En el hospital Dr. José María Vargas de la capital, un médico observó a una mujer de 73 años morir de insuficiencia renal porque el hospital no tenía el medicamento para realizar una diálisis de rutina. En una estación de policía de Caracas, más de 150 prisioneros se amontonaron en una celda hecha para 36 personas, de pie sin camisa (no había espacio para sentarse) en el hedor del sudor y las heces. En el árido estado de Lara, un maestro de escuela primaria contó que los niños se desmayaban en clase debido al hambre. La economía se contrajo en casi un 6% el año pasado, y se espera que disminuya hasta en un 10% este año.

Venezuela fue una vez el ejemplo de América Latina: hogar de Simón Bolívar, que liberó a gran parte del continente del dominio español. Ahora, después de años de mala gestión política y meses en caída libre económica, es la historia de advertencia de la región. El bolívar, la moneda que lleva el nombre del Libertador, ahora se lleva en mochilas en lugar de billeteras; una unidad vale menos que un centavo. Mientras la producción cae en picado, el crimen aumenta. Las peleas frecuentemente se producen en las líneas de comida. El número de asesinatos el año pasado oscilaron entre 17,000 y 28,000. Nadie sabe el recuento exacto, pero a pesar de eso pondría el índice de homicidios de la nación -impulsado por una mezcla letal de pandillas callejeras, cárteles de la droga, guerrillas izquierdistas y paramilitares de derecha que luchan por el poder- entre los más altos del mundo. Incluso los animales están muriendo: unos 50 animales del zoológico se han muerto de hambre en los últimos seis meses porque no hay suficiente comida.

"Es como si hubiera habido un desastre natural, como un huracán que arrasó las cosas", le dice a TIME el gobernador del estado Miranda y un líder clave de la oposición, Henrique Capriles. "Si no buscamos una solución constitucional democrática, me temo que habrá una explosión en Venezuela y terminará colapsando".

Llegar a esa solución parece casi imposible en un país aún gobernado por el legado de un hombre muerto. Durante los 14 años que Hugo Chávez pasó como presidente antes de su muerte en 2013 por cáncer, puso en marcha la dinámica económica y política que creó la catástrofe actual, y la parálisis que ha resultado de ello. En Venezuela, casi todos los políticos, y mucha gente común, todavía se definen a sí mismos como chavistas o como oposición. El actual presidente, el ex conductor de autobús Nicolás Maduro, reivindica el nombre chavista pero no tiene el carisma de su mentor, ni tampoco su buena suerte. Chávez disfrutó de los altos precios del petróleo durante gran parte de su mandato, pero en el reloj de Maduro los precios del petróleo han bajado de $ 100 por barril a tan solo $ 25 por barril. (Ahora está a $ 35 el barril). Chávez gozó de un apoyo popular masivo, pero en las elecciones de mitad de período de diciembre de 2015, la oposición ganó la mayoría de la asamblea por primera vez desde 1998.

Pero la oposición ha sido capaz de hacer poco con su nuevo poder, gracias de nuevo al legado de Chávez. Los jueces chavistas en el tribunal supremo anularon 18 leyes o mociones aprobadas por la asamblea, entre ellas una decisión que anuló una ley que ordena la liberación de más de 100 presos políticos, incluido el líder de la oposición Leopoldo López, encarcelado en un caso que el propio fiscal dijo fue amañado Bloqueada en la legislatura, la oposición está apuntando directamente a Maduro, reuniendo más de un millón de firmas para exigir un referéndum revocatorio que lo quitaría de su cargo. Las encuestas indican que el presidente perdería mucho, pero Maduro todavía tiene las herramientas del estado a su disposición. Entre ellos se incluyen los militares y la policía, que el 27 de julio bloquearon a los manifestantes de la oposición que intentaban marchar sobre la sede del Consejo Nacional Electoral en Caracas.

Maduro ha dejado en claro que no va a ninguna parte. En mayo, declaró el estado de emergencia, ordenando maniobras militares para prepararse para una invasión extranjera imaginaria. En televisión, culpa a los venezolanos ricos que trabajan con la CIA y los paramilitares colombianos al otro lado de la frontera. Un grupo de militantes chavistas marcha a diario en un desafiante apoyo de su asediado presidente. "Estamos listos para derramar nuestra sangre defendiendo a la patria [patria]", dice Endri Carvajal en una concentración de taxis chavistas de motocicletas. "Si hay una intervención, sus soldados morirán aquí".

Venezuela no debería ser así. El país ocupa el 18% de las reservas probadas de petróleo del mundo, sumando casi 300 mil millones de barriles. Pero lo que el diplomático venezolano y fundador de la OPEP Juan Pablo Pérez Alfonzo llamó una vez "el excremento del diablo" ha sido una bendición mixta desde el principio, enriqueciendo a una élite adinerada incluso cuando los pobres se aferran a la vida en barrios pobres como el barrio pobre Petare sobre Caracas. hogar de medio millón de personas.

Sin embargo, a pesar de la enorme desigualdad, Venezuela permaneció relativamente pacífica hasta finales de la década de 1980, cuando los precios del petróleo tocaron una depresión prolongada. Las protestas por las condiciones económicas se deterioraron hasta convertirse en saqueos, y en medio de la confusión, un joven paracaidista llamado Hugo Chávez intentó liderar un golpe en 1992. Chávez cumpliría dos años de prisión por sus acciones, pero finalmente se recuperó para ganar la presidencia en las urnas. en 1998. Comenzó como un populista directo que hizo poca mención del socialismo, enfocando su ira en el establishment corrupto de Venezuela mientras ganaba los corazones de los pobres con su carisma.

Pero después de sobrevivir a un golpe fallido en 2002, Chávez dio un giro radical. Comenzó a lanzar ataques diarios contra venezolanos ricos y sus amigos estadounidenses. Los Estados Unidos ya era un hombre del saco conveniente en la política latinoamericana, gracias a una larga historia de golpes patrocinadores, invasiones directas y gobiernos títeres. Chávez apuntó especialmente al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a quien calificó como un demonio literal, diciendo que el atril "huele a azufre aún hoy" después de seguir a Bush en un discurso en 2006 ante la Asamblea General de Estados Unidos.

Para entonces, Chávez era una estrella de rock para la izquierda global, que pensó que había encontrado un modelo posterior a la Guerra Fría en lo que el presidente venezolano llamó su revolución bolivariana. Pero Chávez siempre practicó un extraño tipo de socialismo, confiando en la industria petrolera de Venezuela tanto como cualquier predecesor capitalista. Con el petróleo eventualmente subiendo hasta $ 140 por barril en 2008, su gobierno estaba construyendo un millón de casas nuevas y clínicas médicas de esquina (muchas de ellas atendidas por médicos cubanos, parte de un acuerdo de crudo por medicina con La Habana) e incluso entregando computadoras portátiles y lavadoras en los barrios. "Dijimos que Venezuela se convirtió en el país de los felices pobres", dice el economista Eduardo Fortuny. "Sin realmente mejorar sus ingresos, les dio más cosas. La popularidad de Chávez iba de la mano con su gasto público ".

Chávez también fijó los precios de los alimentos básicos, desde el café hasta las galletas. Cuando las compañías venezolanas dejaron de ser rentables para hacer tales cosas, Chávez simplemente utilizó el dinero del petróleo para importarlas desde el exterior. Después de ganar las elecciones luego de las elecciones, pasó a expropiar a cientos de compañías privadas, desde plantaciones de azúcar hasta granjas lecheras. Y para evitar que las personas boten sus bolívares, que estaban perdiendo valor, restringió quién podría comprar dólares y fijó la tasa.

Esas medidas sembraron las semillas de la crisis actual. Incapaces de comprar legalmente dólares, los empresarios recurrieron al mercado negro, donde los tipos de cambio se dispararon. Si bien la tasa base oficial es de 10 bolívares por dólar, el bolívar ahora cotiza en la calle en más de 1,000. El colapso de la moneda se ve agravado por el bajo precio del petróleo: Venezuela ya no puede contar con que sus exportaciones de petróleo le devuelvan suficientes dólares, lo que significa que no puede importar suficientes bienes para vender a precios fijos, lo que ocasiona escasez.

Y la producción nacional ha sido diezmada ya que las granjas y fábricas que Chávez expropió están casi ociosas. La crisis también ha perjudicado a las compañías internacionales, que han visto desaparecer unos $ 10 mil millones en ganancias en los últimos 18 meses. Muchos se dan por vencidos en el país. En mayo, Coca-Cola suspendió su operación de embotellado en Venezuela debido a la falta de edulcorante, y en julio, McDonald's dejó temporalmente de vender Big Macs debido a la falta de pan.

Por muy malas que sean las cosas en Caracas, la miseria es peor en las provincias. Mario Mora, un trabajador de 52 años de edad, se sienta bajo el sol abrasador en la ciudad de Pavía después de esperar desde el amanecer la llegada de botes de gas para cocinar y calentar agua. La espera es en vano: a las 4 p.m., un oficial de policía informa a la multitud que no llegará gas hasta el día siguiente. Mora tendrá que buscar ramitas para encender un fuego para cocinar pasteles de maíz y frijoles para su esposa y cuatro hijos. Ellos comen una comida al día. "Siempre he sido pobre, pero nunca lo había visto tan mal", dice.

No son mejores los de la clase media urbana que se hacen llamar "los nuevos pobres". Yajaira Gutiérrez, la contable que espera en una línea de comida en Caracas, dice que hace cinco años, su salario valía alrededor de $ 800 por mes. Ahora, a pesar de los aumentos regulares, equivaldría a menos de $ 70. Cuando no puede conseguir comida en las tiendas, recurre al mercado negro, donde los vendedores ambulantes venden alimentos por 10 veces más que las tiendas. "Me he estado limpiando con el jabón destinado a lavar los platos", dice.

Los medicamentos a menudo no se pueden encontrar a ningún precio. Después de que el empresario Rainer Espejo descubriera que su hija de 2 años, Barbara, tenía leucemia, tuvo que recurrir a un vecino que trabajaba en Colombia para contrabandear las drogas que necesitaba. Con los cortes de energía, Barbara está pasando por un tratamiento con aire acondicionado esporádico y escasez de agua que hace que sea difícil mantenerla limpia. "Es una forma cruel de supervivencia", dice Espejo. "Puedes deprimirte". Pero el problema sigue ahí, así que debes enfrentarlo ".

No menos sorprendentes son las cárceles repletas. Algunos presos tienen acceso al agua solo una hora por día, orinan y excretan en bolsas de plástico que esperan que los guardias recolecten. "En estas condiciones, su mente se deteriora", dice Daniel Sayago, de 24 años, quien ha sido acusado de asalto. "Tienes que cerrar partes de ella para sobrevivir".

Para el líder de la oposición Capriles, el único cambio significativo es recordar a Maduro, cuyo mandato se extiende hasta 2019, y celebrar nuevas elecciones. Capriles dice que un nuevo presidente -que podría significarlo- sería capaz de eliminar los controles de los precios y las divisas al tiempo que se alivian los efectos colaterales con la ayuda humanitaria del exterior que es más probable que fluya hacia un gobierno más amigable.

Pero el destino del país puede recaer finalmente en el ejército, otro jugador en un ámbito político abarrotado de grupos armados. El ejército ha respaldado hasta ahora a Maduro, pero ha derrocado con éxito a los gobiernos venezolanos en tres ocasiones en los últimos 70 años, y Chávez ocupó los primeros puestos con aliados luego del intento de golpe de 2002. "Las fuerzas armadas están llegando a una hora difícil, decisiva", dice Capriles. "Y van a tener que tomar una decisión: ¿están con Maduro, o están con la constitución?"

Fuente: Jorge Benezra/Caracas

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En Venezuela, las líneas de alimentos son solo la evidencia más visible de una nación en caída libre. Conocidas como las colas, las líneas se forman antes del amanecer y duran hasta la caída de la noche, con varios cuerpos gruesos y zigzagueando kilómetros y kilómetros en frondosos barrios de clase media y harapientas barriadas. En un país que se encuentra en la cima de las reservas de petróleo más grandes del mundo, los ciudadanos hambrientos esperan en su día asignado lo que almacenen las reservas: con suerte, harina de maíz para hacer arepas, y en un día realmente bueno, champú.

"Nunca soñé que llegaría a esto", dice Yajaira Gutiérrez, una contable de 41 años, que espera su turno en el centro de Caracas. "Que en Venezuela, con todo nuestro petróleo, estaríamos luchando por obtener tortas de maíz".

En el hospital Dr. José María Vargas de la capital, un médico observó a una mujer de 73 años morir de insuficiencia renal porque el hospital no tenía el medicamento para realizar una diálisis de rutina. En una estación de policía de Caracas, más de 150 prisioneros se amontonaron en una celda hecha para 36 personas, de pie sin camisa (no había espacio para sentarse) en el hedor del sudor y las heces. En el árido estado de Lara, un maestro de escuela primaria contó que los niños se desmayaban en clase debido al hambre. La economía se contrajo en casi un 6% el año pasado, y se espera que disminuya hasta en un 10% este año.

Venezuela fue una vez el ejemplo de América Latina: hogar de Simón Bolívar, que liberó a gran parte del continente del dominio español. Ahora, después de años de mala gestión política y meses en caída libre económica, es la historia de advertencia de la región. El bolívar, la moneda que lleva el nombre del Libertador, ahora se lleva en mochilas en lugar de billeteras; una unidad vale menos que un centavo. Mientras la producción cae en picado, el crimen aumenta. Las peleas frecuentemente se producen en las líneas de comida. El número de asesinatos el año pasado oscilaron entre 17,000 y 28,000. Nadie sabe el recuento exacto, pero a pesar de eso pondría el índice de homicidios de la nación -impulsado por una mezcla letal de pandillas callejeras, cárteles de la droga, guerrillas izquierdistas y paramilitares de derecha que luchan por el poder- entre los más altos del mundo. Incluso los animales están muriendo: unos 50 animales del zoológico se han muerto de hambre en los últimos seis meses porque no hay suficiente comida.

"Es como si hubiera habido un desastre natural, como un huracán que arrasó las cosas", le dice a TIME el gobernador del estado Miranda y un líder clave de la oposición, Henrique Capriles. "Si no buscamos una solución constitucional democrática, me temo que habrá una explosión en Venezuela y terminará colapsando".

Llegar a esa solución parece casi imposible en un país aún gobernado por el legado de un hombre muerto. Durante los 14 años que Hugo Chávez pasó como presidente antes de su muerte en 2013 por cáncer, puso en marcha la dinámica económica y política que creó la catástrofe actual, y la parálisis que ha resultado de ello. En Venezuela, casi todos los políticos, y mucha gente común, todavía se definen a sí mismos como chavistas o como oposición. El actual presidente, el ex conductor de autobús Nicolás Maduro, reivindica el nombre chavista pero no tiene el carisma de su mentor, ni tampoco su buena suerte. Chávez disfrutó de los altos precios del petróleo durante gran parte de su mandato, pero en el reloj de Maduro los precios del petróleo han bajado de $ 100 por barril a tan solo $ 25 por barril. (Ahora está a $ 35 el barril). Chávez gozó de un apoyo popular masivo, pero en las elecciones de mitad de período de diciembre de 2015, la oposición ganó la mayoría de la asamblea por primera vez desde 1998.

Pero la oposición ha sido capaz de hacer poco con su nuevo poder, gracias de nuevo al legado de Chávez. Los jueces chavistas en el tribunal supremo anularon 18 leyes o mociones aprobadas por la asamblea, entre ellas una decisión que anuló una ley que ordena la liberación de más de 100 presos políticos, incluido el líder de la oposición Leopoldo López, encarcelado en un caso que el propio fiscal dijo fue amañado Bloqueada en la legislatura, la oposición está apuntando directamente a Maduro, reuniendo más de un millón de firmas para exigir un referéndum revocatorio que lo quitaría de su cargo. Las encuestas indican que el presidente perdería mucho, pero Maduro todavía tiene las herramientas del estado a su disposición. Entre ellos se incluyen los militares y la policía, que el 27 de julio bloquearon a los manifestantes de la oposición que intentaban marchar sobre la sede del Consejo Nacional Electoral en Caracas.

Maduro ha dejado en claro que no va a ninguna parte. En mayo, declaró el estado de emergencia, ordenando maniobras militares para prepararse para una invasión extranjera imaginaria. En televisión, culpa a los venezolanos ricos que trabajan con la CIA y los paramilitares colombianos al otro lado de la frontera. Un grupo de militantes chavistas marcha a diario en un desafiante apoyo de su asediado presidente. "Estamos listos para derramar nuestra sangre defendiendo a la patria [patria]", dice Endri Carvajal en una concentración de taxis chavistas de motocicletas. "Si hay una intervención, sus soldados morirán aquí".

Venezuela no debería ser así. El país ocupa el 18% de las reservas probadas de petróleo del mundo, sumando casi 300 mil millones de barriles. Pero lo que el diplomático venezolano y fundador de la OPEP Juan Pablo Pérez Alfonzo llamó una vez "el excremento del diablo" ha sido una bendición mixta desde el principio, enriqueciendo a una élite adinerada incluso cuando los pobres se aferran a la vida en barrios pobres como el barrio pobre Petare sobre Caracas. hogar de medio millón de personas.

Sin embargo, a pesar de la enorme desigualdad, Venezuela permaneció relativamente pacífica hasta finales de la década de 1980, cuando los precios del petróleo tocaron una depresión prolongada. Las protestas por las condiciones económicas se deterioraron hasta convertirse en saqueos, y en medio de la confusión, un joven paracaidista llamado Hugo Chávez intentó liderar un golpe en 1992. Chávez cumpliría dos años de prisión por sus acciones, pero finalmente se recuperó para ganar la presidencia en las urnas. en 1998. Comenzó como un populista directo que hizo poca mención del socialismo, enfocando su ira en el establishment corrupto de Venezuela mientras ganaba los corazones de los pobres con su carisma.

Pero después de sobrevivir a un golpe fallido en 2002, Chávez dio un giro radical. Comenzó a lanzar ataques diarios contra venezolanos ricos y sus amigos estadounidenses. Los Estados Unidos ya era un hombre del saco conveniente en la política latinoamericana, gracias a una larga historia de golpes patrocinadores, invasiones directas y gobiernos títeres. Chávez apuntó especialmente al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, a quien calificó como un demonio literal, diciendo que el atril "huele a azufre aún hoy" después de seguir a Bush en un discurso en 2006 ante la Asamblea General de Estados Unidos.

Para entonces, Chávez era una estrella de rock para la izquierda global, que pensó que había encontrado un modelo posterior a la Guerra Fría en lo que el presidente venezolano llamó su revolución bolivariana. Pero Chávez siempre practicó un extraño tipo de socialismo, confiando en la industria petrolera de Venezuela tanto como cualquier predecesor capitalista. Con el petróleo eventualmente subiendo hasta $ 140 por barril en 2008, su gobierno estaba construyendo un millón de casas nuevas y clínicas médicas de esquina (muchas de ellas atendidas por médicos cubanos, parte de un acuerdo de crudo por medicina con La Habana) e incluso entregando computadoras portátiles y lavadoras en los barrios. "Dijimos que Venezuela se convirtió en el país de los felices pobres", dice el economista Eduardo Fortuny. "Sin realmente mejorar sus ingresos, les dio más cosas. La popularidad de Chávez iba de la mano con su gasto público ".

Chávez también fijó los precios de los alimentos básicos, desde el café hasta las galletas. Cuando las compañías venezolanas dejaron de ser rentables para hacer tales cosas, Chávez simplemente utilizó el dinero del petróleo para importarlas desde el exterior. Después de ganar las elecciones luego de las elecciones, pasó a expropiar a cientos de compañías privadas, desde plantaciones de azúcar hasta granjas lecheras. Y para evitar que las personas boten sus bolívares, que estaban perdiendo valor, restringió quién podría comprar dólares y fijó la tasa.

Esas medidas sembraron las semillas de la crisis actual. Incapaces de comprar legalmente dólares, los empresarios recurrieron al mercado negro, donde los tipos de cambio se dispararon. Si bien la tasa base oficial es de 10 bolívares por dólar, el bolívar ahora cotiza en la calle en más de 1,000. El colapso de la moneda se ve agravado por el bajo precio del petróleo: Venezuela ya no puede contar con que sus exportaciones de petróleo le devuelvan suficientes dólares, lo que significa que no puede importar suficientes bienes para vender a precios fijos, lo que ocasiona escasez.

Y la producción nacional ha sido diezmada ya que las granjas y fábricas que Chávez expropió están casi ociosas. La crisis también ha perjudicado a las compañías internacionales, que han visto desaparecer unos $ 10 mil millones en ganancias en los últimos 18 meses. Muchos se dan por vencidos en el país. En mayo, Coca-Cola suspendió su operación de embotellado en Venezuela debido a la falta de edulcorante, y en julio, McDonald's dejó temporalmente de vender Big Macs debido a la falta de pan.

Por muy malas que sean las cosas en Caracas, la miseria es peor en las provincias. Mario Mora, un trabajador de 52 años de edad, se sienta bajo el sol abrasador en la ciudad de Pavía después de esperar desde el amanecer la llegada de botes de gas para cocinar y calentar agua. La espera es en vano: a las 4 p.m., un oficial de policía informa a la multitud que no llegará gas hasta el día siguiente. Mora tendrá que buscar ramitas para encender un fuego para cocinar pasteles de maíz y frijoles para su esposa y cuatro hijos. Ellos comen una comida al día. "Siempre he sido pobre, pero nunca lo había visto tan mal", dice.

No son mejores los de la clase media urbana que se hacen llamar "los nuevos pobres". Yajaira Gutiérrez, la contable que espera en una línea de comida en Caracas, dice que hace cinco años, su salario valía alrededor de $ 800 por mes. Ahora, a pesar de los aumentos regulares, equivaldría a menos de $ 70. Cuando no puede conseguir comida en las tiendas, recurre al mercado negro, donde los vendedores ambulantes venden alimentos por 10 veces más que las tiendas. "Me he estado limpiando con el jabón destinado a lavar los platos", dice.

Los medicamentos a menudo no se pueden encontrar a ningún precio. Después de que el empresario Rainer Espejo descubriera que su hija de 2 años, Barbara, tenía leucemia, tuvo que recurrir a un vecino que trabajaba en Colombia para contrabandear las drogas que necesitaba. Con los cortes de energía, Barbara está pasando por un tratamiento con aire acondicionado esporádico y escasez de agua que hace que sea difícil mantenerla limpia. "Es una forma cruel de supervivencia", dice Espejo. "Puedes deprimirte". Pero el problema sigue ahí, así que debes enfrentarlo ".

No menos sorprendentes son las cárceles repletas. Algunos presos tienen acceso al agua solo una hora por día, orinan y excretan en bolsas de plástico que esperan que los guardias recolecten. "En estas condiciones, su mente se deteriora", dice Daniel Sayago, de 24 años, quien ha sido acusado de asalto. "Tienes que cerrar partes de ella para sobrevivir".

Para el líder de la oposición Capriles, el único cambio significativo es recordar a Maduro, cuyo mandato se extiende hasta 2019, y celebrar nuevas elecciones. Capriles dice que un nuevo presidente -que podría significarlo- sería capaz de eliminar los controles de los precios y las divisas al tiempo que se alivian los efectos colaterales con la ayuda humanitaria del exterior que es más probable que fluya hacia un gobierno más amigable.

Pero el destino del país puede recaer finalmente en el ejército, otro jugador en un ámbito político abarrotado de grupos armados. El ejército ha respaldado hasta ahora a Maduro, pero ha derrocado con éxito a los gobiernos venezolanos en tres ocasiones en los últimos 70 años, y Chávez ocupó los primeros puestos con aliados luego del intento de golpe de 2002. "Las fuerzas armadas están llegando a una hora difícil, decisiva", dice Capriles. "Y van a tener que tomar una decisión: ¿están con Maduro, o están con la constitución?"

Fuente: Jorge Benezra/Caracas


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Todo empezó hace siete décadas cuando Pascual Florido, un rico hacendado, regaba su descendencia hasta tener 45 hijos. Hoy, tres de sus nietos -enemigos políticos- se sientan a la mesa de diálogo para intentar sacar a Venezuela del foso.

De un lado, Luis Florido, diputado del ala más conservadora de la oposición, y del otro los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, parte de la cúpula chavista. Primos y adversarios sin tregua.

Su abuelo tuvo 45 hijos de varias mujeres, pero solo reconoció a su primogénita y a nueve concebidos en matrimonio, entre éstos Vicente, padre del parlamentario.

Los demás crecieron con sus madres, incluido Jorge Rodríguez, reconocido dirigente comunista torturado y asesinado en 1976 en un calabozo policial, contó a la AFP el legislador y empresario de 51 años.

Desde niño, Florido escuchó hablar en su casa sobre los Rodríguez, pero recién a los 17 años conoció a su primo en el liceo donde estudiaba.

“¡Epa, cómo estás!, le dije. Fue la única vez que lo vi hasta ahora. Tenía yo 17 años y él era un peludo”, añade, marcando el contraste con la calvicie del actual ministro de Comunicación.A Delcy, presidenta de la todopoderosa Asamblea Constituyente chavista, apenas la vino a conocer personalmente en República Dominicana, sede de los diálogos que se reanudarán este viernes.

– Virulencia política –La fecundidad del patriarca es origen de múltiples paradojas.

En una ocasión, evoca Florido, su padre le dio un aventón a un desconocido que viajaba desde Caracas a Lara, de donde es la estirpe, y el hombre resultó ser su hermano.

“Le comentó que era de Jabón, un pueblito llamado así porque es muy resbaloso cuando llueve, y mi padre le dijo: ‘¡chico, yo también!, ¿cómo se llama tu papá?’. Y el hombre le respondió: ‘Pascual Florido. ¡Pero si es el mismo mío!'”, relató el diputado.Por esas mismas casualidades, Florido y Delcy han librado una guerra fuera de Venezuela: él denunciando la “dictadura” del presidente Nicolás Maduro, y la beligerante excanciller de 48 años acusando a los “apátridas” y defendiendo al gobierno de los “ataques del imperio”.

La virulencia, sin embargo, se limita al terreno político. En una oportunidad, Jorge, psiquiatra de 52 años, pidió investigar a Florido por supuestamente especular con importaciones de alimentos.

Las cuestiones personales las han ventilado terceros. El año pasado, el poderoso dirigente chavista Diosdado Cabello acusó la familia Florido de haberle robado la herencia a los Rodríguez.

“¿Dónde está la parte de los hermanos Rodríguez? Se la robaste, así son los pillos”, sostuvo Cabello, trenzado en una pelea con Florido tras denuncias del diputado sobre malos tratos en prisión a su líder, Leopoldo López.

“¿Tú crees que cuando nosotros estemos en el poder no te podemos hacer lo mismo? Te podemos hacer cosas peores… pero no somos así”, había dicho Florido.

– En orillas distintas –La polarización ha permeado a muchas familias venezolanas, y los antagonismos tocan altas esferas.

Una hija criada por el exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, quien en noviembre escapó de su arresto domiciliario a Europa, está casada con Andrés Izarra, exministro chavista.

Otro caso es el de Didalco Bolívar y su hija Manuela. Oficialista él, opositora ella, rivalizaron como parlamentarios.

Florido cuenta que algunas personas lo han cuestionado en la calle por su vínculo sanguíneo con los Rodríguez, pero es enfático: “Hemos crecido en orillas muy distintas y muy distantes”.

Los respeta a su manera. A Jorge, lector voraz que diagnóstica patologías en televisión a sus rivales, lo considera “un tipo muy peligroso porque es muy inteligente”.

“Hay que tenerle mucho cuidado por su condición de psiquiatra, pero puedes tener una conversación respetuosa con él. Delcy es un poco más difícil, se abre menos”, comenta.Y aclara que aunque la negociación no los ha unido, es el punto del que emergerá, ahora o en el futuro, la solución a la encrucijada venezolana.

“No es fácil con tanta rabia que hay, tanto odio de parte de ellos principalmente, y también de parte nuestra. La gente con tanta frustración ha terminado odiando. Pero tenemos que aprender a coexistir”.




Dentro de algunos años, cuando se haga la historia del siglo XX venezolano sin el apasionamiento con el que se analiza aún ese período, dado el impacto que tiene en nuestras vidas, estoy seguro de que se revalorizará la figura de Teodoro Petkoff.

Teodoro ha vuelto a ser noticia en estos días. Ha sido sobreseído en un esperpento judicial que le montó el poder. Es un nuevo capítulo de la vida de Petkoff, quien está retirado de la vida pública luego de ser protagonista de primer orden en Venezuela en la segunda mitad del siglo XX y en las primeras décadas del siglo XXI.

El periodismo político aplanó la trayectoria intelectual y política de Teodoro en esa manía periodística de tener una frase que ayude a definir al personaje. De esa manera, tantas veces en las agencias internacionales de noticias también terminé escribiendo “Teodoro Petkoff, el ex líder guerrillero…” Y digo que se aplanó su trayectoria porque en realidad Teodoro, para toda la izquierda e intelectualidad en Europa y América Latina, fue en verdad un ícono.

Con su libro “Checoslovaquia, el socialismo como problema”, Petkoff marcó una ruptura intelectual y política para toda una generación latinoamericana y europea con el socialismo burocratizado y represivo de la extinta URSS. La historia terminó dándole la razón a Teodoro, quien al cuestionar en 1969 la imposición de Moscú sobre la primavera checa, trazó la crítica –desde la izquierda- en contra de la burocracia comunista, la misma que terminaría implosionando tres décadas después.Teodoro fundó luego el Movimiento al Socialismo, junto con el también emblemático Pompeyo Márquez, tuvo la experiencia como ministro en la segunda administración de Rafael Caldera, relanzó el diario El Mundo (cuando era vespertino) y luego fundó Tal Cual. Parlamentario de larga data ha tenido la capacidad de revisar sus propias decisiones e incluso corregirlas en público. “Sólo los estúpidos no cambian de opinión” es una de sus frases que simbolizan su perspectiva vital.

En la parte final de los 90, siendo periodista de una agencia de prensa europea, comencé a frecuentar las ruedas de prensa que ofrecía Petkoff como ministro, y también comenzó a ser una fuente ineludible en años en los que no parecía pasar nada en Venezuela. Teodoro, con su estilo vehemente y polémico, terminaba siempre por darle algún titular a los periodistas que supieran pescar en su discurso.

Al pasar los años e iniciarse el siglo XXI, Teodoro dejó la arena política, al entender que desde la prensa (dirigiendo un periódico) podría incidir públicamente. Era otra forma de hacer política no partidista. Yo por aquel tiempo dejé el periodismo diario para buscar un espacio en la universidad, el país necesitaba de análisis, reflexión y explicaciones. Luego de algunos años nos encontramos.

La innovación a la que apostaba Tal Cual les llevó a abrir una columna dedicada a analizar el tema de los medios y la libertad de expresión en Venezuela. En conversaciones con Javier Conde, entonces jefe de redacción, bautizamos como “Infocracia” a aquella columna semanal que comenzó a publicarse en 2005. Dos años después, el cierre de RCTV vino a demostrar la importancia de aquel tema (los medios y las libertades) en la agenda pública nacional. En mi caso, Infocracia pasó ser una suerte de sello personal.

Ser colaborador de Tal Cual me abrió la puerta para conversar ocasionalmente con Teodoro. Durante varios años cada vez que me tocaba recibir y atender en Venezuela a periodistas, académicos o defensores de derechos humanos, una cita obligada era llevarles a un encuentro con Petkoff. Para algunos de ellos, en verdad, entrevistarse con él en persona, terminaba siendo lo más significativo de su visita al país.

Por aquel tiempo, por el año 2009, Teodoro me dio una lección de humildad por la que estaré en deuda con él, siempre. Azucena, su fiel asistente, me llamó: Teodoro quiere verte. Pensé que sería para tratar algún asunto relacionado con mi columna o sobre algún trabajo especial para Tal Cual.

Cuando llegó el día pautado para la reunión, Teodoro me explica que va a tener un encuentro con editores y directores de medios en Estados Unidos y que le han pedido su visión sobre la situación de libertad de prensa en Venezuela.

Libreta y lápiz en mano Teodoro me pidió que le explicara, sí, que yo le explicara, cómo es que funcionaba la hegemonía comunicacional y sus tentáculos en Venezuela.

Durante la siguiente hora Petkoff sencillamente fue un discípulo, me hacía preguntas, tomaba notas y me pedía precisiones. Aquel momento ha marcado un hito en mi vida personal y profesional.

Gracias, Teodoro.




Lo sucedido el domingo 16 de octubre forma parte de un plan estructurado, nada improvisado, que empezó con el megafraude de la “Asamblea Constituyente del Psuv”.




Una red de 30 personas y 40 empresas conforman el entramado que utilizó Rafael Ramírez Carreño, presidente de Pdvsa durante diez años, para lavar más de dos mil millones de dólares en Banca Privada de Andorra (BPA). Entre los miembros de la red que funcionó entre 2006 y 2012, destacan sus primos Diego Salazar Carreño, Luis Mariano Rodríguez Cabello, José Enrique Luongo Rotundo y el asegurador Omar Farías Luces.

La información se desprende de la Rogatoria que las autoridades judiciales de Andorra enviaron a la Fiscalía General de Venezuela, a la cual tuvo acceso CuentasClarasDigital.org. A través del documento oficial número 4103434 del año 2012, la Batllia D´Andorra solicita información al Ministerio Público venezolano sobre un grupo de personas y empresas bajo investigación en el Principado europeo por el delito de lavado de dinero y valores.acerca deLo Mejor De La acerca de MP-caso-BPA-AN

El poder de los primos

Los investigadores andorranos desconfían de las empresas de Diego Salazar, utilizadas para movilizar cientos de millones de dólares en BPA, a las que califican de “sociedades pantalla”. Registradas en varios paraísos fiscales, en especial en Panamá a través del bufete Aleman Cordero Galindo & Lee, la mayoría aparece a nombre de Luis Mariano Rodríguez Cabello y José Enrique Luongo Rotundo, primos de Ramírez, siendo el beneficiario final de todas ellas Diego Salazar Carreño, también primo de Rafael Ramírez Carreño.

Desde las cuentas de los primos de Ramírez se realizaron numerosas operaciones entre personas naturales y jurídicas dentro y fuera de BPA, poniendo en evidencia decenas de transferencias con escasa o ninguna justificación a una serie de directivos de Pdvsa.

Sin embargo, más numerosos aún resultan los pagos realizados desde cuentas de contratistas de Pdvsa a las cuentas de los primos.

Un ejemplo de este tipo de operaciones es la efectuada desde una cuenta corporativa de Omar Farías, asegurador de Pdvsa, a la empresa registrada en Panamá Antigua Omega Inc. propiedad de José Enrique Luongo Rotundo y cuyo apoderado es Luis Mariano Rodríguez.

La cuenta número AD 28 0006 0008 2312 0034 8856 de Antigua Omega en BPA tenía un saldo de casi 218 millones de dólares en 2012 cuando las autoridades andorranas iniciaron la investigación que condujo a la Rogatoria. La suma provino de dos traspasos internos, uno por 177 millones de dólares por medio de 6 transferencias ordenadas desde un depósito abierto en BPA titularidad de la contratista de Pdvsa Compañía General de Combustibles CGC SA, una de las principales petroleras argentinas y otro por 14 millones de dólares de una cuenta de la compañía ISB Sociedad CS, SA de Omar Farías Luces, asegurador de Pdvsa y de otros cuatrocientos organismos públicos venezolanos entre ministerios, institutos, gobernaciones y alcaldías.

Esta es solo una de las decenas de transferencias que el controversial asegurador Omar Farías realizó a las cuentas de los primos y testaferros de Rafael Ramírez, incluyendo a Diego Salazar con el que dijo “no tener ningún tipo de negocio” en una entrevista al diario español El Mundo realizada a raíz del escándalo de las cuentas de venezolanos en BPA.

Omar Farías es uno de los principales responsables de la crisis financiera de 2009 en la cual decenas de socios y directivos de bancos, casas de bolsa y aseguradoras actuaron como una red para defraudar a la nación. Seguros Premier, propiedad de Farías, fue intervenida y acusada de ser parte de la plataforma financiera usada para actividades ilícitas. Sin embargo, el escándalo no impidió que Farías – protegido desde los más altos niveles del poder – siguiera siendo uno de los principales aseguradores de entidades del régimen, incluyendo Pdvsa. Un reportaje publicado inicialmente en El Nuevo Herald reveló que los contratos de cobertura de Seguros Constitución con la petrolera, que abarcaban las pólizas patrimoniales de cobertura nacional e internacional, tenían sobreprecios que superaban los 100 millones de dólares anuales.

Farías trató de incursionar en el negocio de los seguros en otros países pero no fue tan exitoso. Tanto en España como en Panamá y Ecuador, las autoridades financieras tomaron acciones legales contra sus empresas por operaciones sospechosas de lavado de dinero.

Los seguros de Pdvsa el gran negocio de Salazar, Farías y Víctor Vargas

A raíz de la explosión de Amuay, una de las mayores tragedias de la industria petrolera a nivel mundial, la opinión pública conoció un poco más acerca de los oscuros y fraudulentos negociados con los seguros y reaseguros de Pdvsa en manos de Diego Salazar, Omar Farías y Víctor Vargas Irausquín.

Uno de los receptores de las millonarias transferencias de Omar Farías dentro de BPA, José Enrique Luongo Rotundo, primo de Rafael Ramírez y de Diego Salazar, también es familiar de Jesús Enrique Luongo Demari, actual vicepresidente de Refinación, Comercio y Suministro de Pdvsa, quien era el gerente del Centro de Refinación Paraguaná en 2012, momento de la explosión de Amuay en la que perdieron la vida 42 personas, 5 permanecen desaparecidas y más de 150 resultaron seriamente lesionadas.

Desde un primer momento, Luongo Demaria descartó que el siniestro se debiera a falta de mantenimiento. A pocas horas de la explosión, con los tanques aún ardiendo y sin conocer el número de víctimas ni los daños finales, declaró a Venezolana de TV acompañado de Elías Jaua , vice presidente de la República para el momento, desestimando las denuncias de falta de mantenimiento en lo que calificó como “una matriz de opinión” sin fundamento y avalando la labor preventiva de “la nueva Pdvsa”.

Sus declaraciones fueron fundamentales para sustentar la opinión de Rafael Ramírez que atribuyó la tragedia a un sabotaje de sectores de la oposición con lo cual quedaba justificado que las compañías de seguros no pagaran a Pdvsa.

Sin embargo, la realidad parece haber sido otra.

Según expertos del sector asegurador internacional, el costo del programa de seguros de Pdvsa se había triplicado desde 2000 a 2008. Diego Salazar y otros allegados y familiares de Rafael Ramírez –como su cuñado Baldo Sansó, George Kabboul, Antonio Simancas, Héctor Gamboa y Eudomario Carruyo – otro cliente de BPA y protagonista de Los Papeles de Panamá – montaron un entramado de corrupción con base en el pago de primas de los seguros que le habría reportado millonarias comisiones al grupo y perjudicado seriamente los intereses de la petrolera.

En el libro El Gran Saqueo de Tablante y Tarre, se señala que entre las irregularidades detectadas con el caso Amuay figura el hecho de que Pdvsa no había contratado cobertura por concepto de lucro cesante o interrupción del negocio, de manera que la pérdida por este concepto, que fue de 1.200 millones de dólares, tuvo que ser asumida por PDV Insurance Company, es decir, la propia petrolera.

Al día de hoy se desconoce si La Occidental de Seguros de Víctor Vargas cubrió las pérdidas relativas al patrimonio como tampoco se ha tenido acceso al informe final del siniestro, tanto de Pdvsa como del Ministerio Público. Ramírez anunció el 25 de agosto de 2013 que “cuando la Fiscalía autorice publicaremos el informe sobre el sabotaje en Amuay”. Tres años después, ni Pdvsa ni el MP han publicado absolutamente nada sobre el tema.

Esta situación privó a la petrolera de los recursos necesarios para recuperar la planta. Expertos señalan que debido a ello Amuay está produciendo solo la mitad de su capacidad diaria.

El MP “investiga” el caso BPA desde hace cuatro años

La Rogatoria dirigida por las autoridades de Andorra al Ministerio Público venezolano aspiraba a aclarar las decenas de operaciones en su mayoría “muy genéricas y sin soporte documental suficiente dada la importancia del volumen económico” realizadas por la red de los primos de Rafael Ramírez en Banca Privada de Andorra. Hasta la fecha, se desconoce si la Fiscalía General respondió la solicitud.

Ante un requerimiento similar realizado en marzo por la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional que investiga a Ramírez, el Ministerio Público, a través de la directora Contra la Corrupción Paula Ziri Castro, negó suministrar información aduciendo que luego de cuatro años, “el proceso actualmente se encuentra en fase de investigación”.

Fuente: cuentasclarasdigital




Los más recientes análisis del sector militar incorporan la posibilidad de un cese indefinido de actividades laborales en el país, sustentado por la aplicación del artículo 350 de la Constitución. “Para que tenga efecto sobre los profesionales de armas, tendría que restringir las actividades administrativas en Fuerte Tiuna”, afirmó el coronel retirado Antonio Guevara

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) comienza a evaluar el escenario de un paro nacional, como parte de la escalada conflictiva contra el presidente Nicolás Maduro. Los más recientes análisis del Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) incorporaron en el menú de “acciones más peligrosas” para el régimen la posibilidad de un cese total de actividad laboral, en un contexto en el que las fuerzas opositoras comienzan a invocar con seriedad el artículo 350 de la Constitución. La letra versa y sostiene el desconocimiento de “cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios o garantías democráticas o que menoscabe los derechos humanos”.

Las evaluaciones de la cúpula militar fueron distribuidas la primera semana de junio de 2017 a todas las zonas operativas de defensa integral en una “forma de mensaje conjunto” tachada de “secreto”, que se hizo del conocimiento público en la medida en que pasaba de mano en mano por la extensa e inextricable burocracia del Ministerio de la Defensa.

Según el texto, todos los jefes de zonas castrenses “deberán considerar en su planificación operacional” el resultado de este último examen a la situación política del país. Las actividades más recientes en las protestas antigubernamentales indican que Distrito Capital, Barinas, Bolívar, Mérida, Miranda y Táchira “registran niveles de conflictividad elevados”.

El problema de fondo para los militares es que las protestas llegaron al municipio Libertador del Distrito Capital. En análisis anteriores del mismo Comando Unificado de la FANB, a los que se tuvo acceso para la hechura de este trabajo, la acción de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y las policías había logrado mantener en relativa tranquilidad al centro del poder político nacional. Esa situación cambió de la noche a la mañana, con expresiones de descontento motivadas por factores sociales, como por ejemplo la carencia de alimentos.

En Barinas, de acuerdo con las estadísticas castrenses, han fallecido once personas por la conflictividad política. Allí la Operación Zamora para el mantenimiento del orden interno fue elevada a nivel amarillo —el segundo de tres en la escala de alertas—, con la finalidad de aplacar una ola de saqueos y actos vandálicos. Un destacamento de la GNB y un puesto policial fueron atacados y quemados. Zenaida Gallardo renunció a la Gobernación y fue reemplazada por el secretario de Gobierno Adán Chávez, hermano del extinto presidente Hugo Chávez.

Marcha opositora Gustavo Vera

A los seis estados de la lista inicial podrían unirse en los próximos días Aragua, Carabobo, Lara, Portuguesa, Nueva Esparta y Trujillo, de acuerdo con la evolución de las protestas en cada localidad. En los documentos anteriores, Portuguesa no figuraba en el mapa de la conflictividad política. Sus habitantes, de acuerdo con las encuestas de opinión, suelen mostrar niveles de aceptación a la gestión presidencial muy por encima del promedio nacional, junto al estado Cojedes.

“Clima de violencia mortal”

De acuerdo a las evaluaciones, adentro de los cuarteles se vende la imagen de que los opositores al Gobierno son los únicos generadores de violencia. Desde luego, estos diagnósticos omiten un dato esencial: de los 67 muertos contados desde abril de 2017 hasta la fecha de hoy solo tres (4,4%) pertenecían a las filas de los cuerpos de seguridad. De hecho, solo un uniformado ha sido ultimado en estos días —un caso que investiga la Fiscalía. Se trata de un sargento de la GN al que le dispararon en San Antonio de los Altos con una pistola que estaba en custodia de la Fuerza Armada desde 2016.

Sin embargo, el radiograma distribuido insiste en que las manifestaciones de calle tienen como fin “continuar generando un clima de violencia mortal”, que refuerce una “matriz de opinión” según la cual los cuerpos represivos hacen uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

Cuando este radiograma era elaborado, el lunes 5 de junio 2017, el país veía con asombro y estupor cómo efectivos de la GNB y de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) no solo reprimían sin misericordia a manifestantes en Altamira y Chuao sino que también los golpeaban y robaban, disparaban con armas de fuego y atacaban a trabajadores de los medios de comunicación y les destruían sus equipos. En Zulia, incluso, los detuvieron con el argumento de que hacían tomas en “zonas de seguridad”.

El martes 6 de junio, cuando comenzaba la divulgación del documento, el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino, calificaba como “atrocidades” los actos presenciados el día anterior. Un mensaje que contrasta con los términos de las evaluaciones que se hacen en su propio despacho.

El siguiente paso

En un diagnóstico efectuado por Ceofanb con anterioridad, la expresión “paro nacional” no figuraba en el panorama. Ahora, está de primera en la lista de acciones “más peligrosas” que emprendería la oposición. El coronel retirado del Ejército Antonio Guevara explica: “para que una huelga tenga efecto sobre el sector militar tendría que restringir de alguna forma las actividades administrativas en Fuerte Tiuna”, que es el centro de actividad de la FANB.

Recordó que durante manifestaciones pacíficas realizadas en Los Próceres durante las últimas dos semanas las medidas de seguridad aplicadas fueron de tal magnitud que impidieron parcialmente el paso de los trabajadores civiles, así como la salida de las personas que residen en el sector. “El Ipsfa cerró y el fuerte se paralizó”, indicó.

A su juicio, es necesario combinar la magnitud de las protestas con dosis de creatividad e imaginación, que mantengan la actividad opositora en su carácter pacífico. “Es inevitable el concurso de la Fuerza Armada en la transición. Por lo tanto no puedes confrontarla, pero sí enviarle mensajes y contenidos que la sensibilicen en torno a lo que está sucediendo en el país”, sugirió Guevara, quien actualmente se desempeña como consultor en temas políticos y de seguridad.

El oficial retirado mencionó los llamados “madrugonazos” como parte del menú de acciones posibles. Y este es precisamente el segundo peligro que avizora el Ceofanb, a propósito de un ensayo efectuado por diputados frente a la Comandancia General de la GN, el 11 de abril.

Los otros riesgos delineados por la cúpula castrense son “acciones violentas” contra instalaciones de Petróleos de Venezuela y del Gobierno en general, y arremetidas contra unidades militares y saqueos “en sectores con mayor índice de conflictividad”. Finalmente, el ataque selectivo a funcionarios y “líderes políticos de ambas facciones”.

Más calle

Si en algo coinciden los análisis hechos por la FANB con los de académicos y consultores es que la confrontación en Venezuela pareciera no tener freno. “Todo señala que la conflictividad no mermará, y mucho más mientras se convoque a la Asamblea Nacional Constituyente”, advirtió el profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra.

Para el académico es claro que tanto el Ejército como la Aviación y la Armada han optado por mantenerse al margen de la represión, y delegar esta tarea a la GNB que en la actualidad “tiene una imagen horrible”. Vituperable. Este componente ha sido hasta ahora el principal ejecutor de la Operación Zamora, ordenada por el presidente Maduro a principios de abril, cuando columbraba el recrudecimiento de las manifestaciones callejeras.

La acción militar se ha avivado en Barinas, Táchira, Lara, Zulia y Distrito Capital. Ha tiznado de inclemencia y rudeza, calles y casas de ciudadanos. “Si continúa la escalada es probable que sea necesario decretar un estado de conmoción interna, lo que abriría las puertas a una intervención del Ejército”, descompone el panorama el Coronel Guevara.

El riesgo en este escenario es que los soldados del mayor componente castrense salgan a las calles y no regresen hasta que haya cambiado el Gobierno. Guevara recordó que durante la crisis de abril de 2002 la Guardia Nacional fue rebasada por la acción popular y se llegó a un “punto de quiebre” que obligó al entonces presidente Chávez a activar el Plan Soberanía en Caracas —conocido como Plan Ávila—, inmediato predecesor del Plan Zamora. “Entonces el alto mando de la GN ordenó el repliegue de sus tropas, y luego siguieron los demás componentes, que desconocieron la autoridad del Presidente”, recordó.

De inmediato, la alta oficialidad encabezada por el general Lucas Rincón le dijo al mandatario que lo mejor era separarse del poder. Este guion podría repetirse en 2017, con algunas variantes. De allí que los militares hayan ordenado en los sucesivos diagnósticos “reorientar los esfuerzos en realizar actividades de inteligencia” que permitan obtener alertas tempranas y “evitar la ejecución de los eventos planificados”.

Fuente: climax




Eran las 10 de la mañana y el teniente recién ascendido ya sudaba debajo de su careta protectora de plástico y su chaleco antibalas color negro. Unos días antes, el hombre de 28 años de nombre Catire había visto cómo le rompían el brazo a un miembro de la Guardia Nacional durante una protesta. Y una semana atrás, uno de sus amigos se desplomó a tan solo unos pasos de él mientras hacía frente a las manifestaciones: había recibido un disparo en la ingle.