frustración ha terminado odiando. Pero tenemos que aprender a coexistir”.




Una red de 30 personas y 40 empresas conforman el entramado que utilizó Rafael Ramírez Carreño, presidente de Pdvsa durante diez años, para lavar más de dos mil millones de dólares en Banca Privada de Andorra (BPA). Entre los miembros de la red que funcionó entre 2006 y 2012, destacan sus primos Diego Salazar Carreño, Luis Mariano Rodríguez Cabello, José Enrique Luongo Rotundo y el asegurador Omar Farías Luces.

La información se desprende de la Rogatoria que las autoridades judiciales de Andorra enviaron a la Fiscalía General de Venezuela, a la cual tuvo acceso CuentasClarasDigital.org. A través del documento oficial número 4103434 del año 2012, la Batllia D´Andorra solicita información al Ministerio Público venezolano sobre un grupo de personas y empresas bajo investigación en el Principado europeo por el delito de lavado de dinero y valores.acerca deLo Mejor De La acerca de MP-caso-BPA-AN

El poder de los primos

Los investigadores andorranos desconfían de las empresas de Diego Salazar, utilizadas para movilizar cientos de millones de dólares en BPA, a las que califican de “sociedades pantalla”. Registradas en varios paraísos fiscales, en especial en Panamá a través del bufete Aleman Cordero Galindo & Lee, la mayoría aparece a nombre de Luis Mariano Rodríguez Cabello y José Enrique Luongo Rotundo, primos de Ramírez, siendo el beneficiario final de todas ellas Diego Salazar Carreño, también primo de Rafael Ramírez Carreño.

Desde las cuentas de los primos de Ramírez se realizaron numerosas operaciones entre personas naturales y jurídicas dentro y fuera de BPA, poniendo en evidencia decenas de transferencias con escasa o ninguna justificación a una serie de directivos de Pdvsa.

Sin embargo, más numerosos aún resultan los pagos realizados desde cuentas de contratistas de Pdvsa a las cuentas de los primos.

Un ejemplo de este tipo de operaciones es la efectuada desde una cuenta corporativa de Omar Farías, asegurador de Pdvsa, a la empresa registrada en Panamá Antigua Omega Inc. propiedad de José Enrique Luongo Rotundo y cuyo apoderado es Luis Mariano Rodríguez.

La cuenta número AD 28 0006 0008 2312 0034 8856 de Antigua Omega en BPA tenía un saldo de casi 218 millones de dólares en 2012 cuando las autoridades andorranas iniciaron la investigación que condujo a la Rogatoria. La suma provino de dos traspasos internos, uno por 177 millones de dólares por medio de 6 transferencias ordenadas desde un depósito abierto en BPA titularidad de la contratista de Pdvsa Compañía General de Combustibles CGC SA, una de las principales petroleras argentinas y otro por 14 millones de dólares de una cuenta de la compañía ISB Sociedad CS, SA de Omar Farías Luces, asegurador de Pdvsa y de otros cuatrocientos organismos públicos venezolanos entre ministerios, institutos, gobernaciones y alcaldías.

Esta es solo una de las decenas de transferencias que el controversial asegurador Omar Farías realizó a las cuentas de los primos y testaferros de Rafael Ramírez, incluyendo a Diego Salazar con el que dijo “no tener ningún tipo de negocio” en una entrevista al diario español El Mundo realizada a raíz del escándalo de las cuentas de venezolanos en BPA.

Omar Farías es uno de los principales responsables de la crisis financiera de 2009 en la cual decenas de socios y directivos de bancos, casas de bolsa y aseguradoras actuaron como una red para defraudar a la nación. Seguros Premier, propiedad de Farías, fue intervenida y acusada de ser parte de la plataforma financiera usada para actividades ilícitas. Sin embargo, el escándalo no impidió que Farías – protegido desde los más altos niveles del poder – siguiera siendo uno de los principales aseguradores de entidades del régimen, incluyendo Pdvsa. Un reportaje publicado inicialmente en El Nuevo Herald reveló que los contratos de cobertura de Seguros Constitución con la petrolera, que abarcaban las pólizas patrimoniales de cobertura nacional e internacional, tenían sobreprecios que superaban los 100 millones de dólares anuales.

Farías trató de incursionar en el negocio de los seguros en otros países pero no fue tan exitoso. Tanto en España como en Panamá y Ecuador, las autoridades financieras tomaron acciones legales contra sus empresas por operaciones sospechosas de lavado de dinero.

Los seguros de Pdvsa el gran negocio de Salazar, Farías y Víctor Vargas

A raíz de la explosión de Amuay, una de las mayores tragedias de la industria petrolera a nivel mundial, la opinión pública conoció un poco más acerca de los oscuros y fraudulentos negociados con los seguros y reaseguros de Pdvsa en manos de Diego Salazar, Omar Farías y Víctor Vargas Irausquín.

Uno de los receptores de las millonarias transferencias de Omar Farías dentro de BPA, José Enrique Luongo Rotundo, primo de Rafael Ramírez y de Diego Salazar, también es familiar de Jesús Enrique Luongo Demari, actual vicepresidente de Refinación, Comercio y Suministro de Pdvsa, quien era el gerente del Centro de Refinación Paraguaná en 2012, momento de la explosión de Amuay en la que perdieron la vida 42 personas, 5 permanecen desaparecidas y más de 150 resultaron seriamente lesionadas.

Desde un primer momento, Luongo Demaria descartó que el siniestro se debiera a falta de mantenimiento. A pocas horas de la explosión, con los tanques aún ardiendo y sin conocer el número de víctimas ni los daños finales, declaró a Venezolana de TV acompañado de Elías Jaua , vice presidente de la República para el momento, desestimando las denuncias de falta de mantenimiento en lo que calificó como “una matriz de opinión” sin fundamento y avalando la labor preventiva de “la nueva Pdvsa”.

Sus declaraciones fueron fundamentales para sustentar la opinión de Rafael Ramírez que atribuyó la tragedia a un sabotaje de sectores de la oposición con lo cual quedaba justificado que las compañías de seguros no pagaran a Pdvsa.

Sin embargo, la realidad parece haber sido otra.

Según expertos del sector asegurador internacional, el costo del programa de seguros de Pdvsa se había triplicado desde 2000 a 2008. Diego Salazar y otros allegados y familiares de Rafael Ramírez –como su cuñado Baldo Sansó, George Kabboul, Antonio Simancas, Héctor Gamboa y Eudomario Carruyo – otro cliente de BPA y protagonista de Los Papeles de Panamá – montaron un entramado de corrupción con base en el pago de primas de los seguros que le habría reportado millonarias comisiones al grupo y perjudicado seriamente los intereses de la petrolera.

En el libro El Gran Saqueo de Tablante y Tarre, se señala que entre las irregularidades detectadas con el caso Amuay figura el hecho de que Pdvsa no había contratado cobertura por concepto de lucro cesante o interrupción del negocio, de manera que la pérdida por este concepto, que fue de 1.200 millones de dólares, tuvo que ser asumida por PDV Insurance Company, es decir, la propia petrolera.

Al día de hoy se desconoce si La Occidental de Seguros de Víctor Vargas cubrió las pérdidas relativas al patrimonio como tampoco se ha tenido acceso al informe final del siniestro, tanto de Pdvsa como del Ministerio Público. Ramírez anunció el 25 de agosto de 2013 que “cuando la Fiscalía autorice publicaremos el informe sobre el sabotaje en Amuay”. Tres años después, ni Pdvsa ni el MP han publicado absolutamente nada sobre el tema.

Esta situación privó a la petrolera de los recursos necesarios para recuperar la planta. Expertos señalan que debido a ello Amuay está produciendo solo la mitad de su capacidad diaria.

El MP “investiga” el caso BPA desde hace cuatro años

La Rogatoria dirigida por las autoridades de Andorra al Ministerio Público venezolano aspiraba a aclarar las decenas de operaciones en su mayoría “muy genéricas y sin soporte documental suficiente dada la importancia del volumen económico” realizadas por la red de los primos de Rafael Ramírez en Banca Privada de Andorra. Hasta la fecha, se desconoce si la Fiscalía General respondió la solicitud.

Ante un requerimiento similar realizado en marzo por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional que investiga a Ramírez, el Ministerio Público, a través de la directora Contra la Corrupción Paula Ziri Castro, negó suministrar información aduciendo que luego de cuatro años, “el proceso actualmente se encuentra en fase de investigación”.

Fuente: cuentasclarasdigital




Los más recientes análisis del sector militar incorporan la posibilidad de un cese indefinido de actividades laborales en el país, sustentado por la aplicación del artículo 350 de la Constitución. “Para que tenga efecto sobre los profesionales de armas, tendría que restringir las actividades administrativas en Fuerte Tiuna”, afirmó el coronel retirado Antonio Guevara

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) comienza a evaluar el escenario de un paro nacional, como parte de la escalada conflictiva contra el presidente Nicolás Maduro. Los más recientes análisis del Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) incorporaron en el menú de “acciones más peligrosas” para el régimen la posibilidad de un cese total de actividad laboral, en un contexto en el que las fuerzas opositoras comienzan a invocar con seriedad el artículo 350 de la Constitución. La letra versa y sostiene el desconocimiento de “cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios o garantías democráticas o que menoscabe los derechos humanos”.

Las evaluaciones de la cúpula militar fueron distribuidas la primera semana de junio de 2017 a todas las zonas operativas de defensa integral en una “forma de mensaje conjunto” tachada de “secreto”, que se hizo del conocimiento público en la medida en que pasaba de mano en mano por la extensa e inextricable burocracia del Ministerio de la Defensa.

Según el texto, todos los jefes de zonas castrenses “deberán considerar en su planificación operacional” el resultado de este último examen a la situación política del país. Las actividades más recientes en las protestas antigubernamentales indican que Distrito Capital, Barinas, Bolívar, Mérida, Miranda y Táchira “registran niveles de conflictividad elevados”.

El problema de fondo para los militares es que las protestas llegaron al municipio Libertador del Distrito Capital. En análisis anteriores del mismo Comando Unificado de la FANB, a los que se tuvo acceso para la hechura de este trabajo, la acción de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y las policías había logrado mantener en relativa tranquilidad al centro del poder político nacional. Esa situación cambió de la noche a la mañana, con expresiones de descontento motivadas por factores sociales, como por ejemplo la carencia de alimentos.

En Barinas, de acuerdo con las estadísticas castrenses, han fallecido once personas por la conflictividad política. Allí la Operación Zamora para el mantenimiento del orden interno fue elevada a nivel amarillo —el segundo de tres en la escala de alertas—, con la finalidad de aplacar una ola de saqueos y actos vandálicos. Un destacamento de la GNB y un puesto policial fueron atacados y quemados. Zenaida Gallardo renunció a la Gobernación y fue reemplazada por el secretario de Gobierno Adán Chávez, hermano del extinto presidente Hugo Chávez.

Marcha opositora Gustavo Vera

A los seis estados de la lista inicial podrían unirse en los próximos días Aragua, Carabobo, Lara, Portuguesa, Nueva Esparta y Trujillo, de acuerdo con la evolución de las protestas en cada localidad. En los documentos anteriores, Portuguesa no figuraba en el mapa de la conflictividad política. Sus habitantes, de acuerdo con las encuestas de opinión, suelen mostrar niveles de aceptación a la gestión presidencial muy por encima del promedio nacional, junto al estado Cojedes.

“Clima de violencia mortal”

De acuerdo a las evaluaciones, adentro de los cuarteles se vende la imagen de que los opositores al Gobierno son los únicos generadores de violencia. Desde luego, estos diagnósticos omiten un dato esencial: de los 67 muertos contados desde abril de 2017 hasta la fecha de hoy solo tres (4,4%) pertenecían a las filas de los cuerpos de seguridad. De hecho, solo un uniformado ha sido ultimado en estos días —un caso que investiga la Fiscalía. Se trata de un sargento de la GN al que le dispararon en San Antonio de los Altos con una pistola que estaba en custodia de la Fuerza Armada desde 2016.

Sin embargo, el radiograma distribuido insiste en que las manifestaciones de calle tienen como fin “continuar generando un clima de violencia mortal”, que refuerce una “matriz de opinión” según la cual los cuerpos represivos hacen uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

Cuando este radiograma era elaborado, el lunes 5 de junio 2017, el país veía con asombro y estupor cómo efectivos de la GNB y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) no solo reprimían sin misericordia a manifestantes en Altamira y Chuao sino que también los golpeaban y robaban, disparaban con armas de fuego y atacaban a trabajadores de los medios de comunicación y les destruían sus equipos. En Zulia, incluso, los detuvieron con el argumento de que hacían tomas en “zonas de seguridad”.

El martes 6 de junio, cuando comenzaba la divulgación del documento, el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino, calificaba como “atrocidades” los actos presenciados el día anterior. Un mensaje que contrasta con los términos de las evaluaciones que se hacen en su propio despacho.

El siguiente paso

En un diagnóstico efectuado por Ceofanb con anterioridad, la expresión “paro nacional” no figuraba en el panorama. Ahora, está de primera en la lista de acciones “más peligrosas” que emprendería la oposición. El coronel retirado del Ejército Antonio Guevara explica: “para que una huelga tenga efecto sobre el sector militar tendría que restringir de alguna forma las actividades administrativas en Fuerte Tiuna”, que es el centro de actividad de la FANB.

Recordó que durante manifestaciones pacíficas realizadas en Los Próceres durante las últimas dos semanas las medidas de seguridad aplicadas fueron de tal magnitud que impidieron parcialmente el paso de los trabajadores civiles, así como la salida de las personas que residen en el sector. “El Ipsfa cerró y el fuerte se paralizó”, indicó.

A su juicio, es necesario combinar la magnitud de las protestas con dosis de creatividad e imaginación, que mantengan la actividad opositora en su carácter pacífico. “Es inevitable el concurso de la Fuerza Armada en la transición. Por lo tanto no puedes confrontarla, pero sí enviarle mensajes y contenidos que la sensibilicen en torno a lo que está sucediendo en el país”, sugirió Guevara, quien actualmente se desempeña como consultor en temas políticos y de seguridad.

El oficial retirado mencionó los llamados “madrugonazos” como parte del menú de acciones posibles. Y este es precisamente el segundo peligro que avizora el Ceofanb, a propósito de un ensayo efectuado por diputados frente a la Comandancia General de la GN, el 11 de abril.

Los otros riesgos delineados por la cúpula castrense son “acciones violentas” contra instalaciones de Petróleos de Venezuela y del Gobierno en general, y arremetidas contra unidades militares y saqueos “en sectores con mayor índice de conflictividad”. Finalmente, el ataque selectivo a funcionarios y “líderes políticos de ambas facciones”.

Más calle

Si en algo coinciden los análisis hechos por la FANB con los de académicos y consultores es que la confrontación en Venezuela pareciera no tener freno. “Todo señala que la conflictividad no mermará, y mucho más mientras se convoque a la Asamblea Nacional Constituyente”, advirtió el profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra.

Para el académico es claro que tanto el Ejército como la Aviación y la Armada han optado por mantenerse al margen de la represión, y delegar esta tarea a la GNB que en la actualidad “tiene una imagen horrible”. Vituperable. Este componente ha sido hasta ahora el principal ejecutor de la Operación Zamora, ordenada por el presidente Maduro a principios de abril, cuando columbraba el recrudecimiento de las manifestaciones callejeras.

La acción militar se ha avivado en Barinas, Táchira, Lara, Zulia y Distrito Capital. Ha tiznado de inclemencia y rudeza, calles y casas de ciudadanos. “Si continúa la escalada es probable que sea necesario decretar un estado de conmoción interna, lo que abriría las puertas a una intervención del Ejército”, descompone el panorama el Coronel Guevara.

El riesgo en este escenario es que los soldados del mayor componente castrense salgan a las calles y no regresen hasta que haya cambiado el Gobierno. Guevara recordó que durante la crisis de abril de 2002 la Guardia Nacional fue rebasada por la acción popular y se llegó a un “punto de quiebre” que obligó al entonces presidente Chávez a activar el Plan Soberanía en Caracas —conocido como Plan Ávila—, inmediato predecesor del Plan Zamora. “Entonces el alto mando de la GN ordenó el repliegue de sus tropas, y luego siguieron los demás componentes, que desconocieron la autoridad del Presidente”, recordó.

De inmediato, la alta oficialidad encabezada por el general Lucas Rincón le dijo al mandatario que lo mejor era separarse del poder. Este guion podría repetirse en 2017, con algunas variantes. De allí que los militares hayan ordenado en los sucesivos diagnósticos “reorientar los esfuerzos en realizar actividades de inteligencia” que permitan obtener alertas tempranas y “evitar la ejecución de los eventos planificados”.

Fuente: climax




Dentro de algunos años, cuando se haga la historia del siglo XX venezolano sin el apasionamiento con el que se analiza aún ese período, dado el impacto que tiene en nuestras vidas, estoy seguro de que se revalorizará la figura de Teodoro Petkoff.

Teodoro ha vuelto a ser noticia en estos días. Ha sido sobreseído en un esperpento judicial que le montó el poder. Es un nuevo capítulo de la vida de Petkoff, quien está retirado de la vida pública luego de ser protagonista de primer orden en Venezuela en la segunda mitad del siglo XX y en las primeras décadas del siglo XXI.

El periodismo político aplanó la trayectoria intelectual y política de Teodoro en esa manía periodística de tener una frase que ayude a definir al personaje. De esa manera, tantas veces en las agencias internacionales de noticias también terminé escribiendo “Teodoro Petkoff, el ex líder guerrillero…” Y digo que se aplanó su trayectoria porque en realidad Teodoro, para toda la izquierda e intelectualidad en Europa y América Latina, fue en verdad un ícono.

Con su libro “Checoslovaquia, el socialismo como problema”, Petkoff marcó una ruptura intelectual y política para toda una generación latinoamericana y europea con el socialismo burocratizado y represivo de la extinta URSS. La historia terminó dándole la razón a Teodoro, quien al cuestionar en 1969 la imposición de Moscú sobre la primavera checa, trazó la crítica –desde la izquierda- en contra de la burocracia comunista, la misma que terminaría implosionando tres décadas después.Teodoro fundó luego el Movimiento al Socialismo, junto con el también emblemático Pompeyo Márquez, tuvo la experiencia como ministro en la segunda administración de Rafael Caldera, relanzó el diario El Mundo (cuando era vespertino) y luego fundó Tal Cual. Parlamentario de larga data ha tenido la capacidad de revisar sus propias decisiones e incluso corregirlas en público. “Sólo los estúpidos no cambian de opinión” es una de sus frases que simbolizan su perspectiva vital.

En la parte final de los 90, siendo periodista de una agencia de prensa europea, comencé a frecuentar las ruedas de prensa que ofrecía Petkoff como ministro, y también comenzó a ser una fuente ineludible en años en los que no parecía pasar nada en Venezuela. Teodoro, con su estilo vehemente y polémico, terminaba siempre por darle algún titular a los periodistas que supieran pescar en su discurso.

Al pasar los años e iniciarse el siglo XXI, Teodoro dejó la arena política, al entender que desde la prensa (dirigiendo un periódico) podría incidir públicamente. Era otra forma de hacer política no partidista. Yo por aquel tiempo dejé el periodismo diario para buscar un espacio en la universidad, el país necesitaba de análisis, reflexión y explicaciones. Luego de algunos años nos encontramos.

La innovación a la que apostaba Tal Cual les llevó a abrir una columna dedicada a analizar el tema de los medios y la libertad de expresión en Venezuela. En conversaciones con Javier Conde, entonces jefe de redacción, bautizamos como “Infocracia” a aquella columna semanal que comenzó a publicarse en 2005. Dos años después, el cierre de RCTV vino a demostrar la importancia de aquel tema (los medios y las libertades) en la agenda pública nacional. En mi caso, Infocracia pasó ser una suerte de sello personal.

Ser colaborador de Tal Cual me abrió la puerta para conversar ocasionalmente con Teodoro. Durante varios años cada vez que me tocaba recibir y atender en Venezuela a periodistas, académicos o defensores de derechos humanos, una cita obligada era llevarles a un encuentro con Petkoff. Para algunos de ellos, en verdad, entrevistarse con él en persona, terminaba siendo lo más significativo de su visita al país.

Por aquel tiempo, por el año 2009, Teodoro me dio una lección de humildad por la que estaré en deuda con él, siempre. Azucena, su fiel asistente, me llamó: Teodoro quiere verte. Pensé que sería para tratar algún asunto relacionado con mi columna o sobre algún trabajo especial para Tal Cual.

Cuando llegó el día pautado para la reunión, Teodoro me explica que va a tener un encuentro con editores y directores de medios en Estados Unidos y que le han pedido su visión sobre la situación de libertad de prensa en Venezuela.

Libreta y lápiz en mano Teodoro me pidió que le explicara, sí, que yo le explicara, cómo es que funcionaba la hegemonía comunicacional y sus tentáculos en Venezuela.

Durante la siguiente hora Petkoff sencillamente fue un discípulo, me hacía preguntas, tomaba notas y me pedía precisiones. Aquel momento ha marcado un hito en mi vida personal y profesional.

Gracias, Teodoro.