Opinión

     La situación en Petróleos de Venezuela (Pdvsa) se hace cada vez más crítica. Fuentes cercanas a la oficina de Recursos Humanos de esa dependencia nos confirman que aproximadamente un 20% de la población laboral técnica y profesional se ha ido de la industria, y otra cifra similar habría anunciado su renuncia para lo que resta de 2018, lo cual dejaría en estado de postración a la empresa petrolera, al no poder contar con suficiente mano de obra calificada y especializada en las áreas de perforación, producción y refinación de crudo y derivados.

Para los venezolanos la oscuridad comienza apenas abren los ojos y se preguntan cuánto costarán hoy los bienes y servicios más elementales.

Desde 2016, el poder adquisitivo del bolívar se ha desplomado y cada día se presentan nuevos obstáculos a causa del colapso de un modelo económico sustentado en los controles a la actividad privada y un estatismo exagerado. El resultado de ese modelo ha sido la hiperinflación.

La hiperinflación pasó a ser el principal problema del país desde noviembre de 2017, cuando el Índice de Precios al Consumidor, la metodología para medir la variación mensual de precios de bienes y servicios, mostró un alza superior al 50 por ciento con relación al mes anterior, según cálculos de la Asamblea Nacional. Las alarmas se encendieron y de inmediato se puso de moda el nombre de Phillip Cagan, el economista que en los años cincuenta señaló ese porcentaje como el momento en que la hiperinflación se materializa de manera innegable.

El deterioro económico venezolano ha ido aparejado con un incesante aumento de la criminalidad. En 2017 se contabilizaron 26.616 muertes, entre las cuales se reseña una novedad: 5535 corresponden a “enfrentamientos con la autoridad”. Es decir, son responsabilidad directa del Estado.

El efecto social de este fenómeno es el “sálvese quien pueda” marcado por dos termómetros. Uno es el tipo de cambio, que se dispara de la noche a la mañana. El otro es la búsqueda frenética de alimentos y medicinas, que han empujado a los venezolanos a una sobrevivencia bajo la ley de la selva, una lucha sin reglas, donde “vale todo y nada vale”. Los mensajes en redes sociales del servicio público de medicinas, por ejemplo, sirven para conectar al familiar desesperado de un enfermo con un revendedor de medicamentos que impone un precio exorbitante; el empleado de una industria de alimentos le vende el producto a sus allegados al precio de la calle, el vecino te toca el timbre a las siete de la mañana para darte la noticia de que a tu carro le robaron los dos cauchos traseros, la batería y “le ordeñaron” el aceite, como me pasó esta semana.

Alfredo Infante, un sacerdote jesuita, caminaba por el centro de Caracas cuando sintió que el frío le recorría su cuerpo. Como paciente diabético, Infante sabe que esa es la señal inequívoca de un bajón de azúcar. En una panadería pidió una barra de chocolate. “De las pequeñas, por favor”, dijo. La vendedora puso el chocolate sobre el mostrador y anunció el precio: 250.000 bolívares. Infante quedó estupefacto. “Me vas a cobrar un cuarto de millón de bolívares por un chocolate”, protestó. “El dólar amaneció en casi 300.000 bolívares. Te estoy cobrando menos de un dólar”, explicó la vendedora.

Para entender este “sálvese quien pueda”, deben analizarse los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2017, un estudio sobre las condiciones de vida en Venezuela que dirigen las tres universidades autónomas más importantes del país. Encovi revela que los venezolanos han perdido en promedio 11 kilos en los últimos dos años, al igual que otros datos aterradores: el 87 por ciento de los venezolanos se encuentra por debajo de la línea de pobreza; 8,2 millones de venezolanos comen dos o menos comidas al día. En Venezuela hay una crisis moral y social en medio del hambre.

El presidente Nicolás Maduro anunció esta semana un aumento del salario de 58 por ciento (329.646 bolívares —equivalentes a 1,83 dólares mensuales). El bono de alimentación quedó en 915.000 bolívares. Pero es solo otro intento de tapar una hemorragia con una curita: el ingreso de los venezolanos sigue siendo por mucho el más bajo de toda América Latina.

Ante el paso arrollador de la hiperinflación nadie quiere tener bolívares, ni en el banco ni debajo del colchón. Apenas reciben el sueldo o la pensión, los venezolanos salen en estampida a los supermercados a comprar comida, aunque no les haga falta en ese momento.

El espiral hiperinflacionario es tan intenso que es común que la gente ande con maletas de efectivo para pagar un café o un almuerzo. A la hiperinflación se suma la escasez de efectivo, que ha obligado a la población a hacer filas a las puertas de las agencias bancarias y ante los cajeros automáticos para obtener montos cada vez más limitados. Personas de la tercera edad han perdido la vida en las colas de los bancos tratando de cobrar sus pensiones y jubilaciones.

El dólar, la moneda del país que, según Maduro, quiere arrodillar a Venezuela, se ha convertido en el objeto más deseado de los venezolanos y ha pasado a ser el referente de las transacciones entre particulares a través de la calculadora DolarToday.com, que muestra el cambio del día. Las amenazas de penas de cárcel establecidas en las leyes cambiarias para quienes realicen operaciones en moneda extranjera ya no surten ningún efecto.

No es extraño que muchos venezolanos aspiren a tener un ingreso en dólares, así que han puesto su creatividad en función de lograr ese objetivo de las formas más variadas e inimaginables. Algunos emprendedores han intentado escapar de la hiperinflación incursionando en el mercado de las criptomonedas, donde han encontrado un refugio temporal de la hiperinflación.

Cité a Verónica Sánchez en la plaza Bolívar de Baruta, en el sureste de Caracas, para que me explicara cómo operan en el mercado estas monedas. En diciembre obtuvo ganancias equivalentes a 3.000.000 bolívares, que le depositaron en su cuenta cuando vendió los satoshi que obtuvo al completar figuras y números, conocidos como captchas, siguiendo las indicaciones de la página web RaiBlocks.

“La ganancia me sirvió para pasar la Navidad y comprarle ropa nueva al muchachito”, me dijo. De hecho, en Venezuela hay tiendas asociadas a las nuevas tecnologías que exhiben carteles con la leyenda “Se aceptan satoshi”. Verónica le dedicó tres horas diarias a completar captchas.

El gobierno también intenta subirse a este tren con su propia moneda virtual, el petro. Se trata de la primera criptomoneda emitida por un gobierno en todo el mundo y cuenta con el respaldo de una reserva petrolera que totaliza 5000 millones de barriles.

Con el petro, el presidente Nicolás Maduro espera evadir las sanciones financieras impuestas por el gobierno de Estados Unidos, pero economistas de tendencias diversas aseguran que el petro no es otra cosa que una “operación de crédito público”. Es decir, otro mecanismo para endeudarse en una moneda extranjera y que no sacará a Venezuela de la crisis económica. Pero para algunos venezolanos usar dinero virtual podría ser una solución.

“Quiero seguir investigando cómo ganar dinero en internet y estoy atenta a los anuncios del gobierno venezolano para registrarme en el portal que va a manejar el petro”, concluyó Sánchez.

La de los venezolanos es una carrera contrarreloj por convertir todo lo que pueden —sus ahorros, sus bienes y su patrimonio— a dólares. Los billetes verdinegros han empezado a circular para pagar actividades rutinarias.El pago en dólares puede surgir de manera espontánea. Ignacio Ávalos, profesor universitario y asesor en temas de ciencia y tecnología, me refirió la conversación que tuvo con su médico: “Todos los años voy a hacerme un chequeo. Le pregunté a mí doctor cuánto estaba cobrando por consulta y me dijo que 450.000 bolívares. ‘¿Aceptas dólares?’, le pregunté en broma. En la cartera tenía dos dólares. ‘Claro que sí. Dámelos’, dijo, ‘y perdona que me quede con el cambio’”. Una amiga trajo de un viaje 50 billetes de un dólar para atender gastos corrientes. Le pagó dos dólares a un joven que montó una biblioteca en su casa. “Él feliz de la vida porque pronto se va para Chile”, dijo mi amiga.

Huir del país ha sido la obsesión de Alejandro Rivas, un técnico en informática de 29 años que ha planeado radicarse, junto con su novia, en Lima, Perú. “Huyo de Venezuela porque no hay futuro, no puedo independizarme, comprar un carro, ni soñar con tener un hijo”. El viaje lo hará por tierra a un costo de 140 dólares. Grupos de venezolanos en Perú informan constantemente en Facebook y WhatsApp acerca de rutas y precios. “Siento una mezcla de tristeza y rabia por tener que dejar mí país, a mi familia, a mi papá que tiene un trastorno bipolar. Apenas pueda me lo llevo a Perú”.

El gobierno de Maduro no ha tomado una sola medida para contener la hiperinflación. Todo lo contrario. Sigue financiando el déficit de las cuentas públicas con dinero inorgánico emitido por el Banco Central de Venezuela. Tampoco tiene previsto pactar un programa de ajustes con el demonizado Fondo Monetario Internacional, que pronostica para el país una inflación del 13.000 por ciento con una contracción económica del 15 por ciento.

El salario mínimo en Venezuela no alcanza para comprar un kilo de pollo, un kilo de carne o un cartón de 30 huevos. Pero podría comprar 248.500 litros de gasolina de 91 octanos. Un reportaje del portal Prodavinci mostró que el salario mínimo actual no alcanza ni para el 20 por ciento de lo que compraba en 1998, cuando el barril de petróleo tocó un fondo histórico de ocho dólares.

El anuncio del aumento de salario lo hizo el presidente Maduro en una transmisión en Facebook Live. No sorprendió a nadie. La indiferencia obedece a que los precios de los bienes y servicios más elementales se ajustarán en cuestión de horas, siguiendo la ruta de esta carrera hacia el precipicio en el que alguna vez fuera el país más rico de América Latina.

Fuente: The New York Times

Muestra irrefutable del férreo control ejercido por el Gobierno de los Estados Unidos sobre los gobiernos del continente que se plegaron al mandato del imperio en la 48a Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, llevada a cabo la semana pasada en Washington, fue sin lugar a dudas la perfecta sincronía en el discurso de los cancilleres ultraderechistas que respaldaron en esa pretendida emboscada en la que se intentó atrapar a Venezuela con una ridícula resolución, infundada e infamante, abiertamente contraria al espíritu y esencia del Derecho internacional, e innegablemente violatoria de la letra de la Carta fundacional del propio organismo.

Sincronía que quedó en evidencia no solo en la tozudez de cada uno de los reaccionarios que ahí se aliaron con el único infame propósito de mancillar la soberanía de la patria de Simón Bolívar, sino en la terminología, los giros retóricos y hasta en el preciosismo melodramático utilizados para expresar su repulsa al derecho de nuestro pueblo a la libre determinación.

Ninguno de ellos habló con un discurso propio. Ninguno intentó matizar siquiera la bochornosa posición injerencista que respaldaban con los extensos recursos que la oratoria diplomática ofrece para enmascarar con un cierto viso de independencia, o imparcialidad al menos, de criterio, la inmoralidad que protagonizaban.

Todos, sin excepción, hablaron de la “agravación de la crisis política en Venezuela” y de la consecuente “situación de dificultades económica, social y de carácter humanitaria”, que resultaría de la primera, es decir; de la supuesta crisis política, para lo cual fue presentada en el foro una única propuesta, a saber; “la convocatoria a nuevas elecciones”, tal como apunta la infame resolución.

Una falsedad que se apoya en la serie de hechos violentos acaecidos hace más de un año en Venezuela, y de los cuales el país ha ido saliendo con un gran esfuerzo del Gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro, pese a la brutal arremetida económica del imperio norteamericano contra nuestro pueblo. En ninguna parte de la teoría política o del derecho internacional consuetudinario se considera crisis a la imposibilidad opositora de alcanzar, por su propia ineptitud, el poder.

La difícil situación por la que atraviesa hoy el pueblo venezolano no es de ninguna manera política ni amerita elección o cambio de gobierno, sino que obedece a un plan de cerco económico que busca paralizar el funcionamiento del Estado para provocar su derrocamiento, tal como ha sido confesado abiertamente en infinidad de declaraciones por altos funcionarios del Gobierno norteamericano.

Fue esa la razón del estallido social buscado en 2017 por la derecha, que, al igual que hoy, no perseguía soluciones sino hacerse del poder, apoyándose en una campaña comunicacional internacional que posicionara la confrontación como un apocalipsis.

El objetivo de aquella violencia no era otro que el de la construcción de un perfil mediático que presentara a Venezuela ante los ojos del mundo como un país sumido en el caos y la ingobernabilidad, para de esa forma provocar la aceptación internacional de un inevitable cambio de gobierno, sin importar cuán inconstitucional fuese la salida.

El plan tenía la finalidad de sobredimensionar una cantidad de grupos de bandoleros a sueldo que generaban conflictos en apenas unos quince municipios de los trescientos treinta y cinco existentes en el país, razón por la cual el apoyo de los medios de comunicación era mucho más importante para esa derecha desvencijada que la misma búsqueda del respaldo entre los electores. El objetivo era la creación de una percepción de guerra fuera de control que hiciera indispensable una intervención extranjera.

Lo que siempre fue una clara e inequívoca muestra de incapacidad política de la oposición, fue presentado por los medios internacionales como la batalla gloriosa de una supuesta sociedad civil (que no escatimó en derroches melodramáticos para victimizarse frente al mundo) mientras que el Gobierno, que daba pasos cada vez más consistentes en el logro de la paz, en la consolidación de su fuerza electoral; en la conquista de casi todos los cargos de representación popular a través del voto; en la indetenible elevación de la estatura política de un líder que se ha ganado el respeto de todo un pueblo a punta de abnegación y entrega a su compromiso con el proyecto revolucionario chavista, que se ha crecido ante los ojos del mundo como un estadista de coraje que ha sabido darle la más dura batalla que ha debido enfrentar el imperio más poderoso de la tierra, era persistentemente presentado como toda una abominación dictatorial.

Luego de superada aquella horrible etapa de la violencia fascista que la derecha desató contra el pueblo, el país está encaminado hoy hacia su recuperación económica definitiva gracias precisamente a la persistencia de los venezolanos y las venezolanas en su apego a la paz y a la democracia.

Por eso el empeño de la derecha internacional en seguir presentando a Venezuela al borde del estallido social producto de una supuesta confrontación política, no es sino una aberración más, fraguada meticulosamente desde el Departamento de Estado norteamericano y mantenida por esos medios de comunicación especialistas en el falseamiento de la realidad como un hecho todavía vigente.

Recuperar la estabilidad del país para retomar la senda del bienestar económico que la Revolución Bolivariana le ha brindado a los venezolanos, ha requerido de un excepcional esfuerzo político que pasa, en primer lugar, por el llamado a elegir una poderosa Asamblea Nacional Constituyente. Por la renovación, también en forma perfectamente democrática, de todas las autoridades regionales y locales del poder público. Por el combate frontal que el Gobierno le ha declarado a la corrupción. Por la lucha infatigable por proteger al pueblo con acciones y programas creados para paliar los estragos de la guerra económica. Por la persistencia en la búsqueda del diálogo con todos los sectores de la vida nacional (Iglesia, partidos políticos, empresariado nacional, entre otros) para construir soluciones a la crisis. E incluso por el otorgamiento de beneficios procesales a los privados de libertad por los delitos que tanta angustia y dolor le causaron al país durante las fatídicas jornadas terroristas de aquella etapa violenta que, gracias a todo ese esfuerzo de pacificación, ya hoy podemos considerar superada.

Si algún organismo internacional quisiera ayudar a solventar la crisis económica, que ciertamente padece hoy el país como consecuencia de esas distorsiones promovidas por el imperio norteamericano, tendría que empezar por reconocerle a nuestro pueblo la admirable gesta que implica haberse salvado, con su lealtad a la paz y a la democracia, de la guerra.

Tendría que sumar voluntades para promover el levantamiento del criminal bloqueo económico declarado arbitrariamente por los Estados Unidos contra nuestro pueblo y permitir que Venezuela retome el flujo de sus relaciones de intercambio comercial con el mundo, para satisfacer así la demanda de insumos, repuestos, maquinaria y productos de la cesta básica, indispensables para buen funcionamiento del Estado y el normal desarrollo de nuestra economía.

No es intentando revitalizar a una oposición fracasada (alentándola a subvertir de nuevo el orden constitucional a partir de una percepción anclada en un pasado que ya no existe) como se puede ayudar hoy al pueblo venezolano a retomar la senda del bienestar y del progreso.

Persistir en esa infundada matriz mediática de la “crisis política insalvable” que habría en el país, cuando ha quedado perfectamente clara la disposición mayoritaria del pueblo a construir su bienestar en paz, es solo una nueva crueldad contra esa Venezuela que con tanto sacrificio ha luchado por dejar atrás el horror de aquella cruel e innecesaria violencia.

La lucha hoy, como lo ha dicho el presidente Maduro, es por la recuperación económica. No por regresar a la locura de la confrontación fratricida entre venezolanas y venezolanos.

Corre la noticia en el entorno: Hugo Chávez ha enfermado de un cáncer que probablemente no tenga cura. De inmediato, se prenden las alarmas en la cúpula. No tardaron demasiado en hablar de sucesiones. La preservación lógica del poder. Instinto de supervivencia. Cuando ya el enfermo estaba desahuciado, los factores de peso en el Gobierno con aspiraciones a suceder a Chávez comenzaron a acelerar sus estrategias. El cabellismo tenía todas las de ganar. O al menos eso parecía. Lucía fuerte Cabello en comparación al grupo de Nicolás Maduro. Pero había un factor clave que no estaba en las manos de Cabello: Cuba.

En verdad, quien gozaba del apoyo de Cuba no era Cabello, sino Maduro. Se sabe que Cabello jamás sostuvo buenas relaciones con Cuba. Y se sabe, también, que Maduro y su entorno siempre fueron demasiado cercanos al comunismo cubano. Entonces el grupo de Maduro conspiró contra el de Cabello, aliándose con los cubanos, porque no había una decisión definitiva. Aquella noche en la que Chávez anunció el nombramiento de Maduro como sucesor, flanqueado por Cabello, se dijo todo sin decir nada. El cuadro era obvio. Hubo una batalla entre dos grupos. Y esos grupos, los jefes de esos grupos, estaban sentados al lado del presidente enfermo cohonestando la decisión. O sea, Cabello y Maduro.

La batalla la ganó el grupo de Maduro, apoyado por los cubanos. Perdió otra vez Cabello. Pero no estaba muerto. De hecho, no está muerto a pesar de que se encuentra sensiblemente disminuido en la nueva cúpula del poder, que la integran los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Tareck El Aissami y Cilia Flores. No está muerto a pesar de que lo han relegado a un segundo o tercer plano en los momentos clave del madurismo. Y la estrategia de Cabello es una sola: mantenerse aferrado a su cuota de poder. Necesita de Maduro para garantizar su supervivencia política. No quiere Cabello ser otro purgado como Rafael Ramírez.

Pero luego del sainete electoral del 20 de mayo, hubieron cambios, hay “una batalla en el Psuv que buscaría ponerle freno al poder de Diosdado Cabello”, de quien se asegura, desmovilizó ex profeso la maquinaria de esa tolda con el fin de presionar a Nicolás Maduro. Y si esto es así: ¿Qué sospecha Cabello? ¿Acaso teme ser el próximo purgado en la lista de Maduro?

En días pasados, el ministro de Educación, Elías Jaua, pidió públicamente a los directivos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), poner sus cargos a la orden, puesto que, a su juicio, “es la hora que le demos a nuestra militancia la oportunidad, el derecho de elegir de manera directa, secreta y universal a la dirección nacional del partido y las direcciones regionales”.

En una entrevista ofrecida a Unión Radio, Jaua insistió en la necesidad de reestructurar la tolda política, al enfatizar que “no puede seguir siendo indiferente ante los entramados de corrupción” que han implosionado en las filas chavistas. El último cambio que se realizó en la cúpula pesuvista, fue en el año 2011, cuando el fallecido presidente, Hugo Chávez, decidió hacer algunos movimientos estratégicos de cara a las presidenciales de 2012.

La reestructuración llevada a cabo por Chávez, incluyó la remoción de Cilia Flores como primera vicepresidenta del partido y la designación, en su lugar, de Diosdado Cabello, quien ha permanecido como el segundo más importante al mando dentro de la organización política desde entonces.

Fue de esta manera que el expresidente de la Asamblea Nacional logró ingresar a la primera vicepresidencia del partido, y es que desde la creación del PSUV, en 2008, solo se ha realizado una elección en la tolda para escoger las autoridades que dirigen el partido desde sus entrañas. Para entonces, Cabello no fue electo como miembro principal, sino que quedó de segundo entre los suplentes.

Podría ser esta la razón principal por la que, desde que llegó a la vicepresidencia de la tolda, no se han realizado más comicios internos directos, como los que ahora pide Jaua, y es que las elecciones que se han celebrado dentro del PSUV, han sido exclusivamente para escoger delegados durante los congresos y cargos menores, nada que afecte a los miembros de la cúpula, los cuales, inicialmente serían transitorios.

En cambio, las modificaciones que han surgido en la directiva se han derivado de expulsiones y retiros por parte de dirigentes que ya no se sienten alineados con las políticas del PSUV, como es el caso de Rafael Ramírez, Héctor Navarro y Alberto Müller Rojas. Para la periodista Ibéyise Pacheco, “con la solicitud de Elías Jaua de hacer elecciones dentro del PSUV, Maduro y Cilia retoman sus planes de descabezar a Diosdado”.

Ya desde el año pasado, las divisiones entre Maduro y Cabello eran evidentes. Antes de la instalación de la Constituyente, se dictaron los lineamientos para quienes estuviesen interesados en postularse, quedando claro que los funcionarios con cargos públicos en ejercicio no podrían optar por un puesto en el ente temporal. Sin embargo, Cabello dejó frío a más de uno, cuando anunció que se apartaba de su cargo como diputado al Parlamento para emprender la candidatura en la ANC.

Para frenar al exgobernador de Miranda, Maduro jugó con el peso de Carmen Meléndez y de Aristóbulo Istúriz, a quienes hizo postularse. La historia se repitió en febrero pasado, cuando el periodista Eligio Rojas, reveló que Jaua había desechado la oportunidad de dirigir Somos Venezuela, para poder enfrentar desde el PSUV las acciones de Cabello.

Las recientes declaraciones de Jaua sobre su deseo de reestructurar la tolda roja, no solo estarían basadas en ponerle un freno a Diosdado, sino que también podrían derivarse de los resultados de las elecciones presidenciales emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE), esto según el periodista Nelson Bocaranda, quien advirtió en sus Runrunes que el poder de la militancia del PSUV y el fracaso de Somos Venezuela, quedó evidenciado en el conteo de votos.

Un dato que Cabello se encargó de enfatizar este jueves durante la transmisión de su programa, “Con el Mazo Dando”, en el que recordó que más del 80% de los votos que recibió Maduro, provenían de las filas de la tolda roja. En la misma alocución, el primer vicepresidente del partido se refirió al IV Congreso del PSUV, el cual arrancará el próximo 28 de julio.

“Nos ha pedido el compañero Presidente que sea un congreso para la unión revolucionaria (…) que se reinvente para que nos ayude a gobernar en los estados, en el Gobierno nacional”, dijo el constituyente, quien puntualizó que cada cuatro años, de acuerdo con el reglamento de la organización, debe realizarse un congreso con el fin de renovar sus cuadros y orientar con líneas estratégicas e ideológicas a la revolución. Al respecto, Jaua también se pronunció, y acotó la necesidad de un debate abierto y crítico durante el evento político. Lo cierto es que aunque el partido rojo y sus dirigentes tratan de hacer ver que están más unidos que nunca, las costuras se notan.

Esta semana la Deutsche Welle, en manos de Evan Romero Castillo, publicó: La mayoría opositora del Parlamento venezolano ordenó determinar el papel que la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) ha jugado en la detención arbitraria y la tortura de miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). A lo largo del mes de mayo, familiares, medios de comunicación y organismos no gubernamentales han denunciado el arresto de decenas de uniformados por delitos contra el decoro militar que van desde el motín hasta la rebelión y la traición a la patria.

Los legisladores llamaron a iniciar las pesquisas contra el general Iván Hernández, director de la DGCIM; el coronel José Franco Quintero, jefe de Investigaciones de esa entidad; y otros eslabones de su cadena de mando. A la cúpula de la FANB se le atribuyó “complicidad institucional en la violación de los derechos fundamentales de los presos políticos militares” e irrespeto del debido proceso en el marco de las averiguaciones de presuntas conspiraciones castrenses contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

El Parlamento prevé llevar los casos de arrestos arbitrarios y tratos crueles e inhumanos ante las respectivas instancias internacionales. Según la asociación civil Foro Penal Venezolano, al menos cuarenta oficiales han sido objeto de esas prácticas ilegales en lo que va de año. Foro Penal Venezolano es una red de juristas que defiende gratuitamente a quienes han sido detenidos por razones políticas desde el 4 de febrero de 2014, cuando comenzaron las primeras protestas multitudinarias contra la gestión de Maduro.

Los diputados opositores acusan al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de haber impulsado progresivamente “la destrucción institucional de la Fuerza Armada nacional, pues ésta ha sido empleada como un instrumento político y no como garante de paz y estabilidad”. Aunque la élite verde oliva le ha jurado lealtad a Maduro y a la “Revolución Bolivariana” iniciada por el presidente Hugo Chávez (1999-2013), conocedores del ámbito castrense aseguran que en la base y los mandos medios crece el descontento.

DW habló sobre estos acontecimientos con la periodista Sebastiana Barráez, quien cubre la fuente militar para medios independientes venezolanos como el diario TalCual, el semanario Quinto Día y la revista web Punto de Corte, fundada por el chavista disidente Nicmer Evans.

Deutsche Welle: El pasado 24 de mayo, durante su juramentación como presidente reelecto de Venezuela, Nicolás Maduro dijo que oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) habían sido detenidos bajo cargos de conspiración a lo largo de varias semanas. ¿Esos arrestos incluyen a los realizados en febrero y marzo de 2018?

Sebastiana Barráez: No. En el primer trimestre de 2018 fueron arrestados militares cercanos al ex mayor general Miguel Rodríguez Torres, quien se convirtió en un funcionario incómodo para Maduro tras haber dirigido el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional y el Ministerio del Interior. Rodríguez Torres coqueteó con una candidatura presidencial y creó su propio partido político, el Movimiento Amplio Desafío de Todos; se unió recientemente al Frente Amplio Venezuela Libre, convocado por las formaciones antichavistas más fuertes; y terminó siendo arrestado también el pasado 14 de marzo bajo el cargo de complotar contra Maduro.

Los oficiales detenidos a finales de febrero y principios de marzo decían querer rescatar la esencia de la ‘Revolución Bolivariana’; ellos ya están encarcelados por una supuesta instigación a la rebelión, una presunta traición a la patria y sospechas de espionaje. Pero desde entonces, en las últimas tres semanas, se han registrado nuevas detenciones. Aunque miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y de los servicios de inteligencia alegaban que esos arrestos estaban relacionados con el asalto al Fuerte Paramacay (6.8.2017), el cuartel con mayor poder de fuego en el país, yo sospechaba que ese no era el caso.

¿Qué elementos la llevan a dudar que exista correlación entre las conjuras frustradas recientemente y el levantamiento del 6 de agosto de 2017 en el Fuerte Paramacay, liderado por Juan Carlos Caguaripano Scott?

Para empezar, los agentes detenidos recientemente tienen un perfil distinto. Entre otras cosas, tienen un rango más alto; son capitanes de navío y de fragata, coroneles, contralmirantes y generales. Y los oficiales activos de la FANB no suelen obedecer órdenes de militares retirados como el excapitán Juan Carlos Caguaripano Scott, líder de la ‘Operación David Carabobo’, quien ya había sido expulsado de la Guardia Nacional Bolivariana –la GNB es la policía militarizada– bajo cargos de traición a la patria y rebelión en 2014, cuando hizo público su desprecio por la ‘Revolución Bolivariana’ al calor de la represión de las protestas de aquel año.

En el asalto al Fuerte Paramacay de 2017 participaron muy pocos miembros activos del Ejército. Ahora les echaron el guante a oficiales activos de la Aviación y de la Armada. Ese es un detalle sobresaliente porque casi ningún representante de esos componentes había participado en conspiraciones previas. La Armada es el componente más elitista de la FANB; su Comandancia General tiene una sede propia, distante de las del Ejército y la Aviación. También me llama la atención la poca información disponible sobre el número de uniformados detenidos; eso me lleva a intuir que son muchos y que el caso en cuestión es serio.

El Gobierno venezolano no ha comunicado exactamente cuántos oficiales de la FANB han sido arrestados bajo sospecha de sedición, pero en las agencias de noticias se decía que eran más de quince…

Foro Penal Venezolano insiste en que son once los uniformados presos, pero sólo hace referencia a los que han sido presentados ante tribunales militares e imputados. Varios militares en el exilio alegan que son más: el mayor general Hebert García Plaza, ex ministro de Transporte Acuático y Aéreo, estima que son cuarenta detenidos; el general retirado del Ejército Antonio Rivero dice que son doscientos; y el excapitán José Antonio Colina, presidente de la asociación Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (VEPPEX), con sede en Miami, habla de setecientos. Creo que hubo arrestos masivos porque no se ha identificado a un grupo conspirador.

Al referirse al complot en su contra, Maduro no mencionó a los militares más prominentes por ser críticos de su gestión, que están presos bajo cargos de conspiración: no nombró ni al excapitán Juan Carlos Caguaripano Scott, ni al ex mayor general Miguel Rodríguez Torres, ni al ex mayor general Raúl Isaías Baduel, otrora comandante general del Ejército venezolano y ministro de Defensa de Chávez. Es posible que haya surgido otro movimiento subversivo y que éste sea difícil de detectar porque no se trata de un grupo cohesionado. En lugar de una cofradía, Maduro puede estar ante una nube de conspiradores que ni siquiera se conocen entre sí.

¿Qué otras pistas le hacen pensar que la última conspiración denunciada por Maduro es más riesgosa para él que las anteriores? ¿Cómo comprobar que Maduro no está persiguiendo a oficiales simplemente por atreverse a articular críticas a su gestión de gobierno?

Entre los detenidos por averiguaciones figuran militares activos que descienden de oficiales retirados con una destacada trayectoria en la institución castrense; son, sobre todo, integrantes de la Aviación, a cuyas filas suelen unirse varias generaciones de una misma familia. Otro indicio de que el descontento en la FANB ha alcanzado niveles alarmantes para Maduro es la repentina salida del país de un montón de oficiales activos, presuntamente hacia Estados Unidos, Colombia y Perú. A eso se suma la sospecha de que un contralmirante fue torturado para que delatara a camaradas y el posterior arresto de compañeros de ese contralmirante.

Debo subrayar, por cierto, que, a mis ojos, el Ejecutivo de Maduro no hace imputaciones falsas cuando dice oír ruido de sables. No le creo al Gobierno cuando acusa a un preso político de haber orquestado un ataque terrorista; pero los servicios secretos venezolanos han incrementado su capacidad para monitorizar las telecomunicaciones y establecer patrones de contacto entre militares. Aún si se constatara que algunos miembros de la FANB han sido detenidos siendo inocentes, yo pienso que los servicios de inteligencia venezolanos tienen un alto grado de precisión; quizás gracias al apoyo de los servicios secretos cubanos.

Para algunos era una locura, para otros significaba algo descabellado. Ir de Maracaibo a Argentina en un Spark. Sí, en un Chevrolet Spark. A simple vista parecía imposible para quienes escuchaban hablar de la travesía que haría una familia zuliana de cuatro integrantes. Pero para Maryuly, Javier, Francisco y Ariana fue una meta, una forma arriesgada de emigrar, una alternativa para hacer crecer el hogar. En resumidas: un sueño; y como los sueños están para hacerse realidad, ellos lo lograron. ¡Aplausos!

“Irnos por avión era imposible, porque nuestros ingresos no eran lo suficientes para comprar cuatro boletos en dólares. Nuestros pasaportes se vencían en el 2019 y no queríamos que se nos vencieran. Estaba descartado el vuelo, entonces comenzamos a investigar por páginas web y por Youtube las formas de irnos por carretera”, contó Javier en exclusiva al diario Panorama.

El viaje comenzó el 24 de febrero de este año y culminó el 23 de marzo. Una travesía de siete mil kilómetros que se puede hacer en 17 días, pero la familia decidió alargarlo para hacerlo con calma y disfrutar las ciudades por las que atravesaban en su “sparktaco”, como bautizaron al carro de cuatro puertas.

“Cuando decidimos por fin viajar en el carro porque nos costó como dos semanas decidir si nos íbamos en el auto o no, establecimos una ruta de Maracaibo hasta Argentina por Google maps y nos salían varias opciones. La primera era irnos por Colombia por toda la línea del Pacífico y con esta ruta nos íbamos a ahorrar unos 2.800 kilómetros de carretera, pero la descartamos porque la frontera colombo-venezolana estaba cerrada, entonces tomamos la vía que atraviesa Brasil”.

Maracaibo - El Venado - Barquisimeto - Charallave - Santa Elena de Uairén- Boa Vista - Manaos - Porto Velho - Posadas. Así fue la trayecto en carretera y solo un tramo de seis días a bordo de un ferry que surca el río Amazonas.

“En lo personal yo me inquietaba con la idea, porque somos tan distintos cada uno de nosotros y estar encerrados en ese carro durante un mes era un desafío para la convivencia. Me preocupaba pensar que cuando nos cansáramos nos agotáramos, nadie iba a querer hablarse, pero gratamente para mí, todo resultó armonioso dentro del carro. Antes de partir de Maracaibo, todos en familia tuvimos una conversación bastante difícil en la que acordábamos no enfadarnos para evitar que el ambiente de armonía no se esfumara”, cuenta Maryuly Pinto.

Lo más difícil después de decirle adiós a sus famiiares, fue seleccionar lo que se llevaría cada uno en el carro. “Solo lo estrictamente necesario trajimos. Ropa y muy contada, cada quien se trajo un peluche; en el caso de Francisco —de 7 años — pudo traer tres peluches y se trajó un balde pequeño lleno de legos y unos carritos. Todos nuestros equipos tecnológicos, cuatro almohadas y cuatro sábanas, una maleta pequeña con medicinas, una olla y un colador de café, un budare, juego de cubiertos y tazas para cuatro, comida y repuestos para el carro; entre ellos un radiador de repuesto, una batería, un alternador y varios litros de aceite”.

“El primer trayecto que hicimos de Maracaibo a El Venado que, generalmente, se hace en dos horas y medias, nosotros nos llevamos poco más de cuatro horas, porque con un carro tan pesado no podíamos ir rápido, el carro pegaba en las ruedas de atrás”.

En El Venado, donde la familia se despidió de la mamá de Maryuly, debieron dejar más cosas para que el carro no pegara en la carretera. Sin embargo, pese a que el Spark estaba más liviano, cuando pasaba por los reductores de velocidad, pegaba igual. “Al llegar a Caracas, donde nos despedimos también de familiares debimos dejar los parales de los micrófonos, peluches y hasta dos almohadas para que no hiciera tanto volumen y los niños pudieran estar cómodos”, cuentan.

La familia se distribuyó tareas que cada quien debía hacer a bordo del “Spartako”. Francisco, el niño del hogar, se encargó de la hidratación. “Era muy importante tomar liquido cada media o una hora, entonces Fran llevaba el tiempo cronometrado para avisar el momento en que debíamos hidratarnos con agua o alguna otra bebida”.

Ariana, la adolescente estudiante de psicología, fue la responsable de los estiramientos físicos. “Cada cuatro horas parábamos en algún lugar, nos bajábamos del auto y ella nos decía los ejercicios que teníamos que hacer”.

Maryuly se convirtió en una recreadora al mejor estilo de un plan vacacional. Dirigía los juegos dentro del carro, los momentos de karaoke intenso y desencadenaba las risas sobre las cuatro ruedas. Y Javier fue el piloto. “Todos dormimos en el carro menos él”, dicen con picardía.

“Nos llevamos muchos enlatados para complementar con las comidas y compramos las frutas por el camino; comimos mucho cambur. Las meriendas eran frutos secos o trocitos de papelón como si fuesen caramelos”, cuenta la pareja de locutores. Las 30 noches de travesía trascurrieron durmiendo en el carro, hamacas, posadas, hoteles, casas de amigos ‘rotarios’ del Rotary Club y hogares de gente que iban conociendo.

Maryuly, Javier y sus dos hijos narraron su viaje en fotografías a través de la cuenta de Instagram @2bajoelmismotecho. Aunque el plan original era llegar hasta Buenos Aires, decidieron quedarse en la ciudad de Posadas porque obtuvieron una buena oportunidad de empleo. Los dos locutores comenzaron un programa de radio llamado “Misión Arepa”, con un formato similar al que usaron en Maracaibo mientras estuvieron en los micrófonos por la señal de Onda FM. El pequeño Francisco continúa sus estudios de primaria, mientras que Ariana está trabajando, hasta que comience a estudiar.

“Dormimos solo una vez en el carro en El Callao. No teníamos para gastar en una habitación, cobraban demasiado y en efectivo. Estacionamos al lado de la alcabala de la GNB y allí pernoctamos. Nos quedamos en casa de tres personas que conocimos por el camino, muy amables que nos invitaron a sus hogares y compartimos con ellos, uno de ellos fue un pastor evangélico en Brasil. Fueron noches increíbles, siempre tratando de ahorrar en base a la economía que teníamos para el viaje, invirtiendo un total de 1.900 dólares (en ese entonces estaba entre 350 y 400 mil bolívares)”.

La travesía se cumplió con éxito y sin incidentes. “El Spark se portó bien, yo confío mucho en él”, comenta Javier. De los 30 días que duró el viaje, seis lo vivieron a bordo de un ferry que los llevó desde la ciudad de Manaos hasta Porto Velho. Durante ese tiempo aprovecharon para hacerle un “cariñito” al carro y descansar de los cuatro cojines.

“Fue un viaje en el que afianzamos nuestra unión en familia, vivimos un punto de encuentro de emociones y comprobé la madurez de mis hijos. Estamos felices por haber alcanzado una nueva oportunidad de vida. Todo se logra, si se hace con fe”, dice Maryuly.

Las bayonetas sirven para todo menos para sentarse sobre ellas. Charles Maurice Talleyrand-Perigord.

En estos momentos de angustia y desasosiego no queda más que estudiar la historia de Venezuela para ver qué nos pasó, cuándo nos desorientamos y quiénes son, sociológica y políticamente, los responsables de esta catástrofe colectiva. Por mi parte, estoy trabajando para publicar un libro, a fin de año -si aún quedara papel en Venezuela- sobre el tema del militarismo desde nuestra génesis de nación independiente, es decir, desde 1830 hasta nuestros días.

En ese trabajo voy a tratar de explicar cómo el Cesarismo Democrático -tesis positivista del eminente sociólogo Laureano Vallenilla Lanz- justificaba en el siglo XIX al “Gendarme Necesario”, pero verlo renacer en el siglo XXI es una aberración política, histórica, sociológica, sin explicación alguna. En efecto, el cesarismo impregnó toda la política venezolana del siglo XIX y parte del XX, aunque ese trauma fue interrumpido durante cuarenta años de civismo, de democracia y progreso; ah, pero resulta que ahora, en el presente siglo, estamos viendo aparecer de manera preocupante un gendarme innecesario, reminiscencia de ese pasado inmerso en el alma y en la psicología social de nuestro pueblo.

La independencia de Venezuela fue lograda por militares, lo que permitió a este estamento lograr un prestigio merecido por sus luchas en la liberación de la patria, pero tampoco debió convertirse, aunque siga ocurriendo, en una factura que fuese cobrada en una especie de tracto sucesivo eterno, por cuotas pagadas ad infinito y nunca saldadas por el resto de la sociedad. El cobro de esas facturas no es una especulación teórica, sino un hecho legalizado, desde el proceso independentista, a través de la “Ley de haberes militares” que terminó siendo el inicio de una etapa conocida en nuestra historia como del “feudalismo militar”.

Los héroes de la independencia se pasearon durante todo el transcurso del siglo XIX, con sus armas, alternándose en el poder detrás de José Antonio Páez, de José Tadeo Monagas o de Antonio Guzmán Blanco. El propósito de ese trabajo no es denostar del estamento militar, sino más bien convenir que fue inevitable su preeminencia, durante una época que el cambio de régimen se resolvía en el campo de batalla. Además, eso ocurría porque aquella clase social civilista, privilegiada y elitista, que había roto con la Madre Patria, había quedado tan diezmada, durante todo el siglo XIX y buena parte del XX, que estuvo rezagada detrás de aquellos héroes en una situación sub judice o de capitis diminutio, conformándose, al menos, con seguir influyendo en los gobernantes como un “poder detrás del trono”.

Los militares en política son un desastre, porque las diferencias las resuelven como solo saben hacerlo: a plomo limpio. Para muestra un botón: (…) “Se cuenta que entre 1892 y 1900 (en apenas 8 años del final de aquel siglo) se registraron seis rebeliones mayores y ¡437 encuentros militares! En esas actividades militares miles perecieron, 80% del ganado fue destruido y la deuda de la nación pasó de 113 millones a 208 millones de bolívares. Esta deuda y su incremento por Castro se convertirán en la fuente de innumerables conflictos internacionales, particularmente con el bloque de las costas venezolanas de 1902”. (Consalvi. 2007).

Después vino Gómez, con su “paz en los cementerios, unidad en las cárceles y trabajo en las carreteras” luego, los gobiernos transicionales de López y Medina, seguidos por “la revolución de octubre”, con su paréntesis democrático de apenas 3 años, interrumpidos de nuevo por la bota militar y, con ese retorno, diez largos años de la tiranía perezjimenista. Por fin el pueblo se obstinó y, en alianza con militares demócratas, en 1958, puso término a la etapa de dictaduras militares durante cuarenta años, la época más larga de nuestra historia que Venezuela ha vivido en paz, en progreso y bienestar. Era la época del militar profesional, sin poderse inmiscuir en la deliberación política, que le estaba constitucionalmente vedada, pero dedicado a la preservación de la soberanía de la nación, su auténtica misión.

Ahora, en pleno siglo XXI, apareció esta montonera que nos vuelve a regresar al siglo del oscurantismo, del atraso, del hambre y la miseria. Maduro arrebata en estas elecciones que nadie reconoce y ahora, ¿para dónde va su gobierno y qué hará la oposición? Busquemos la brújula todos: la oposición, deberá unirse en torno a una política coherente, sin dejarse chantajear por un radicalismo enfermizo o por un oportunismo logrero y ramplón. Y, el gobierno: deberá sacudirse el yugo y chantaje militarista mafioso, dar un vuelco de 180 grados a la política económica, de acuerdo con Díaz Canel (con Trump atrás), si quiere mantenerse en el poder un rato más.

A esta regresión histórica la llama el Maestro Carrera Damas: “una ideología de reemplazo”; a mí me parece, en cambio, que mantener a los militares decidiendo los destinos del país es una enfermedad de viejo, de anciano, en sus últimos estertores. Sí, se podría denominar esa enfermiza regresión histórica como “El militarismo, enfermedad senil del comunismo”. Así se llamará el libro. Espero que Venezuela se cure, mucho antes de su publicación.
PS: después les cuento la paradoja que significa el odio comunista a los militares y cómo ahora, sin embargo, gobiernan con ellos (por ahora), como una necesidad para poder repartirse cuotas de poder con cierta impunidad. Ya veremos cómo se comportan los alacranes.

Los teléfonos celulares con sus cámaras terminan siendo los mejores observadores en los procesos electorales. El día 20 las redes sociales transmitieron en vivo la situación de los centros electorales durante todo el día y en toda la geografía nacional. El denominador común es que la gran mayoría de ellos estaban desiertos, tal como estaba la plaza frente el centro electoral donde votó el presidente, ante cuya imaginaria multitud gesticulaba teatralmente.

No obstante, cómo era de esperar, el CNE anunció esa noche unos resultados que parecieran contrastar marcadamente con el testimonio visual que todos pudimos ver. Ahora bien, ¿cuál es la realidad? ¿Es que acaso con eso van a resolver los graves problemas reales del país? Veamos:

Según cifras publicadas por el BCV en sólo un año la Liquidez Monetaria aumentó en un 5.617 % rozando ya el trillón de bolívares. Peor aún, en apenas una semana (previo a las elecciones y por razones obvias) la citada Liquidez se incrementó en un 16,5%. Sé que para quienes no son economistas estas cifras pueden significar poco, pero la realidad es que se trata de dinero sin respaldo que emite el Banco Central para financiar el déficit fiscal.

Crece vertiginosamente la cantidad de bolívares en la economía, coincidiendo con una brutal caída en la producción de bienes y servicios. Esos bolívares tratan de comprar bienes que no existen en el mercado. Cualquiera que tenga los más elementales conocimientos de economía sabe que la consecuencia inevitable es un aumento de los precios que será tanto más elevado cuanto mayor sea la emisión de ese tipo de dinero “inorgánico”. Por eso, nuestra Constitución prohíbe expresamente al BCV financiar el gasto público:

Art. 320.- “En el ejercicio de sus funciones el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias”.

En el caso venezolano, la violación de tal artículo es tan descarada, que entre mayo del 2017 y abril del 2018 el solo “financiamiento a empresas públicas no financieras” (léase PDVSA) creció 246 veces alcanzando la increíble suma de 1,9 billones de bolívares.

Durante ese mismo lapso la producción petrolera de Venezuela cayó aceleradamente. Hoy producimos lo mismo que en 1949, hace casi 70 años. Muchos analistas estiman que a fines del 2018 la producción podría ubicarse en torno a un millón de barriles diarios. Mientas tanto, arbitrajes internacionales perdidos como en el caso de ConocoPhillips, Russoro, Exxon Mobil y muchos otros que cursan ante el CIADI, comienzan ya a traducirse en embargo de activos petroleros venezolanos en el exterior, como está ocurriendo actualmente en Aruba, Curazao, Bonaire y San Eustaquio.

Todo lo anterior, sumado a la destrucción masiva del aparato productivo ha llevado a Venezuela a padecer lo que luce como una de las más severas crisis económicas que ha padecido el mundo entero en medio siglo.
La hiperinflación que padecemos, en medio de una brutal caída del Producto Interno Bruto, es la causa del brusco empobrecimiento que sufrimos los venezolanos.

Pero lo peor está por venir. Llevamos ya un semestre entero en hiperinflación. Conforme a las cifras que nos proporciona la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (porque el BCV ya no las suministra), el nivel de los precios está creciendo vertiginosamente. Si la inflación promedio mensual alcanzase un 80% durante el 2018, la hiperinflación de este año alcanzaría un 115.583 %. Si tal promedio de inflación mensual fuese del 85%, la inflación del año alcanzaría a un 160.616 %.

Cabe preguntarse, ¿es que acaso tan dramáticos escenarios podrán resolverse con anuncios electorales más propios de Alicia en el país de las maravillas?

La realidad es tan terca como dura. Ya el Banco Interamericano de Desarrollo declaró a Venezuela en default y las principales agencias calificadoras de riesgo soberano seguirán el ejemplo, aunque por ahora hablan de “default selectivo”.

La consecuencia inmediata de esos comicios fue su desconocimiento por parte del Grupo de Lima, EE.UU, la Unión Europea, el Reino Unido y el G-7, que incluye a Japón. Todos están claros. No es con mayores dosis del mismo veneno como se van a curar los graves males de Venezuela.

Estamos enfrentados a un abismo de ilegitimidad. Nuevas sanciones están siendo propuestas en momentos en que la industria petrolera, que aporta el 96% de todas las divisas que percibimos, parece hundirse en un vértigo de locuras.

@josetorohardy

Gabriela Montero envió este lunes un artículo de opinión criticando duramente a Gustavo Dudamel por utilizar dos entrevistas en prestigiosos medios internacionales (CNN y The London Times) “para no decir absolutamente nada”.

“Dudamel ha utilizado estas dos entrevistas para distanciarse de la única declaración de algún relieve que hizo en más de una década de declive vertiginoso, y en la que -tras la muerte de Armando Cañizales hace exactamente un año- apeló a la restauración de la democracia en general y sin condenar específicamente a ningún agente gubernamental”, dice. Y agrega: “Lejos de desistir de la pelea porque (Delcy) Rodríguez ahora es directora de El Sistema, lo que debería haber dicho en estas entrevistas es “¡Debemos luchar!”.

A continuación el artículo de Montero, cuyo título es: Tocar y luchar.

En la última semana – días más, días menos – me he sentido tremendamente decepcionada en dos ocasiones por el uso que Gustavo Dudamel ha hecho de un precioso espacio impreso y de televisión para no decir absolutamente nada.

Quien trabaja en el medio de la música clásica sabe exactamente lo que se necesita para obtener toda una página en el London Times o, aún más difícil, 10 minutos con Amanpour en CNN. Requiere el apoyo de importantes estructuras de relaciones públicas y Dudamel las tiene. Durante muchos años se ha beneficiado de una red global de relaciones públicas financiada por el régimen venezolano, con varios periodistas a su alcance.

Es profundamente simbólico haber tenido que ver esta entrevista tortuosamente anodina en CNN, día en el que Luis Magallanes, un cantante de El Sistema y víctima emblemática del colapso del estado venezolano bajo el chavismo, vuela hacia España para presentarse en una audición del programa de Plácido Domingo en Valencia, gracias a la generosidad de los contribuyentes a una campaña de crowdfunding.

Dudamel ha utilizado estas dos entrevistas para distanciarse de la única declaración de algún relieve que hizo en más de una década de declive vertiginoso, y en la que -tras la muerte de Armando Cañizales hace exactamente un año- apeló a la restauración de la democracia en general y sin condenar específicamente a ningún agente gubernamental.

Veamos esto más de cerca.

Las protestas en las que el joven Armando fue trágicamente asesinado se debieron a la usurpación ilegal de la Asamblea Nacional de Venezuela por parte del régimen, que instaló en su lugar una “Asamblea Constituyente” ilegítima.

Esa asamblea está encabezada por Delcy Rodriguez. Rodríguez es ex ministra de propaganda de Chávez y también fue Ministra de Asuntos Exteriores cuando presentó a Dudamel y a la OSB ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como los mejores “ejemplos de la Revolución Bolivariana”. Su departamento también está siendo investigado por servicios de inteligencia internacionales por vender la nacionalidad venezolana desde la embajada de Bagdad a cualquiera que estuviese dispuesto a pagar por ella, así como por lavar fondos de Hezbollah. Su departamento también proporcionó pasaportes diplomáticos a los dos sobrinos de la primera dama de Venezuela, condenados el año pasado en los Estados Unidos por el contrabando en avión de 800 kilos de cocaína desde el hangar presidencial.

Tras la reciente muerte de José Antonio Abreu, Delcy Rodríguez funge ahora como directora de El Sistema junto con el propio hijo del presidente, Nicolás Maduro Jr. En otras palabras, y por si alguna vez hubiese existido alguna duda, El Sistema es el régimen venezolano.

Con Delcy Rodríguez – quien es, por cierto, hermana de Jorge Rodríguez, ex vicepresidente de Chávez y amigo íntimo de Dudamel- fungiendo ahora como directora de El Sistema, no sorprende que Dudamel esté llevando a cabo una ofensiva en la prensa mundial para retractarse de sus palabras: “mi intención no fue empezar una pelea”, dijo en ambas entrevistas.

Hablemos de tocar música y pelear, ya que el lema de El Sistema es “tocar y luchar”.

La música no es solo una herramienta para educar y desarrollar mentes jóvenes. Es, como nos han mostrado los grandes compositores, un arma de disidencia y debe usarse como tal para combatir el cáncer que debe erradicarse del paisaje venezolano de una vez por todas, el cáncer personificado por gente como Jorge y Delcy Rodriguez. La música no sólo tiene que ver con la belleza, sino que codifica, más bien, la totalidad de la condición humana, gran parte de la cual está lejos de ser bella. Por cada Nocturno de Chopin hay una Sinfonía de Leningrado.

Debido al desastre del chavismo, cada hombre mujer y niño en Venezuela hoy, excepto aquellos dentro del régimen que disfrutan de privilegios especiales, lucha por la comida, la medicina y por el derecho básico a sobrevivir en un estado de caos sin ley. Todos los días recibo mensajes de gente como Luis, implorándome que les envíe dinero, comida, medicinas y, sobre todo, esperanza. Luis ha estado pidiéndome con paciencia durante dos años que lo saque y él es uno de los afortunados para quienes, debido a su obvio talento, hemos sido capaces de estructurar una estrategia de salida viable.

Este caos sin precedentes -la antítesis de la “belleza” indulgente y ofuscadora con la que Dudamel espera distraernos constantemente- es la consecuencia directa e innegable del chavismo, tal como lo imponen hoy los corruptos y narcotraficantes autoritarios que mantienen a Venezuela como rehén de la desesperación; Rodríguez es una de ellos y Dudamel es su marioneta ahora más que nunca, por lo que debe apaciguarla públicamente.

Lejos de desistir de la pelea porque Rodríguez ahora es directora de El Sistema, lo que debería haber dicho en estas entrevistas es “¡Debemos luchar!”.

¿Eso implica poner en riesgo temporalmente El Sistema? ¡Claro que sí! ¿Por qué debería un grupo privilegiado ser inmune a las luchas de la sociedad en general? Existe un imperativo moral para liberar y depurar El Sistema de una vez por todas de su asociación con el régimen venezolano. Por un lado, a Dudamel y a El Sistema se les debería prohibir formalmente exaltar la belleza, al tiempo que se nombra como sus directores a los mismos monstruos que han convertido a Venezuela en uno de los entornos socioeconómicos más hostiles de nuestro planeta en la actualidad. Es una asociación moralmente imposible y me sorprende que Amanpour no haya escarbado más a fondo para exponer esa falacia atroz.

Por otro lado, si El Sistema es sus músicos, y a esos músicos los mata de hambre el régimen que los controla ¿cómo podemos esperar que sobreviva? Mientras que El Sistema se jacta de un crecimiento continuo para justificar la necesidad continua de financiamiento, la realidad es que Venezuela está siendo objeto de migraciones masivas. Volveré a ser testigo de ello hoy en pequeña escala cuando recoja a Luis Magallanes del aeropuerto.

La próxima vez que reciba un mensaje pidiendo medicinas, comida, un boleto de avión, o que ayude a pagar una factura de hospital -en un país cuyo salario mínimo mensual en un entorno económico del 82,000% de inflación, ni siquiera puede comprar una paquete de garbanzos- debería simplemente responder: “cuánta paz, amor, unidad y vínculos musicales de solidaridad”.

Debemos luchar. Debemos luchar contra aquellos como Rodríguez, que han destruido nuestra democracia y han reemplazado toda esperanza de belleza para los hombres, mujeres y niños de Venezuela con una visión dantesca del infierno. No podemos permitir que Dudamel use cínicamente el manto de la belleza para blindar a los miembros más horrendos de la sociedad venezolana de la condena más amarga, una condena que Dudamel se niega a expresar porque él, y parte de la industria de la música clásica, han sido grandes beneficiarios del chavismo.

Ya basta. Tal vez El Sistema podría centrarse más en el segundo de los dos imperativos que forman su lema; “¡Luchar!” De lo contrario, Dudamel no sonará más plausible que una simple concursante de Miss Universo, a pesar de los años de entrenamiento de Abreu.

Gabriela Montero

– Cónsul Honoraria, Amnistía Internacional
– Ciudadana
– Músico

Los jóvenes en todo el mundo han sido protagonistas de grandes cambios y luchas que han trascendido diversos ámbitos pero en ocasiones, hemos escuchado numerosos juicios como “a esta juventud le falta valentía”, “las generaciones de oro murieron”, “esta generación ha perdido el tiempo”. Cada generación es considerada, como perteneciente a una cultura diferente, en la medida en que incorpora en su socialización nuevos códigos y destrezas, lenguajes y formas de distinguir, valorar, clasificar y diferenciar; ¿pero que necesita nuestra generación para despertar? como parte de esta generación considero que es ocupación de todos demostrar que si queremos realizar proyectos diferentes, cualitativos y tangibles, pero todo esto nace de una necesidad, esa misma es la que tocó mi puerta un día y me hizo decidir que podía aportar algo distinto pero que aportara valor a mi entorno.
Ser jóvenes, no obedece sólo a una característica cronológica o condición especial, tampoco depende solamente del sector social, lo que si se debe considerar es la importancia del hecho generacional: esa responsabilidad de aportar nuevas prácticas y modalidades que marquen un antes y después. Esa trascendencia ha mermado por diversos factores que han atropellado a las promesas del futuro, una gran proporción de jóvenes han perdido el interés por formarse, no aportan propuestas valor que nuestra sociedad demanda o peor aún, son apáticos a cualquier paso innovador; a esos jóvenes quisiera denominarlos como promesas dormidas porque en cada uno de ellos existe un potencial admirable pero ese fulgor aún no ha encendido el garbo para ser portadores de grandes cambios.
En nuestro haber existe los jóvenes lánguidos, cuyas expectativas se encuentran desgastadas, por diversas razones pero la habitual es que poseen proyectos brillantes y “la sociedad” los rechaza solo por ser actores juveniles obteniendo esto, una forma de descalificar los aportes que ejecutan en diversos espacios sociales.

Toda época trae consigo nuevas condiciones justo como el que estamos viviendo, al igual que las generaciones que vienen arropadas de ilusiones, llenas de invención y novedad, dentro de la juventud el aire siempre está lleno de maravillas que cobran vida, nos muestran sus diferentes facetas y podemos asumir entonces lo extenso de nuestra responsabilidad y es así como mantengo mi fe en cada uno de los jóvenes del país, sobre todo en las promesas dormidas.
Cuando hablo de cambios hago referencia desde las pequeñas acciones hasta proyectos de gran envergadura, en cada joven existe un nivel de invención que es necesario para todas las áreas desde el joven educador que trabaja horas “extra” para lograr que sus alumnos aprendan valores, la bailarina que se dedica a dar clases de cultura gratis en los barrios y el joven empresario que brinda grandes oportunidades de trabajo, todos representan esa valentía que debe existir en nosotros.
Cada propuesta que los jóvenes realicen debe estar impregnada hacia el impulso y creación de nuevas estructuras de libertad, igualdad y solidaridad, debidamente concertadas a las exigencias de las situaciones que se originen en nuestro país. Vamos por el camino de reconocer diferencias, aceptar diversidades, construir aceptaciones y de esa forma construir ópticas potenciadoras de lo juvenil como sus expresiones propias de sueños, esperanzas, conflictos, temores y propuestas. Este es un desafío para nuestra generación, reconstruir nuestra identidad y plantearse nuevos retos pero afrontándolo con gallardía.

@Wandygp

Colombia tiene que proteger el acuerdo de paz con la antigua guerrilla de las FARC y hacerle ajustes si es necesario para evitar que fuerzas políticas puedan empujar de nuevo al país a la guerra, dijo la exrehén de ese grupo Ingrid Betancourt.

La política de 56 años, quien como congresista en la década de 1990 lideró una lucha contra la corrupción, fue secuestrada en 2002 por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuando era candidata a la presidencia.

Aunque estuvo cautiva en la selva más de seis años hasta que fue rescatada por el Ejército de Colombia junto con tres estadounidenses y 11 militares, Betancourt apoya sin reservas el acuerdo de paz que firmó el presidente Juan Manuel Santos con las FARC para acabar un conflicto que ha dejado 220.000 muertos.

“He acompañado el proceso de paz a sabiendas que no tenemos la paz ideal. Dentro de aquello que siento que le ha faltado a la paz es un mayor interés por las víctimas”, sostuvo en una entrevista con Reuters la política, madre de dos hijos y que también tiene nacionalidad francesa.

Betancourt, quien participó el fin de semana en el debate sobre la guerra y la paz en Colombia organizado por la Feria Internacional del Libro de Bogotá, dijo que la campaña para suceder a Santos será clave para el futuro del país y de la paz.

“Lo que necesitamos es entrar a reflexionar cuáles son nuestras prioridades, en el caso mío que el acuerdo de paz no se vaya, que podamos proteger la paz, haciéndole cambios, sí, si es necesario, pero que esto no sea la excusa para volver a prender la guerra”, afirmó la política que actualmente reside en Europa.

FUERZAS DESESTABILIZADORAS
Betancourt opinó que todos los candidatos en la contienda por la presidencia son políticos preparados que entienden el llamado de la mayoría de los colombianos para mantener la paz.

Sin embargo, advirtió sobre el riesgo de que fuerzas políticas que apoyan a algunos candidatos presidenciales puedan presionarlos para reactivar la confrontación en un futuro.

“Yo creo que los líderes que tenemos al frente no son personas bélicas per se, lo que tenemos que mirar son las fuerzas que acompañan a estas personas y que en algún momento las pueden chantajear, las pueden obligar a tomar decisiones que estarían en contra del interés de paz de todos los colombianos”, afirmó evitando referirse a nombres particulares.

El derechista Iván Duque, el izquierdista Gustavo Petro, el independiente Sergio Fajardo, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras y el antiguo negociador Humberto de la Calle son los principales candidatos en la carrera por la presidencia.

Betancourt dijo que aunque el talón de Aquiles del acuerdo con las FARC -ahora transformada en un partido político- es el rezago en la atención a las víctimas del conflicto, los cambios que eventualmente se hagan deben respetar el espíritu del pacto.

La política reveló que ha perdonado a las FARC por su secuestro, que dividió su vida en dos capítulos, aunque admitió que un una década después aún no logra una plena reconciliación.

“Estoy en un momento en que puedo decir que he perdonado, pero también sé que hay recuerdos que vuelven y que me desestabilizan y hay emociones que todavía no puedo controlar y obviamente son emociones que van ligadas a pensamientos que son difíciles de reconciliar con el perdón, pero es un camino que voy recorriendo”, concluyó.

Fuente: Reuters

La corrupción en la era revolucionaria pesa. Decenas de casos, entre ellos cientos de ilícitos en Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la Comisión Nacional de Administración de Divisas (Cadivi), actualmente Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex), con más de 15 mil millones de dólares en pérdidas para la nación, muerden y mastican el discurso moralista de altos funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro.

Sin embargo, el caso Odebrecht, con una alargada sombra que arropa polémicos juicios por sobornos y contratos con sobreprecios en Argentina, Brasil, Panamá, Ecuador, Bolivia, Perú, Guatemala, y Colombia, entre otros 12 países, es usado como emblema por la oposición que lidera el Frente Amplio Venezuela Libre y su principal motor, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), para fundamentar un juicio político contra el jefe de Estado venezolano.

Los diputados de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela autorizaron el pasado martes un antejuicio de mérito contra el presidente Nicolás Maduro, por su posible participación en la trama de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

“No pretendemos levantar falsas esperanzas. Votar hoy no signi ca que Maduro se irá mañana, pero este es un paso de lucha para consolidar el destino del país”, aclaró José Luis Pirela.

El Parlamento, con 105 votos a favor y dos en contra, impulsa un antejuicio de mérito contra Maduro. El diputado zuliano aclara que la acción parlamentaria representa por ahora un acto simbólico porque el sistema judicial venezolano está controlado por el oficialismo.

Su base estaría centrada en la trama de corrupción por el caso Odebrecht.

Pesquisas

Luisa Ortega Díaz, fiscal general removida por la ANC en septiembre 2017, aseguró entonces que el Ministerio Público, con 64 fiscales, encabezaba una investigación contra no menos de 20 personas, entre ellas ministros, exministros, altos funcionarios del Gobierno y familiares.

“Tenemos la información y el detalle de todas las operaciones, los montos y personas que se enriquecieron y que esa investigación involucra al señor Nicolás Maduro y a su entorno”, expresó el 18 de agosto.

Bajo la lupa de los funcionarios dirigidos en su momento por Ortega Díaz estaban 20 grandes obras de infraestructura, de las cuales nueve fueron ejecutadas y 11 paralizadas, entre las cuales destacó, por ejemplo, el tercer puente sobre el río Orinoco y el segundo puente sobre el Lago de Maracaibo.

“En las obras paralizadas, el Estado canceló un monto aproximado de 30 mil millones de dólares. Pese a ello esas obras no se terminaron. Esa es una cifra de dinero importante que indudablemente ha afectado el patrimonio nacional y la prestación de distintos servicios a los ciudadanos”, refirió Ortega Díaz en una entrevista con Transparencia Internacional a finales de 2017.

Stalin González, diputado de la AN, detalló el impacto de los sobornos. “Venezuela es el único país donde las obras costaron dos y tres veces más caras en metros cúbicos y lineales. Hubo obras como el Metro GuarenasGuatire o la línea 5 del Metro de Caracas o el tercer puente sobre el río Orinoco o el segundo puente sobre el Lago de Maracaibo que no se realizaron y estuvieron nanciadas para Odebrecht”, recordó.

El lunes 26 de marzo, Maduro se refirió por primera vez a la trama de corrupción, pero no a las acusaciones en su contra: “La crisis de Odebrecht perjudicó la realización de muchas obras a lo largo y ancho del país. Vamos a terminar esas obras, Odebrecht estaba realizando sus trabajos en Venezuela con subcontratistas, no es imposible, yo me comprometo a entregar los recursos para terminar esos proyectos”.

Instituciones controladas

El lunes 26 de marzo, el diario Estadao de Brasil publicó que el presidente Nicolás Maduro habría ordenado pagos extraordinarios de hasta 4 millardos de dólares para obras de Odebrecht en 2013, en respuesta a los aportes de la constructora brasileña a su campaña electoral.

La información sustenta supuestas delaciones y documentos en la investigación de corrupción en torno de Odebrecht, que involucra a varios países de América Latina. Los documentos en cuestión estarían en manos de scales de Brasil y Venezuela, precisa el periódico.

“A cambio de 35 millones de dólares para la campaña de 2013, el presidente Maduro daría ‘prioridad’ para que recursos extraordinarios cubriesen las obras de Odebrecht”, reportó el rotativo brasileño que reseñó que el Ministerio Público de Brasil obtuvo la información de los testimonios del exdirector de Odebrecht en Venezuela, Euzenando Azevedo y de los asesores Mónica Moura y Joao Santana, vinculados a las campañas presidenciales de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Sin transparencia

Mercedes De Freitas, directora de Transparencia Venezuela, asegura que en un país con verdadero Estado de derecho, las investigaciones por presunta corrupción deberían comenzar por el presidente Nicolás Maduro e incluir a quienes rmaron contratos para la adquisición de bienes y servicios importados, y los contratos gigantescos para obras de viviendas, entre otros.

Lo ocurrido en Perú, a su juicio, constituye una muestra del control del Gobierno en las instituciones del Estado. “La investigación judicial sobre los sobornos de Odebrecht y la presión ciudadana no se detuvo y fue una de las causas de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski.

El mandatario solo es señalado de haber recibido 782.000 dólares, cuando funcionarios de la empresa aseguran que entregaron a Nicolás, 35 millones de dólares”. “Las órdenes de pago rmadas por Maduro para Odebrecht suman 2.500 millones de dólares entre 2007 y 2016, durante 11 años”, aseguró el 11 de abril desde Bogotá, Luisa Ortega Díaz, quien recalcó que fue Lula da Silva el que vinculó a Odebrecht con el gobierno de Hugo Chávez para que pagara 35 millones de dólares en una de sus campañas.

“Parte de ese dinero lo recibió Nicolás Maduro en efectivo. Luego cuando fue candidato en el 2013 pidió para su campaña 50 millones de dólares, pero la empresa acordó darle solo 35 millones. Ese dinero fue pagado en un banco que compró Odebrecht en la isla de Antigua –el banco Meinl, cuya sede principal está en Austria– para hacer sus negocios ilícitos como el pago de los sobornos a Maduro”, agregó.

Fuente: versionfinal

Si usted se fija bien en la última historia presidencial, Hugo Chávez nació en una casita de barro, durante la dictadura. Y nada más llegada la democracia fueron sacados a una casa de verdad, con luz eléctrica; se le educó gratuitamente, se le operó y trató gratis. A su padre se le educó en programa especial y se le transformó en maestro, en coordinador, en director de colegio, director de grupo y jefe de sección hasta llegar a la cúpula de los destinos públicos, jubilándose a los 20 años de trabajo y con lo reunido pasó de un rancho de bahareque, con techo de palma a dos aguas a comprar con su esfuerzo de profesor y empleado público una finca de 20 hectáreas, con tractor, desgranadoras, ordeñadoras y más de 100 animales de todo tipo (1).

Ya quisieran hoy los campesinos tener esas oportunidades. Era como para estar agradecidos con la democracia porque salieron de la miseria, algo que en 150 años de dictadura y botas militares nadie soñó en su familia. Sus hijos serían profesionales universitarios, educados gratuitamente y a todos se les dio empleo digno. Y aún siendo ellos la prueba más clara de que Venezuela es la tierra de las oportunidades, se empeñaron en mentir descaradamente, sobre que la democracia nunca dio oportunidades a los pobres.

Abrá, amigo lector, cualquiera de las biografías del despropósito que dirige esta “nueva República”, y se encontrará con una única constante. La mayoría de los ministros, gobernadores y alcaldes nacieron en la pobreza durante la dictadura militar o el comienzo de la democracia, como muchos de nosotros, el resto son representantes de la clase media baja.

La mayoría de ellos siendo pobres, pudieron estudiar gratuitamente en las escuelas y liceos, asistieron gratuitamente a las universidades que no existían en dictadura, absolutamente todos consiguieron buenos empleos.

Del liderazgo principal en los ministerios, a todos y especialmente a los comunistas, la democracia les permitió no solo graduarse, sino que fueron enviados a las mejores universidades de Europa y Estados Unidos a hacer sus maestrías y doctorados.

Algunos nacidos en la pobreza y llegado Chávez, todos ellos ya eran universitarios, maestros y doctores, con sus casas y automóviles, todos tenían buenos empleos y una vida digna.
¿Pueden ellos decir que los pobres no tuvieron oportunidades, siendo ellos la prueba clara de lo contrario?, ¿Pueden ellos hablar de que los oligarcas no les dieron oportunidades, si sus propias biografías son prueba categórica de lo contrario? 

Y ¿quiénes fueron los oligarcas?

¿Rómulo Betancourt? Hijo de un inmigrante canario establecido en la Guarenas del siglo XIX.

¿Raúl Leoni? Hijo de otro inmigrante radicado en El Manteco asolado por la malaria.

¿Carlos Andrés Pérez? Que nació en un rancho del siglo XIX y que salió a lomos de un burro de su tierra.

¿Jaime Lusinchi? Hijo de una increíble doña María que regentaba una pensión y a veces se iba sin comer a la cama para que su hijo pudiera estudiar medicina.

¿Rafael Caldera? huérfano de padres españoles y criado en el estricto hogar de Tomás Liscano.

Si algo ha tenido la presidencia democrática de Venezuela, sus ministerios y la mayoría de su funcionariado toda la vida, es que ha estado “100% libre de ricos y burgueses”.

¿Justicia, Independencia de Poderes? ¿Acaso no hay mayor mentira cuando los golpistas hablan de la justicia de la 4ta. República, cuando ellos querían nombrar al Fiscal General, Ramón Escobar Salom, para su Junta de Gobierno?.

La verdad es que Chávez su familia y quienes hoy gobiernan estaban relegados a vivir como todos los dictadores y comunistas que se adueñan de un País, porque "el cabito" terminó viviendo en un hotel de París con botellas de coñac de 1.000 dólares de la época, Marcos Pérez Jiménez en su cuenta tenía nada menos que el presupuesto de la educación de todos sus ancestros.

Mientras que a Rómulo Betancourt hubo que hacer una colecta para comprarle una casa porque no tenía dónde vivir y aceptó el regalo condicionado a que una vez muerto, la casa sería un museo.

Sus hijos, por tanto, no heredaron absolutamente nada, como tampoco heredaron fortuna los hijos de Leoni. Conozco a los hijos de Lusinchi que heredaron solo buenos recuerdos, y Caldera legó su dignidad a toda prueba, como Luis Herrera del que nadie puede negar que más allá de sus quesos llaneros, jamás se preocupó en hacer fortuna.

Dejo de penúltimo al “hombre más temido y odiado por Chávez, Carlos Andrés Pérez, que muere en estado de semiabandono (por los millones que votaron por él).

Y de último dejo al hombre que nunca sabremos cuánto legó a sus hijos Hugo Rafael Chávez Frias. Infórmense como viven, y no se como hizo el inocente, porque con “su sueldito”, dos ex esposas y varios hijos, es difícil.

Pero a Venezuela sí le dejó el más catastrófico legado: Hugo Chávez dejó partido en dos al país, prostituyó el ejercicio ético y moral de la función publica, destruyó a la izquierda, reinstauró el militarismo, instauro el Estado forajido, el Narcoestado y el Estado fallido, destruyó le ética y moral de las FFAA, triplicó la deuda pública nacional nacional e internacional, acabó con PDVSA y las empresas básicas de Guayana, quebró las arcas, y parafraseando a Cabrujas: “Ni la caída del muro de Berlín, ni Yeltsin inaugurando un McDonald’s junto a la tumba de Lenin, hicieron tanto por la derechización nacional”.

Sergio Dahbar se le midió a indagar sobre el tema del que nadie habla ni quiere hablar: cómo viven los ricos en Venezuela a cuerpo de rey y, casi de manera clandestina, sirviéndose de conductores y escoltas que les hacen mandados. Se fue a los restaurantes en donde corren botellas de Petrus y de Möet & Chandon. Llegó hasta donde los chavistas gastan fortunas con mujeres Miss Venezuela amparados en un ambiente en el que nadie los ve. Visitó los mercados en donde venden carne traída directamente de las mejores carnicerías de Manhattan. Estuvo en las tiendas de ropa que han organizado su negocio “a domicilio” para los miembros del gobierno que pagan, sin ruborizarse, cuentas de 20.000 dólares. Bienvenidos al lujo chavista.
Cada vez más siento que los venezolanos viven dentro de la película Casablanca (1942), de Michael Curtiz. Suena curioso, parece mentira, pero representa la más ruda realidad. Es la que conocen a diario muchos ciudadanos o extranjeros que llegan al país. Encuentran dos realidades que, para parafrasear a Gabriel García Márquez, parecen “dos nostalgias enfrentadas como dos espejos’’.

Casablanca siempre ha sido una ensoñación peligrosa: la idea de que en medio de una guerra atroz, con seis millones de judíos exterminados y países arrasados, un restaurant reúna a nazis, expatriados, traidores, líderes de la resistencia, negociantes de la peor calaña y colaboradores fascistas, vestidos impecablemente, como si estuvieran en una fiesta de la Costa Azul, no deja de ser un drama romántico bastante equívoco, porque banaliza el horror.

Como equívoco puede resultar hoy para un extraterrestre sentarse en un restaurant de lujo exótico y oriental en Venezuela y descifrar el entorno. No será fácil tal vez reconocer a políticos tradicionales de la “cuarta república’’ (como despectivamente llama el chavismo a los que los preceden), muy cerca de una “cometa’’ (un intermediario de esos que hacen negocio con los gobiernos de turno) que agasaja a dos funcionarios rojitos (del Gobierno) recién vestidos, de ojos brillantes y mordida fácil.

En esos restaurantes, llámense Sotto Voce, Aprile, San Pietro, Alto, en Caracas, o Gaia en Margarita, abundan técnicos internacionales de diferentes organismos multinacionales, con mujeres muy bellas que apenas abren la boca. En esos entornos corren botellas de Petrus como agua mineral o docenas de botellas de champaña Moët & Chandon, u otras marcas más exclusivas.

Todos los comensales la pasan muy bien, como en la Casablanca, de Humphrey Bogart, muy a pesar del rumor de la guerra que ha quedado oculto debajo de la alfombra y del que la Marsellesa es quizás el más noble de los signos evidentes.

Lo primero que debe aclarar este cronista es que esta realidad, que llamaremos propia de Casablanca en medio de la Segunda Guerra Mundial, solo puede ser disfrutada por una mínima población de Venezuela.

Las cifras de encuestas como Encovi, sobre las condiciones de vida de los venezolanos, que realizan tres universidades: UCAB (Universidad Católica Andrés Bello), UCV (Universidad Central de Venezuela) y USB (Universidad Simón Bolívar), demuestran que 80 % de los hogares se encuentran en inseguridad alimentaria.
Son datos fríos que erizan la piel cuando se observan con detenimiento: aproximadamente 8,2 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día, y las comidas que consumen son de mala calidad. Nueve de cada diez venezolanos no pueden pagar su alimentación diaria.

La mayoría no puede comprar comida o medicamentos con el sueldo que ganan, que es el mínimo (4 o 5 dólares). Por eso deben rebuscarse como pueden, y a veces recurrir a la basura para completar los alimentos que no tienen.

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Khaled es el descendiente de una familia árabe. Llegaron a Venezuela tan limpios que no traían maletas, sino la suma de los recuerdos con los que habían abandonado las guerras de Oriente Medio. Su abuelo escapó por un segundo de que lo mataran a garrotazos de una tribu que lo confundió con un cristiano al que buscaban para linchar.
Venezuela fue el paraíso para su abuelo, pero podríamos afirmar que la suerte se repotenció para esta familia con el gobierno de Hugo Chávez. Este nietísimo tuvo la suerte de encontrar el negocio de su vida. Entendió que debía traer unos primos del Líbano para que hicieran business en el trópico.

Muchas familias árabes invitaron a sus familiares para que los visitaran en Venezuela. Ya en el país, compraban fondos de comercio (empresas) inactivas por la recesión económica. Y pedían dólares de Cadivi (Comisión Nacional de Administración de Divisas) para traer productos “estratégicos’’ para el país a través de esos fondos de negocio.
Las denuncias que investigó la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional de Venezuela señalan que Cadivi asignó irregularmente cerca de 840.000 millones de dólares para traer mercancía que en muchos casos no llegó a Venezuela.

Qué ocurría. Se solicitaban a través de fondos de comercio diversos fertilizantes para el campo. Se otorgaban los dólares para comprar ese producto. Pero lo que se embarcaba en Estados Unidos era arena de las playas de Miami, que llegaban en contenedores que nadie abría en los puertos de Venezuela.

La máquina de producir dólares en el exterior era infinita, porque el dinero de la venta del petróleo en los años de la bonanza no se detenía ni de día ni de noche.

Khaled pagó 2000 dólares el fin de semana pasado para asistir al Partai Margarita Weekend, un festival de música electrónica que duró cuatro días en escenarios de Playa El Agua, isla de Margarita.

La 5ta edición de este megashow contó con DJ de la escena electrónica del mundo: Joseph Capriati, Marco Carola y The Martínez Brothers. No faltaron Joey Daniel, Serge Devant, Hugo Bianco, Jesse Calosso, Jean Pierre, Salomé, Andre Buljat, Rafa Moros, Diego Terán, Vainc, Abril Love, Jean Pérez, Demenzor, Rupert, Iont, y Protocluster.
En ese show se agotó el whisky JW Blue Label, uno de los preferidos del chavismo, que en una época gustaba disfrutar con agua Perrier. La botella costaba 500 dólares. Khaled quería impresionar a una amiga que acababa de conocer. En una noche larga tomaron en el grupo cinco botellas. Y corría el agua mineral como ríos para calmar el éxtasis de las masas.

Como dato curioso, ya los primos de Khaled regresaron a Líbano. Cumplieron con el cometido familiar. Poner el nombre para comprar productos que enriquecieron ilimitadamente a la familia. Uno de los tantos clanes árabes que se han convertido en multimillonarios con negocios corruptos que el Gobierno facilitó a cambio de comisiones exageradas. Los fondos de comercio han vuelto a quedarse inactivos, y los nombres de los propietarios que hicieron la perfecta trampa son imposibles de rastrear. Es la estafa perfecta, multiplicada como la hierba mala.

Uno de los margariteños que vendió su fondo de comercio, llamado Nassim, recibió a cambio una camioneta Toyota Fortuner. Una nave que jamás hubiera podido tener. Ahora la usa para llevar clientes al aeropuerto, como un taxi de lujo. Es todo lo que recibió del robo mayor.

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Nunca imaginaron los hermanos Mendoza, miembros privilegiados de la clase media venezolana, educados en los mejores colegios del planeta, y amantes de la pesca, que esa pasión los convertiría en unos empresarios de éxito, en uno de los momentos más críticos de Venezuela.

Poseen uno de los bodegones (ya han abierto cuatro en Caracas) donde ricos, enchufados y chavistas compran productos imposibles para la mayoría de los venezolanos. Trozos de carne de primera, sellados al vacío, que vienen de las carnicerías más exclusivas de Manhattan, son adquiridos por guardaespaldas en carritos de automercado.
Cada kilo cuesta 100 dólares y hay carritos que salen con 50 kilos. También compran mayonesa de aguacate. Pasta italiana sin gluten. Sal del Mediterráneo. Anchoas ibéricas. Jamón serrano de Parma o de bellota. Bottarga italiana. Aceto balsámico espeso para rociar el helado de Venecia.

Todas las veces que intenté comunicarme con los propietarios me mandaron a decir que preferían no conversar con la prensa. No daban entrevistas. La verdad es que nadie quiere hablar por miedo. O por temor a ser confrontado con una acusación moral.

Isaías Mojavi es de los que no temen, porque –asegura– no ha hecho nada ilegal. Su tienda de ropa y artículos de lujo, ubicada en uno de los centros comerciales que en otra época contenía todas las marcas de lujo del mundo, Tolon, vende camisas Kiton, chaquetas Brioni, encendedores Dupond y habanos Dunhill deluxe.

Lo saben los empleados de las tiendas cercanas: allí se visten los chavistas que están en el gobierno. Lo curioso es que nunca se dejan ver. Isaías ha organizado su negocio “a domicilio” para los miembros del Gobierno Socialista de Venezuela en sus oficinas, donde les toman las medidas y contratan la compra de trajes, chaquetas y pantalones, camisas, zapatos, relojes exclusivos, iPad de oro, yuntas con las banderas de Estados Unidos…

Hay cuentas que ascienden fácilmente a 20.000 dólares. En algunos casos son regalos cuidadosamente escogidos para pagar un negocio de corrupción que llenó de dólares a una cometa. Para que el funcionario vuelva a darle otra oportunidad de oro, se regalan encendedores de 5.000 dólares o relojes de 15.000 dólares.

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Uno de los hombres de confianza de Rafael Ramírez, quien fuera presidente de PDVSA y ministro de Energía de Hugo Chávez, el hombre que manejaba el dinero de la familia Chávez, hoy caído en desgracia y perseguido, asistía regularmente al restaurant San Pietro, en la urbanización Las Mercedes, de Caracas. Su nombre se volvió conocido por sus costumbres extravagantes y lujos excesivos. Diego Salazar. Hijo de un guerrillero.

La nomenclatura chavista le entregó el manejo de los seguros de PDVSA. Un negocio multimillonario, sobre todo si se desarrolla irresponsablemente. A Diego Salazar lo vieron muchas veces con clientes en San Pietro. Los mesoneros recuerdan que tenía una curiosa costumbre.

“Observaba el reloj que tenía el cliente. Si era demasiado barato y sencillo, se lo pedía para verlo. Entonces sacaba de un maletín un aparato muy extraño, con el que destruía el reloj y lo dejaba inservible. En ese momento pedía una botella Louis Roederer Cristal Medallón Orfevres, Edición limitada Brut Millesime, diseñada por Philippe di Meo, cubierta con 24 quilates de oro. Descorchaba la botella y sacaba un reloj Hublot’’.

Así atendía Diego Salazar a sus clientes. “Este delfín de la corrupción rojita siempre quiso ser cantante y tenía una orquesta de 50 músicos para divertirse como si fuera una figura del espectáculo. Es un hombre que todos sus amigos conocen como alguien que no acepta un no como respuesta’’, repite un amigo de otra época de su padre…

Se antojó de un edificio en la urbanización del norte caraqueño, Campo Alegre. Visitó piso por piso a los propietarios y los convenció de que vendieran para poder ubicarse en cada piso. Un amigo me contó la conversación que mantuvo con este pichón de multimillonario.

Diego Salazar se presentó vestido de lino, impecable y recién bañado. Le ofreció comprar su apartamento. Mi amigo le agradeció el interés, pero le dijo que no estaba vendiendo. Salazar le pidió que no se apresurara. Que quizás hacían negocio. Mi amigo volvió a negarse. Y Salazar comenzó a subir la apuesta.

Hoy Diego Salazar es el único dueño de ese edificio de siete apartamentos. “Allí viven algunos de sus guardaespaldas, amigas y chefs que le cocinan cuando no asiste a los restaurantes más caros de la ciudad’’, confiesa uno de los propietarios que vendió su apartamento por el doble de lo que indicaba el mercado.

Diego Salazar cerraba en su época dorada uno de los restaurantes más caros de Las Mercedes, a partir de las doce de la medianoche. Le pagaba fortunas a los dueños para que mantuvieran la cocina habilitada.

“Traía seis misses, que habían concursado en el Miss Venezuela, para que sirvieran a sus invitados, con los pechos desnudos. Corría la champaña hasta las seis de la mañana. Algunos invitados perdían el control y se ponían a bailar con las muchachas. Parecía una orgía’’, me confesó un mesonero que ya no trabaja en el restaurant.

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“La isla de Margarita es una perla en el Caribe’’. Así reza el lugar común. Pero es una joya que no escapa a las falencias de tierra firme. Ubicada a 40 kilómetros al norte del continente, tiene mil kilómetros de superficie y una de las infraestructuras más desarrolladas de las islas del Caribe. Centros comerciales, hoteles de lujo, playas preciosas y autopistas…

Pero la realidad también en el único estado insular del país, llamado Nueva Esparta, se divide entre muchos ciudadanos que sufren una pobreza extrema y dificultades para conseguir alimentos y medicinas. Y pocos que viven a cuerpo de rey.

Gaia era un restaurant italiano emblemático de la isla. Uno de los diez más reconocidos por las guías que recomiendan cocinas exclusivas. En sus mesas eran atendidos miembros reconocidos de la oposición y del gobierno, en un guiño del destino al ambiente de Casablanca. Encontrar una mesa en temporada alta era muy difícil. Las colas para poder sentarse podían esperar horas.

Pero algo ocurrió en diciembre pasado. Gaia cerró sus puertas y abrió en un local más grande (caben 150 personas), en la planta baja del hotel Venetur (antes Hilton), que Hugo Chávez expropió de manera arbitraria y violenta.
Uno de sus viejos clientes me respondió con cierto desaire cuando le pregunté por la nueva Gaia. “No voy más a Gaia. El Gobierno financió esa expansión para tener un sitio donde almorzar sin que los vean gastar. Allí van los chavistas ahora, que se sienten a gusto. Gastan fortunas amparados en un ambiente en el que nadie los ve. Yo no voy a ese lugar’’.

Tuve que caminar por el lobby del hotel Venetur para llegar a Gaia. Enormes fotos del presidente Chávez, mensajes de amor revolucionario, y una estética que no se parece en nada al socialismo que uno alguna vez conoció, precede los pasillos que conducen a una entrada de lujo y diseño exclusivo.

Gaia hoy es un restaurant lujoso, muy diferente de la taberna sencilla y discreta que estaba llena de comensales en una de las calles concurridas del centro de Porlamar. Tiene algo de formalidad y pretensión, que uno en principio no relacionaría con la verborrea del chavismo cercano al pueblo. Este es un restaurant al que el pueblo no puede ni acercarse.

Úrsula Pernía, la propietaria, trabaja endemoniadamente para que todo se encuentre en su lugar. Dirige un batallón de empleados, colaboradores, mesoneros y técnicos ocasionales… No pierde de vista ningún detalle: el agua que reciben en exceso o limitadamente las matas, las manchas que aparecen en un sofá o la grieta que abre un candado al caerse en el piso de cerámica.

Cuando está ocupada, Úrsula no le gusta que la molesten. Menos con preguntas incómodas sobre lo que dicen sus amigos ahora que mudó su restaurant al vientre de la revolución en Porlamar, allí donde muy pocos pueden pagar los precios de sus exquisitos platos, que utilizan la berenjena, la botarga, el aceite de oliva, la sardina, el peperoncino, las alcachofas, la pasta casera, la langosta y otros frutos de mar, el ossobuco…

Piensa que la gente que ha dejado de ir volverá. Porque las cosas son más complejas que acusar a un sitio de algo porque se mudó a determinado domicilio. Pareciera esperar que las cosas vuelvan a su cauce, en un país donde casi nada pareciera haber retomado la normalidad que alguna vez tuvo.

A medida que trascurren las horas, comienzan a llegar los clientes que han reservado al mediodía. Llegan militares con empresarios, asisten familias que celebran un cumpleaños. La ropa, las carteras, los zapatos impresionan. Cuestan fortunas.

No deja de ser paradójico en un momento tan crítico que ese hotel, ahorra bolivariano, ahora más “soberano’’ que nunca, contenga un restaurant y unos comensales que pueden gastar tanto dinero ostensiblemente.

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En uno de los centros comerciales más conocidos de la isla de Margarita, Sambil, hay un local lateral a la estructura de los comercios llamado Green Martini. Es un bar exitoso, que en las noches puebla de camionetas Toyota blindadas color blanco el estacionamiento.

Es uno de los centros nocturnos más codiciados de la isla por los cadiveros (nombre acuñado por los negocios irregulares de Cadivi), los enchufados, los boliburgueses, en fin, gente que ha hecho y sigue haciendo negocios con el gobierno.

Me acompaña uno de los empresarios históricos de la isla. Observamos con cierto asombro el volumen de consumo de mesas (champaña, ginebra, whisky, ron) como si el país viviera una fiesta de abundancia ilimitada. Los tragos son caros, las botellas muy costosas, las cuentas suman cantidades de dólares imposibles de pagar para alguien que gana un salario medio o alto.

“Esta es una generación sin moral. Quieren hacer dinero a cualquier costo y no les importa si afuera la gente (pueden ser sus empleados) sufre una vida miserable. Es posible que mañana todo cambie y esto siga igual. El dinero no entiende de solidaridad’’, me dice este empresario que ha aceptado acompañarme sin demasiado entusiasmo, más como una gentileza con un visitante.

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Quien visite Venezuela debe prepararse para enfrentar una realidad inexplicable. Más allá de la ética y la moral de cada quien, no deja de asombrar un contraste tan brutal, tan alejado de palabras en desuso como misericordia, piedad, compasión. El sufrimiento de muchos y la ostentación de pocos produce una realidad compleja, abismal, cercana a la desazón. Cada día que pasa la mano de Dios pareciera estar más lejos.

No dudo que en Venezuela, uno de los países petroleros más importantes del planeta, se consigan las mejores bebidas alcohólicas, los platos más sabrosos, apartamentos de 3 millones y 4 millones de dólares en zonas exclusivas, automóviles de alta gama (como gustan hablar los vendedores), las ropas más lujosas y extravagantes, los habanos más venerables del Caribe, viajes a paraísos en jets privados.

La publicidad que conmueve al mundo sobre la emergencia sanitaria y alimentaria, sobre la diáspora que desangra al país, convive con el derroche abrumador de un grupo privilegiado que tiene acceso a dólares baratos y los derrocha a mano suelta.

Que tantos millones de dólares que entran por concepto de venta de petróleo no sirvan para equiparar las cargas, que no permita la posibilidad de una salud para aliviar los males de todo el mundo, que no alimente a la gente como se debe, que mantenga a la población en un estado de secuestro cotidiano porque sus calles son peligrosas, abre el espacio para una reflexión mayor.

Venezuela dejó de ser un país cierto, para convertirse en una caricatura donde unos señores que hacen negocios turbios viven como jeques. Pueden hacerlo. Tienen todo al alcance de la mano. Son los frutos terrenales de la corrupción.

Me sobran 30 millones de razones para estar enamorada, esas 30 millones de razones hacen que seas sublime, 30 millones de razones distintas, inigualables y extraordinarias.

No te niego estar preocupada por la situación que hoy pasas, pero más que eso estoy ocupada haciendo que todos te sigan viendo bella y que puedan encontrar en ti, un lugar al que siempre deban volver o que simplemente no deban marcharse. Justo en este momento en que necesitas que estén contigo, no dudé dos veces en acompañarte, sé que quieres que todos los que te quieren lo hagan, es el deber ser. No quiero que te sientas mal por los que te abandonaron, no es momento de culpas, es momento de entendimientos y compromisos. Con todo lo que nos has brindado estando lejos o cerca de ti, el compromiso debe obedecer a todas las querencias que encierras.

En estos días me sugirieron que me fuera de tu lado para lograr hacer mi vida, pero es que no imagino vivir sin caminar por la arena y sentir que la brisa puede borrar todos los males o que el tráfico en la autopista pueda permitirme ver tus crepusculares atardeceres que parecieran que los bordaran con hilos infinitos de perfección. Créeme, yo siempre escogeré luchar a tu lado.

No te negare que me he desvelado por ti pero es que día a día, vivo soñándote con los ojos abiertos, atentos y anhelantes de mejores noches, donde pueda cerrar los ojos sin miedo a despertar y darme cuenta que te he perdido. Tampoco te mentiré, hay días que he sentido que todo se derrumba ante nuestros ojos pero te repito, creo en ti y en tus encantos, simplemente encierras todo de mí.

Mi fidelidad a ti sigue intacta, en las buenas y las malas te he defendido con el verbo y la vida tal cual escudo y espada, como los soldados de franela que hoy recorren tus calles expectantes y aguerridos, pero ellos sí que saben de batallas por el amor que te tienen, también te quieren ver libre.

Quiero llorar contigo porque hemos vivido momentos difíciles pero solo espero que esas lagrimas solo sean la gasolina para llenar el alma de coraje y así, seguir afrontando juntos todo lo que viene, no pretendo hablar de tus agresores no aspiro a perder mi tiempo en escorias.

Quiero que camines libre al movimiento de la brisa por los caminos del progreso, fuerte ante quienes quieren debilitarte pero sobretodo con los brazos abiertos a la capacidad de transformación y acción. Capacidad que se ve quebrantada por factores externos, tan voraces que pueden apalear nuestra voluntad de evolucionar pero no es momento de decaer. Quiero lograr contigo grandes cambios, todos los que hemos anhelado, esos que se construyen desde abajo, ladrillo a ladrillo, procurando levantar cimientos realmente fuertes. Te amo, aun nos falta mucho por luchar pero siempre estaré a tu lado.

No conozco personalmente a Henri Falcón. Nunca le he visto en persona. Jamás he cruzado con él ni siquiera un saludo. Pero eso no me impide tener una opinión sobre su persona y su supuesto liderazgo político. Debo agregar que jamás he vivido en el estado Lara y que, por lo tanto, nunca voté por Falcón para que fuera Alcalde de Barquisimeto y mucho menos gobernador de esa región.

La carrera política de Henri Falcón comenzó en el año 1999, cuando fue postulado como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente por el Estado Lara de la mano de su mentor y padre político Hugo Chávez Frías. Durante 1999-2002, Falcón fue flamante coordinador general del Movimiento Quinta República en Lara.

Falcón es abogado y militar retirado. Y además de eso, amigo y defensor de los postulados de Hugo Chávez y su revolución socialista, bolivariana y anti imperialista hasta 2010. Es curioso: Falcón estuvo al lado del padre de la revolución justo hasta el año en que el país y el mundo se enteraron que el comandante eterno padecía cáncer. ¿mera casualidad? O ¿cálculo político?

Falcón fue alcalde del municipio Iribarren durante 8 años, de 2000 a 2008. Y luego, gobernador de Lara, durante 9 años, de 2008 hasta 2017. Esos logros, por cierto, fueron no porque Falcón haya sido un gran líder sino porque siempre estuvo montado en el portaviones de Chávez y en la plataforma del Psuv.

En 2012, estando ya fuera del Psuv, distanciado del chavismo y sin el apoyo del PPT y Podemos, Falcón creó su propio partido, Avanzada Progresista y lo inscribió dentro de la MUD. Esa jugada le permitió ser el candidato a la Gobernación con el apoyo de los partidos de la unidad, y fue así como terminó siendo reelecto con un total de 347.896 votos (54.66 %) sobre su principal contendor, el chavista Luis Reyes Reyes.

Falcón fue uno de los tres gobernadores electos con la tarjeta de la MUD en 2012. Junto a él también ganaron Henrique Capriles Radonski en Miranda y Liborio Garulla en Amazonas. Pero tan pronto como el Psuv y luego la MUD le quitaron el apoyo a Falcón, quedó demostrado que su liderazgo era de papel. En 2017 se le acabaran los votos y después de haber estado 17 años manejando el poder en el estado Lara, fue derrotado por la candidata oficialista Carmen Meléndez.

Tras los resultados electorales de 2017, y con la certeza de que el Psuv iba por su cabeza, reactivando investigaciones que están en manos de la Contraloría General de la República, lo cual suponía la posibilidad de ser “inhabilitado políticamente”, Falcón suscribió un acuerdo de no agresión con el madurismo. Reconoció el triunfo de la candidata del Psuv, Carmen Meléndez, con un total de 444 mil 976 votos, expresados en 57.65 % y se conformó con los 315 mil 907 votos (49,93%) que le asignó el CNE presidido por la inefable Tibisay Lucena.

El acuerdo entre Falcón y el madurismo quedó demostrado luego que el ex gobernador de Lara declaró que la victoria de Meléndez había sido limpia y que en el proceso electoral que se había llevado a cabo en ese estado no había habido trampa. La declaración de Falcón cayó como un balde de agua fría en las filas opositoras, por cuanto la mayoría de los partidos de la MUD (salvo Acción Democrática que había ganado 4 gobernaciones) habían declarado que el proceso electoral regional había sido un fraude.

Lo extraño, es que el 15 de octubre de 2017, día de las elecciones, el candidato a la reelección para la gobernación de Lara, Henri Falcón, denunció que se habían presentado irregularidades en los centros de votación de la entidad. Según Falcón, los colectivos paramilitares, impidieron la participación de testigos; también denunció que hubo recintos (centros electorales) que para las 8:00 pm todavía estaban recibiendo electores que fueron llevados por el oficialismo.

El día de las elecciones regionales, en su cuenta de Twitter, un desesperado Henri Falcón escribió: “A esta hora denunciamos que hay centros donde funcionarios de la GNB, CNE y Psuv se niegan a cerrar. Hay gente llegando a esta hora a votar en centros controlados por la GNB”.

Al día siguiente, 16 de octubre de 2017, Falcón era otra persona. Ya no recordaba las irregularidades que había denunciado el día anterior: “Uno va a una elección a ganar o a perder (…) y responsablemente digo, nosotros perdimos, así de sencillo y eso hay que aceptarlo”.

Estoy convencido de que la misma noche del 15 de octubre de 2017, Falcón firmó un pacto con el oficialismo. Prueba inequívoca de que hubo un acuerdo entre Maduro, Meléndez y Falcón, es que la nueva gobernadora asumió el cargo y jamás emitió declaración alguna contra el ex mandatario regional, ni habló de una auditoría en las cuentas de la gobernación, ni acusó a los aliados del fundador de Avanzada Progresista de algún hecho irregular durante los 8 años que éste estuvo al frente de la gobernación.

Llamó poderosamente la atención, por ejemplo, que la gobernadora Carmen Meléndez no haya dicho nada sobre la acusación que hizo hace un par de años atrás la presidenta de la hidrológica del estado Lara (Hidrolara), Sabrina Salvatrice, quien anunció que solicitaría a la Contraloría General de la República y a otras instancias del Estado investigar la gestión del exgobernador Henri Falcón, por los manejos de recursos en esa empresa administradora del servicio de agua potable.

También resulta curioso que Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Carmen Meléndez no hayan dicho nada sobre Transbarca, una de las obras más controversiales y polémicas de Henri Falcón. El chanchullo de Transbarca parece haber sido tan grande que hasta el Presidente Chávez pidió a la contraloría investigar a Falcón por presuntas irregularidades en el proyecto. En 2013, Nicolás Maduro acusó a Falcón de convertir Transbarca en un “elefante blanco”. Resulta por lo menos curioso que desde 2013, Maduro no haya vuelto a mencionar ese caso.

Falcón también tiene una averiguación abierta en el Consejo Nacional Electoral (CNE) por “divulgación de encuestas electorales fuera del lapso establecido en las normas que regulan la campaña electoral”. Esa investigación también abarca a tres periódicos de Lara: El Impulso, El Informador y La Prensa. Pero como Falcón reconoció su derrota en 2017 y declaró que la elección había sido limpia y transparente, es probable que esa investigación haya sido engavetada o tirada al camión de la basura.

Tras haber salido de la gobernación de Lara, Falcón montó su comando de campaña presidencial y trazó una estrategia: había que abandonar el barco del socialismo del siglo XXI, dejar que se hunda el submarino de la MUD y crear una nueva plataforma política que se ubique en el centro. Falcón, quien entre 1999 y 2010, siempre se definió como “socialista, bolivariano y revolucionario” ofreció declaraciones a la Revista Semana de Colombia, el 12 de diciembre de 2017, en su rol de pre candidato presidencial, en las que indicó: “El modelo socialista representa la miseria, la pobreza y el hambre”.

FALCON: EL AMIGO DE MADURO

No tengo como probarlo, pero no hace falta ser Sherlock Holmes, para llegar a la conclusión de que Henri Falcón tiene un acuerdo secreto con Nicolás Maduro y que, por tanto, su participación en los comicios ilegales e inconstitucionales del venidero 20 de mayo de 2018 ha sido concertada entre ambas partes. Es una simple operación matemática: Maduro necesita a Falcón y Falcón necesita a Maduro. Esas declaraciones rimbombantes del ex gobernador Lara contra el ex chofer del Metro de Caracas son parte del acuerdo y del libreto.

Al igual que lo hicieron y lo siguen haciendo algunos dirigentes de la MUD, la “oposición” de Falcón hacia la gestión de Maduro es puro discurso, simples latiguillos, calculados y pre elaborados slóganes de campaña y, por lo tanto, nunca irán más allá de un mensaje de 140 a 180 caracteres en Twitter.

Para demostrar mi teoría, he aquí algunas pruebas:

1) El 18 de octubre de 2017: Maduro informó que le gustaría que Henri Falcón se incorporara como funcionario del Gobierno. Maduro dijo que Falcón “podría ser embajador en la República de Colombia, eso es lo que estamos hablando”.

2) 21-09-2017: Maduro aseguró que el gobernador de Lara Henri Falcón es su “amigo personal y fue uno de los promotores del diálogo en República Dominicana”.

3) Maduro dijo que “entre gobierno y oposición se han llevado a cabo más de 100 reuniones hubo y uno de los resultados más positivos es la inscripción de candidatos para las regionales, donde uno de los promotores fue Henri Falcón”. Maduro agradeció a Falcón por convencer a la Mesa la Unidad Democrática de inscribir sus candidatos.

4) El 25 de octubre de 2017: Henri Falcón, arremetió contra Henrique Capriles para complacer a Maduro: dijo que no sabía que sería de Venezuela si una persona como el dirigente opositor Henrique Capriles Radonski llevara las riendas del país”. En 2013, Falcón fue jefe de campaña de Capriles.

5) El 20 de noviembre de 2017 Falcón dijo que “fue un error declarar desde la Asamblea Nacional (AN) el abandono del cargo de Nicolás Maduro”.

6) En diciembre de 2017, Falcón repudió las amenazas contra el pueblo venezolano por parte del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, quien planteó la posibilidad de ejecutar maniobras militares contra Venezuela. Pero nunca ha dicho nada contra la invasión cubana, rusa, china y de organizaciones como Hezbollah, Farc y ELN que desde hace años destruyen a este país.

Falcón sabe que va a perder el 20 de mayo. Pero eso no le importa. Al ex gobernador de Lara sólo le importa lo que le dice su calculadora política. Después de ese día, el único partido que quedará vivo, supuestamente, será Avanzada Progresista. Todos los demás partidos de oposición serán eliminados por no participar en esos comicios.

Los únicos concejales y diputados regionales distintos al Psuv y Somos Venezuela que quedarán después del 20 de mayo, probablemente también serán de Avanzada Progresista. Y el único “líder” de la nueva oposición que surgirá después del fraude del 20 de mayo, y que se adaptará a los requerimientos de Maduro, será Henri Falcón.

A Falcón no le importa lo que ocurra después del 20 de mayo con 30 millones de venezolanos, 90% de los cuales se está muriendo de hambre gracias a Maduro y su revolución. A Falcón sólo le importa Falcón.

La inflación es uno de los males más perversos que pueden afectar una economía y, la hiperinflación, es su estadio más maligno. Es tanto el sufrimiento humano que causa esta patología que la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo se han empeñado, con éxito, en erradicarla como a la viruela.

Venezuela sufre la hiperinflación más alta del mundo. No comprende el régimen el monstruo que ha creado. Si la inflación promedio mensual fuese a lo largo del año del orden del 85% (como lo ha sido en los tres últimos meses) la inflación del 2018 superaría un 100.000%. Sería la mayor en toda la historia a del Hemisferio Occidental.

“La causa más próxima de la inflación” –afirmaba Milton Friedman, premio Nobel de Economía- “es siempre y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido de la cantidad de dinero en circulación con respecto a la producción”.

Eso es lo que ocurre en Venezuela. La cantidad de dinero sin respaldo que emite el BCV para financiar el déficit fiscal y el déficit en el flujo de caja de PDVSA crece vertiginosamente. A su vez, el PIB no hacen otra cosa que decrecer. Ha alcanzado el nivel que tenía en 1955 cuando la población apenas superaba los 6 millones de habitantes y hoy tenemos 31,5 millones; es decir, el empobrecimiento por habitante es abismal. La producción petrolera se ha reducido en un 59% en apenas 14 meses y la producción de alimentos ha caído en más de un 50% en menos de tres años.

Asombrosamente, nuestros gobernantes pretenden resolver el empobrecimiento y la inflación recurriendo a procedimientos de maquillaje: quitándole tres ceros al bolívar.

Ya Chávez lo hizo hace algunos años y el fracaso fue rotundo, tal como se le había advertido. Esta esta vez será mucho peor porque las condiciones del país también lo son. La reconversión monetaria que anuncia el régimen sólo trata de esconder la enfermedad en lugar de curarla.

La reconversión consiste en eliminar tres ceros y cambiarle el nombre a la moneda que pasará a llamarse de “bolívar fuerte” a “bolívar soberano”. ¡Soberana estupidez! Pregonan a diestra y siniestra que las cosas valdrán “tres ceros menos”. Lamentablemente no dicen que también los sueldos tendrán “tres ceros menos”.

Si no se atacan las verdaderas causas que generan la inflación, me atrevo a vaticinar que ocurrirá lo mismo que ya ha ocurrido en muchos países latinoamericanos. Entraremos en ciclos interminables de cambios de moneda y eliminación de ceros.

Veamos la experiencia de la Argentina. En 1970 al Peso Moneda Nacional (como se llamaba la moneda del país) le quitaron 2 ceros y le cambiaron el nombre a Peso Ley. En 1983 le quitan 4 ceros más y pasó a denominarse Peso Argentino. En 1984 nuevamente le eliminan 3 ceros y le cambiaron el nombre a Austral y en 1992 una vez más le quitan 4 ceros y pasó a llamarse Peso Convertible. Un Peso Convertible de 1992 equivalía a 10 billones (millones de millones) de pesos de los que circulaban en la Argentina en 1970 y la inflación alcanzaba a un 3.000% al año. Los gobiernos argentinos caían como barajitas.

El caso de Brasil fue similar. En 1967 a la moneda brasileña le quitan 3 ceros y le cambiaron el nombre de Cruceiro a Cruceiro Nuevo. En 1986 le vuelven a quitar 3 ceros y pasa a denominarse Cruzado. En 1989 una vez más le eliminan 3 ceros y le cambian el nombre a Nuevo Cruzado. En 1992 retoman el nombre de Cruceiro. En 1993 nuevamente eliminan 3 ceros y le cambiaron el nombre a Cruceiro Real y en 1994 la nueva moneda pasa a llamarse Real, que equivalía a 2.750 Cruceiros Reales. Un Real de 1994 representaba 27,5 billones (millones de millones) de Cruceiros de 1967. A pesar de todos esos cambios, la inflación en Brasil superaba el 2.700% al año. Abundaron dictaduras y gobiernos militares. Sólo a raíz de la designación de Fernando Henrique Cardoso como Ministro de Hacienda y y la implementación que hace del Plan Real, Brasil logra superar aquellas locuras. Aquello le valió a Cardoso la elección y después como presidente del Brasil. Después ... bueno después vino Lula.

Dios nos agarre confesados.

@josetorohardy

Sabemos que a veces es tan dificil emigrar, como mantenerse en el país. No siempre emigrar resulta una mejora, ya que estar en tu país también te ofrece ventajas.
El éxito migratorio no está garantizado, por lo que mientras algunos emigran, otros deciden quedarse o regresar. Pero, ¿cómo triunfar en la Venezuela del 2018?

1) El primer problema a resolver es el económico, debe entenderse que en un país en crisis, hay profesiones y negocios que no funcionan y otros que sí. Como profesional en inmuebles y fondos de comercio, percibo cuales negocios siguen siendo rentables y cuales dejaron de serlo. Veo que nuevos negocios surgen y son éxitosos, por ejemplo fabricas pequeñas de productos que escasean, como uno que una fabrica de mayonesa o productos de limpieza, ya que las transnacionales no producen lo suficiente y la demanda es inmensa. Veo negocios de llenado de botellones de agua que están llenos de clientes, proliferan tambien agencias de loterias, agencias de carros usados, negocios de empeño de oro se extienden. También negocios ambulantes como camiones de comida gourmet foodtrucks, tienen alta facturación, ademas de negocios de siempre venden como licorerias, venta de repuestos, centros de enseñanza y ferreterías. Hay quienes han migrado a negocios por internet, ventas por mercadolibre o al mundo del trading de criptomonedas, el cual con conocimientos avanzados es rentable. Antes de cerrar tu negocio explora cambiar de rubro y entra en negocios que produzcan divisas o cabalguen la hiperinflación. Venezuela es uno de los pocos paises donde los gastos operativos siguen siendo realmente bajos: luz, agua, gasolina, mano de obra, impuestos, patentes y derechos de frente, a diferencia de la mayoria de los paises donde son altos y hacen más dificil el éxito comercial. Los negocios de comida rápida y económica siempre funcionarán. Son momentos de reinvención y de aprovechar, que aunque hay menos volumen de negocios, hay también menos competencia. La Venezuela actual es solo para los más aptos comercialmente. Sólo los duros son los que logran estar operativos y obtener ganancias. Este país sigue teniendo 30 millones de habitantes que demandarán productos y servicios.

2) ‎Reunete con gente que haya decidido quedarse y que sea éxitosa en este entorno. De nada sirve juntarse con quien ya decidió irse, ya que su mente está en otro lado. Si un buen amigo se va, lo desperdiremos y le desearemos lo mejor, pero hay mucha gente creativa que sigue en Venezuela dispuesta a innovar y operar en el país hasta que se concrete el cambio. Estaremos en la cresta de la ola cuando otros quieran regresar.

3) ‎Aprovecha los espacios que dejan los que se van, capta su clientela, si eres profesional, aprovecha que hay menos competencia.

4) ‎Enfocate en las cosas positivas que te sigue ofreciendo el país, que son precisamente aquellas que extrañan a gritos quienes se van. Disfruta de las cosas buenas que sigue ofreciendote Venezuela, sobre todo nuestra gente, la más pana del mundo y nuestro clima, fresco y estable todo el año, sin estaciones marcadas. Las instalaciones de la Venezuela pujante siguen allí en su mayoría y están operativas. Nuestras playas, montañas, medanos y tepuyes siguen intactos.

5) ‎Aprovecha los precios bajos. Compra propiedades, acciones de clubes, electrodomésticos, equipos electrónicos, ya que quienes se van están dispuestos a rematarlos y algunos hasta a prácticamente regalarlos. Carlos Slim uno de los hombres más rico del mundo, aprovechó la crisis de los 80 en México, para comprar empresas y bienes a precios de gallina flaca.

6) ‎No te compadezcas de tí mismo por vivir en Venezuela . Es tu decisión personal y punto. En su mayoría quienes estamos acá lo hacemos por convicción propia, conocemos las ventajas, las desventajas y los riesgos. Muchos países han pasado por crisis y guerras peores que esta y las han superado. Por una crisis fuerte de 2 años, muchos no están dispuestos a abandonar su familia, sus profesiones o sus empresas construidas en décadas.

7) ‎Ayudemos a los más afectados, desde tus propios familiares o empleados, también colaboremos con fundaciones, casas de ancianos, etc. La mayoría no tienen las herramientas para superar la crisis y necesitan de cualquier ayuda.

8.) ‎Aunque no debemos pensar todo el día en política, no dejemos de luchar por el cambio, ya que solo se generará desde adentro. Aunque hoy parezca que está todo perdido, el madurismo está en su peor momento, político y económico, nacional e internacionalmente. Esto pasará mucho más rápido de lo pensamos.

9) ‎No siempre el que está afuera está bien y no siempre el que está en Venezuela esta mal. Datanalisis hizo un estudio donde la 1/3 parte de la población venezolana vive de las remesas, ahorros o ingresos en divisas, por lo que la hiperinflación no los afecta. No creas que todo quien vive en Venezuela está mal, solo con 300 dolares mensuales se cubre la cesta básica y con unos 500 dolares mensuales puede vivir una familia cubriendo todos sus gastos. Si no estás en este grupo entra en él. En ningún país de Latinoamérica se puede vivir con esas cantidades y muchos disponen de esos ingresos.
10) Mantente activo en tu gremio, en el colegio de tus hijos, en tu condominio, en tu universidad, tu participación hoy es más necesaria que nunca para mantenerlos activos y bien mantenidos.

No estás loco, estás en tu país.

Toda otra perspectiva es ilusoria: Maduro gana las elecciones, de calle, y todos sus “contrincantes”, encabezados por Henry Falcón, Felipe Mujica y Eduardo Semtei se apersonan en Miraflores la misma noche del 22 de abril o cuando el capricho de Maduro las ordene, antes que el reloj marque puntualmente la medianoche, a reconocerle el triunfo y a agradecerle la ejemplaridad de las elecciones.
El mundo no sabrá qué decir: ¿afirmar que dichas elecciones fueron una farsa con una masiva abstención, si ninguno de los candidatos osará abrir la boca, a sabiendas que los compromisos se han sellado con sangre? ¿Qué dirán las cancillería que hacen profesión de fe de lo que Mario Vargas Llosa denomina “la corrección política”? ¿Qué dirán Obama, los Clinton, Jorge Alejandro Bergoglio, Arturo Sosa Abascal, todos los diputados y senadores demócratas que practican con religiosa fidelidad el arte de la corrección política?

Si lo mismo sucede con Petro, en Colombia, con López Obrador en México, sumados a Ortega en Nicaragua, a Evo Morales en Bolivia, y a los sacerdotes del Foro de Sao Paulo que están al acecho esperando reponer a la Kirchner en Argentina y a Lula en Brasil, mientras la corrección política habrá asistido muda, sorda y ciega a la fractura de la columna vertebral de América Latina para convertirla en plataforma de las mafias rusas, chinas e islámicas, hasta desequilibrar finalmente al hemisferio, poder abalanzarse sobre los Estados Unidos y Canadá y terminar por cerrar la tenaza europea, que Italia ya está en la olla, Alemania ha sido inyectada con otro millón de prolíficos reproductores de la Sharia y sólo es cuestión de tiempo para que hasta Inglaterra se convierta en un califato.
No sucederá mañana, ciertamente. Pero la historia del islamismo es terca, paciente y tenaz. Lleva esperando por este momento desde la Égira. Se lo dijo hace muchos años un líder musulmán a Oriana Fallaci, luego se aclararle que no era Israel el principal enemigo del Islam, sino Occidente, todas las naciones y pueblos de Occidente, al que terminarían derrotando así pasaran mil años. El Vaticano será la capital del Islam. Otro muslim le agregó más adelante: “Un día Roma será una ciudad abierta al Islam y, de hecho, ya es en parte una ciudad abierta. Porque nosotros, los musulmanes, somos muchos. Millares y millares, muchísimos…a cada generación nos duplicamos o más. En cambio ustedes – los italianos – se reducen a la mitad. Tienen un índice de crecimiento cero.
Donald Trump lo sabe y parece decidido a impedirlo. Pero también tengo la certeza de que los demócratas, que no por azar llevaron al poder a un descendiente islámico, y el Vaticano, que tampoco por azar sentó a un peronista de izquierdas bajo el solio papal, clamarán al cielo. Como también estoy convencido de que absolutamente ningún político de la llamada MUD ni siquiera lo intuye. Su catalejo llega hasta los rincones de sus cuentas bancarias. Y su formación intelectual y moral no ha terminado de alcanzar las cimas de La Charneca.

Son las razones que inducen a señalar, como lo hemos venido haciendo desde hace años, que esta crisis, ya de extrema gravedad, se agravaría a los extremos por ser, para mayor tragedia, una crisis geoestratégica; que Venezuela, muy en particular desde el 4 de febrero de 1992 se había sumido en la encrucijada que llevaba casi inexorablemente a la dictadura y desembocaría en una tiranía totalitaria que serviría de plataforma para la invasión del continente por el castrocomunismo cubano.
Fidel Castro se lo confesaría en La Habana a mediados de los sesenta a Elisabeth Burgos y su esposo Regis Debray: “si me hiciera del petróleo venezolano, podría dominar el continente”. Jamás sabré si nadie ha querido enterarse, nadie ha podido enterarse o nadie tiene la suficiente preparación política e intelectual como para ver más allá de los techos del Mercado de Quinta Crespo. Y percatarse del polvorín sobre el que están asentados los hombros de América.

Hay suficientes indicios que demuestran que la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono tienen absoluta claridad al respecto; que Donald Trump representa la resurrección de Ronald Reagan y ha decidido plantarle cara a las tres graves amenazas que acechan a los Estados Unidos desde que Clinton le pasó el testigo a Barak Hussein Obama II: China, Rusia y el Islam. Que Cuba ya no constituye, en tanto tal, ningún peligro, pero que manejando a su títere venezolano puede volver a despertar los horrores de la Crisis de los misiles y la amenaza nuclear de Corea del Norte. Que los Castro, con su sabia paciencia, han sabido esperar sesenta años para tragarse a Venezuela, está a punto de tragarse a México y a Colombia y al menor descuido vuelve a hacerse del control de Argentina, Uruguay, Brasil, por el Atlántico, y a Colombia, Ecuador, Perú y Chile, por el Pacífico.

Ese, no otro es el problema de Venezuela. Un problema de geoestrategia mundial. Que si en abril o en mayo, o cuando el amo dicte las fechas y las condiciones, el fraude atornillará a Maduro en el Poder. No ha habido ni habrá fuerzas internas capaces de impedirlo. Muy por el contrario: la MUD ya ha puesto a uno de los suyos al servicio del simulacro. Y a la hora del fraude nadie podrá o querrá impedirlo. ¿Qué hacer? Intervención humanitaria, ya. El auxilio rápido y eficaz de la comunidad internacional. Haciendo uso de todos sus medios. No hay otra alternativa. Debemos respaldarla.

El físico británico Stephen Hawking falleció este miércoles a los 76 años, según informó su familia.
La suya se había convertido en la imagen de la ciencia, pero también de la humanidad.
Se va uno de los científicos más prestigiosos y uno de los divulgadores más populares de las últimas décadas.

5 grandes aportes del prestigioso físico británico Stephen Hawking a la ciencia
Stephen Hawking: la vida en imágenes de un hombre que buscó la teoría para describir el Universo
"Estamos profundamente tristes por la muerte de nuestro padre", dijeron sus hijos Lucy, Robert y Tim.

"Era un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado vivirán por muchos años", señalaron en un comunicado.

Nacido el 8 de enero de 1942 en Oxford, en Reino Unido, estaba considerado como uno de los científicos más influyentes desde Albert Einstein, no sólo por sus decisivas aportaciones al progreso científico, sino también por su constante preocupación por acercar la ciencia al público y su coraje frente la enfermedad degenerativa que padecía y que lo postró en una silla de ruedas.

La popularidad de la tesis doctoral de Stephen Hawking hace colapsar el sitio web de la Universidad de Cambridge
"Por el bien de la humanidad": Stephen Hawking les pide a las potencias mundiales que envíen astronautas a la Luna en esta década
Hawking necesitaba un sintetizador electrónico para poder hablar, pero su voz acabó escuchándose en todo el mundo.

Para desplazarse, usaba su silla, que controlaba con el movimiento de cabeza y ojos.

Postrado por una enfermedad
Hijo de un biólogo que decidió sacar a su familia de Londres para ponerlos a salvo de los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, Hawking creció en la ciudad de St Albans.

Qué es la Esclerosis Lateral Amiotrófica y cómo Stephen Hawking logró sobrevivir a ella pese a que los médicos le dieron sólo 2 años de vida
Como estudiante, no tardó en demostrar su valía. Se graduó con honores en Física en Oxford y más tarde obtuvo un posgrado en Cosmología en la Universidad de Cambridge.

Al joven Hawking le gustaba montar a caballo y el remo.

Pero a los 21 años todo cambió. Comenzó a notar que sus movimientos eran cada vez más torpes y fue entonces cuando se le diagnosticó Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad motoneuronal.

Los médicos vaticinaron que no viviría más allá de dos años.

"El compromiso me salvó la vida. Me dio una razón para vivir", contó él años más tarde.

Hawking desafió todos los pronósticos y la enfermedad avanzó más lentamente de lo previsto, pero con los años acabó dejándolo con movimiento sólo en dos dedos y algunos músculos faciales.

Esto no impidió que siguiera trabajando en sus teorías y difundiéndolas por medio de libros y eventos públicos.

En 1988 había completado su "Breve Historia del Tiempo", que con más de 10 millones de copias vendidas en todo el mundo se convirtió en un éxito absoluto.

Sus teorías

En 2004 desbarató su propia teoría y concluyó que los agujeros negros no lo absorben todo.
Había demostrado que la pasión a la que dedicó toda su vida, estudiar las leyes que gobiernan el universo, también podía ser atractiva para el gran público.

Logró que su discapacidad se convirtiera en una de las claves de su obra científica. Cuando perdió la movilidad de los brazos, se empeñó en ser capaz de resolver los cálculos más complejos solo con la mente, sin anotar ni resolver ecuaciones.

Pronto empezó a proponer tesis revolucionarias que cuestionaban los cánones establecidos.

Una de sus afirmaciones más osadas fue la de considerar que la Teoría General de la Relatividad formulada por Einstein implicaba que el espacio y el tiempo tuvieron un principio en el Big Bang y su fin en los agujeros negros.

Stephen Hawking sobre las ondas gravitacionales de Einstein: "Ofrecen una forma completamente nueva de mirar el Universo"
¿Qué había antes del Big Bang? La explicación de Stephen Hawking sobre lo que existía antes de la aparición del Universo
En 1976, y siguiendo los enunciados de la Física cuántica, Hawking concluyó en su "Teoría de la Radiación" que los agujeros negros -esas regiones con tal fuerza de gravedad que ni la luz puede escapar de ellas- eran capaces de emitir energía y perder materia.

En 2004 se refutó a sí mismoy llegó a la conclusión de que los agujeros negros no lo absorben todo.

"El agujero negro sólo aparece en silueta pero luego se abre y revela información sobre lo que ha caído dentro. Eso nos permite cerciorarnos sobre el pasado y prever el futuro", dijo el científico.

Hawking jugó un papel definitivo en la difusión de la cosmología en términos fáciles de comprender para el público general.

El científico utilizaba un sintetizador de voz para comunicarse y una silla de ruedas controlada por el movimiento de cabeza y ojos.
Consciente de que su libro había vendido mucho, pero debido a su complejidad había sido terminado por pocos, Hawking sacó una versión más breve (de la ya breve historia del tiempo) y más "legible".

El físico británico intentó por todos los medios que la gente se acercara a los misterios del universo y en busca de este objetivo no dudo en recurrir al humor.

En una aparición en el popular programa de televisión "Los Simpsons", el científico le advertía a Homero que le iba a robar su idea de que el universo tiene forma de rosca.

Otra muestra de su manejo de la ironía está presente en su propio sitio en internet, con anécdotas contadas por él mismo.

"Cuando tuve que dar una conferencia en Japón, me pidieron que no hiciera mención a un posible colapso del universo, porque esto podría afectar el mercado bursátil... ", escribió.

"Sin embargo, puedo asegurarle a cualquiera que esté preocupado por sus inversiones que es un poco temprano para vender: aún si el Universo llega a su fin, esto no ocurrirá hasta dentro de al menos 20.000 millones de años".

Fuente: BBC Mundo

La Revuelta expresada por miembros del cuerpo armado pone en jaque a la tiranía de Nicolás Maduro, como insurrección, amotinamiento y anarquía de oficiales superiores, oficiales subalterno suboficiales y tropas que sufren y padecen la miseria exponencial. La revuelta ha desequilibrado de tal manera al régimen que han cometido el absurdo y el sin sentido de expulsar, encarcelar y degradar a personal del cuerpo armado violando las leyes y reglamentos de la República. El régimen está acobardado y no tiene norte para detener el monstruo de la revuelta, que sin ser Golpe de Estado, lo amenaza como tal.

La Revuelta Militar nace y crece de la miseria exponencial a la cual están sometidos la mayoría de los venezolanos, por ello, los comandantes no pueden responder por el rancho de la tropa, mucho menos por la paga, la salud y el bienestar de cada uno de sus hombres. Es la miseria exponencial impuesta por esta tiranía apoyada por Generales inescrupulosos que como causa fundamental, explica el malestar de oficiales, sub oficiales y tropas de las distintas organizaciones de las cuatro fuerzas. El hiato Nicolás Maduro y Padrino son los responsables originales de la revuelta militar por irresponsables, incapaces y arbitrarios en el ejercicio del poder político sobre el cuerpo armado.

El régimen perdió el control del cuerpo armado así los mandos medios en manos de los tenientes coroneles son quienes se han decidido mostrarle a la sociedad y al mundo que no están dispuesto a seguir tolerando tanta incapacidad e inmoralidad por parte del poder político. Y por todo ello lo expresan por la vía de la furia grupal, el amotinamiento y el levantamiento que hasta ahora se conoce en lo que se denomina hoy el Entorno Interno militar.
Entorno Interno Militar que refleja la fatiga de la tiranía y la incapacidad de más 1500 generales que no tienen ni comando ni tropa …pero sí se ocupan de los mercados a cielo abierto, de funciones administrativas y de tareas tan distantes a lo militar como son las que lo vinculan con el tráfico de drogas.
El régimen fracasado por vía de la revuelta militar, evidentemente no podrá montar el Plan República para el próximo fraude electoral del 20 de Mayo. Le sobran generales para ese evento pero le faltan Tenientes Coroneles, Oficiales Subalterno y Tropas quienes están en la Revuelta Militar. Revuelta Militar que no termina de ser Golpe de Estado —por la actuación activa de los delatores— es en definitiva la expresión cierta y real de un hecho político militar que pone al máximo descrédito a quienes comandan y dirigen a hombres. Hombres que hoy muestran un franco descontento por haber sido maltratados y engañados cuando fueron llevados a filas.
El descontento expresa la presencia de la miseria exponencial que conducirá inequívocamente a la Calamidad Político Social a lo interno del cuerpo armado como hoy ocurre en la sociedad venezolana.
Esa Calamidad político social llegó, no es otra cosa más que el choque entre la violencia de la miseria exponencial que sufren oficiales, sub oficiales y tropas contra el cuerpo de generales que se entienden como los responsables por el fracaso de su ejercicio supuestamente de comando. Esos supuestos comandantes no pueden ni podrán contener la miseria exponencial impuesta por el comunismo marxistoide que desarrolla Padrino y sus adláteres. La violencia-revuelta expresa la insatisfacción de las necesidades de sus comandados que no tienen comando. La Revuelta seguramente no tumbará a este régimen sedicioso pero deja claro ante el mundo el fracaso del proyecto de Chávez -Castro
La Revuelta Militar que sigue hoy en las pocas instalaciones militares que todavía existen continúa y crecerá por cuanto no se registran comandos ni comandantes que respondan ante sus subalternos debido a que forman parte del gobierno.
Y creyeron equivocadamente que con el modelo Chávez-Castro y sus comisarios políticos, delatores y caporales podrían silenciar a nobles y corajudos venezolanos que alguna vez pensaron que podían atar sus destinos a la función de defensa. Hoy en plena revuelta expresan su máxima indignación por la irresponsabilidad y cobardía de quienes no saben ser comandante pero seguramente si son negociadores, artífices de los grandes cuadros de corrupción con grandes fortunas que amasan militares en funciones distintas a la de ser comandantes.
La Revuelta Militar deja claro la carencia de comando en el cuerpo armado, igualmente explica la presencia de la miseria exponencial que destroza la estructura, organización y funcionamiento de esa cojitranca organización. La Revuelta prueba que el régimen perdió el control a lo interno del cuerpo armado y como para la fecha no tendrá posibilidades de montar el Plan República.
Es así, como la Revuelta Militar acusa por la vía de la perturbación interna a un generalato irresponsable en funciones de un gobierno aterrorizado que pudiera ver caer el gobierno de Maduro dejando perfectamente claro la enorme presión interna que sufren oficiales y tropas afectados por, la falta de comando, la falta de recursos y la carencia de poder político responsable por la organización prevista para la defensa.

Dr. José Machillanda
Director de CEPPRO
@JMachillandaP

El décimo mandamiento proscribe la avaricia y el deseo de una apropiación inmoderada de los bienes terrenales. Condena el deseo desordenado nacido de lo pasión inmoderada de las riquezas y de su poder. Prohíbe también el deseo de cometer injusticias mediante las cuales se dañaría al prójimo en sus bienes temporales. Son muchos, en el mundo, los que se enriquecen y ponen a otros a pasar hambre.

Los dictadores, y otros funcionarios siguen enriqueciéndose y llevando una vida de lujos a costa del sufrimiento de los ciudadanos más pobres. Una vez que los poderosos se han instalado en su posición, el círculo se cierra y se comportan con un agresivo lenguaje verbal y son poco condescendientes con los demás. Al mismo tiempo, se abrogan el derecho de decidir los destinos de los demás, dirigir las discusiones y buscar los aliados que más le convienen, aquellos que les ayudan a perpetuar su estatus.

El exterminio del lujo y sus usufructuarios fue uno de los objetivos que los revolucionarios escribieron en sus banderas. Georges Bataille fue quien llevó hasta sus últimas consecuencias la interpretación filosófica del lujo: “La historia de la vida en la tierra es sobre todo el resultado de una exaltación desaforada: el acontecimiento dominante es el desarrollo del lujo, la creación de formas de vida cada vez más costosas”. No necesitamos compartir “la metafísica del dispendio de Bataille para darle razón en un punto, vale decir: a pesar de la pobreza, no ha existido una sociedad humana que haya vivido sin lujo”, dice el escritor Hans Magnus Enzensberger.

“Al parecer, una disputa de dos mil años se ha agotado”, sostienen muchos teóricos de la sociología. La opulencia parece haber vencido a sus adversarios, al cubrir vastas superficies de terreno en Oriente y Occidente. No es fácil entender esta larga disputa que se encendió entonces. La discusión sobre el lujo en la Francia del siglo XVIII, permitió al abad Coyer escribir un célebre panfleto: “El lujo se parece al fuego, puede calentar de igual modo que consumir. Si, por un lado, puede destruir las casas de los ricos, por el otro, mantiene con vida nuestra industria manufacturera. Devora la fortuna de los opulentos, pero alimenta a nuestros trabajadores… Si uno quiere poner en entredicho nuestras sedas de Lyon, nuestros herrajes de oro, nuestras joyas, veo venir graves consecuencias: millones de brazos se quedarían sin trabajo, y muchas voces se levantarían pidiendo pan…”. Parece que esta frase del abad, le escuece a muchos que se dicen ser socialistas.

En El espíritu de las leyes, Montesquieu fue más breve: “Sin lujo”, dice, “no se puede vivir. Si los ricos no derrochan su dinero, los pobres mueren de hambre”. Y Voltaire reduce el problema a un aforismo: “Lo superfluo ha sido siempre algo muy necesario”. Una enciclopedia de 1815, afirmó: “teniendo en cuenta este cuidado, el lujo es no solo muy útil y necesario al facilitar el bienestar físico de los individuos, sino también porque puede llegar a extenderse entre el mayor número de individuos, y de este modo trabaja contra la desigualdad de la riqueza que tanto perjudica el bienestar nacional”.

Nadie puede asegurarnos que el aire que respiramos no se encuentre contaminado, ni que no apeste el agua que bebemos. Es un privilegio del que participan cada vez menos seres humanos. Quien no sea producto de la generación espontánea debe pagar más caro alimentos que no estén envenenados. Posiblemente el más precario de todos los bienes de lujo sea la seguridad. Si el Estado no puede garantizar la seguridad, crece la demanda y los precios se van al cielo. La abundancia, en manos de unos pocos, ha llegado a un nuevo estadio de su desarrollo, en el cual debe negarse a sí misma. “La respuesta a esta paradoja sería una nueva paradoja: el minimalismo y la renuncia podrían resultar tan escasos, valiosos y deseados como antes el derroche ostentoso”, dice Hans Magnus Enzensberger.

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU el tema Venezuela nunca ha estado fuera de su agenda. Ha enviado a Sur América a sus principales diplomáticos para ir abonando y ablandando el terreno para ejecutar acciones que muy probablemente se llevarán a cabo en las próximas semanas y, cuya finalidad, será recuperar la libertad en nuestro país.
Lo primero que debe implementarse es la ayuda humanitaria, la cual esperemos se materialice con la alianza de países vecinos. Colombia y Brasil desempeñarían un rol fundamental.
Desde el año 2015 se viene hablando de “la operación libertad Venezuela”. En efecto, el general John Kelly ex jefe del Comando Sur de EEUU lo expuso ante el Comité Senatorial del Congreso norteamericano; y ahora, su sucesor, el almirante Kurt Tidd continuará la misión, por cierto, este fin de semana estuvo en Colombia definiendo estrategias con el ministro de la defensa del hermano país. Antes, el Secretario de Estado de los EEUU Red Tillerson había emprendido un recorrido por la región precisando los términos de la liberación de Venezuela, lo mismo hizo el vicepresidente de los EEUU Mike Pence un poco antes.
No es el prefecto de Patanemo el que está de visita en Colombia, se trata nada menos y nada más que del jefe del Comando Sur de los EEUU que tiene bajo su responsabilidad cubrir 31 países, abarcando una extensión geográfica de 24.900.000 kilómetros. El jefe de ese Comando es un veterano de guerra que no exhibe sus estrellas por haberlas obtenido lanzándole bombas lacrimógenas a un pueblo hambriento, ni metiéndole metras o tuercas a las escopetas para asesinar a los muchachos que protestan en las calles de su país; tampoco por haberse comportado como adulador a tirano alguno. Su ascenso se lo ganó por representar en varias misiones a la primera potencia mundial. No es un inexperto. Tanto en el campo de batalla como en el mundo de la asesoría militar ha tenido importantes tareas. A principios de los 2000 fue asesor militar del Secretario de Estado de EEUU. En el 2004, Kurt Tidd encabezó la presencia de la flota estadounidense en el Estrecho de Ormuz, el cual se encuentra ubicado en la costa sureña de Irán, conecta el Golfo Pérsico al Golfo de Omán y constituye la zona estratégica más importante de la región. Casi el 20% del petróleo del mundo pasa por ese estrecho.
Al momento de contestar algunas preguntas que le hiciera la cámara del Senado de los EEUU para defender su postulación como Jefe del Comando Sur, Kurt Tidd dijo lo siguiente: “He servido en varias asignaturas de la Marina de los EE.UU. conjuntamente a otras instituciones, que incluyen tareas de operaciones y de dirección del personal en el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional, así como recorridos de mando y apoyo a las fuerzas de coalición en las operaciones Iraqi Freedom (Libertad Iraquí) y Enduring Freedom (Libertad Duradera)”,    
No hay que ser un sesudo analista para entender lo que sucede en la región: el régimen que somete a Venezuela se ha convertido en una amenaza no solo para los venezolanos sino para todo el continente, por eso los EEUU tienen especial interés en reducir a los tiranos.
No me imagino qué cosa estará pensando el ministro de la defensa de Venezuela general en Jefe Padrino López ante la tormenta que se le aproxima.

Ayuda humanitaria.-

Nadie en Venezuela podrá negarse a recibir la ayuda de otros países. Mientras el régimen  insiste en matar de hambre a los venezolanos, hay gente que desde el exterior hace todo lo posible para proporcionar alimentos y medicinas que salvaguarden la vida de millones de compatriotas. La fuerza Armada Nacional tiene que entender que no podrá oponerse a la búsqueda de los alimentos. Los militares también padecen del hambre provocada por la tiranía. En los cuarteles no se come bien, solo los que están en la rosca de la corrupción son los que pueden comer a cuerpo de reyes.  Los cuadros medios de la oficialidad y la tropa ya no aguantan tanta desfachatez y por eso en las últimas semanas se han producido muchas deserciones. No lo duden, la ayuda humanitaria tendrá el pleno respaldo de la mayoría castrense y, el régimen lo sabe.

Intervención de extracción.-

Me late que todo comenzará con la ayuda humanitaria, pero simultáneamente se irán adelantando los juicios que por lesa humanidad se le sigue a varios altos funcionarios civiles y militares en la Corte Penal Internacional, también se reforzarán las investigaciones contra los narcotraficantes que eventualmente hayan utilizado el gobierno de Venezuela como guarida para cometer sus crímenes de tráfico de droga, a ellos también les llegará el brazo de la justicia internacional.
No nos extrañemos si observamos operaciones de extracción, esto es, que se lleven a los delincuentes ante el silencio y complicidad de las autoridades venezolanas. En ese momento muchos bandidos y enchufados identificados con el régimen pondrán sus bardas en remojo.
Durante las próximas semanas habrá “muñequeos” y negociaciones de alto nivel. Olvídense de aquellas negociaciones amateur protagonizadas en República Dominicana. Ahora  se sentarán representantes de EEUU y Cuba (que no estuvieron en Santo Domingo) para negociar los términos de la salida -o de la entrega- de Maduro y sus partidarios.
Que nadie venga con falsos nacionalismos porque lo que en este momento reclamamos es el fin de la tiranía. Bienvenida la ayuda de los países aliados de la democracia para dar al traste con este régimen de oprobio y de vergüenza que hemos tenido que padecer en nuestro país. Vendrá la transición, y será más rápido de lo que muchos piensan.

Civiles y militares: un solo pueblo.-
Entre el grueso de la Fuerza Armada Nacional y la sociedad civil existe un obstáculo que le impide actuar de manera conjunta. Ese obstáculo es el alto mando militar, el ministro de la defensa y un grupete de cubanos que creyeron que esta era su casa y por eso actúan como si fueran dueños del país. El mensaje debe y tiene que ser de unificación para lograr la libertad. Pero también, el llamado es a la organización. Esto implica que, hay que construir todos los canales de comunicación necesarios para coordinar cualquier movilización. No depender de las redes sociales ni tampoco de aparatos electrónicos, pues en cualquier momento el régimen los desconectaría. Por último, es menester que estemos claros que esa ayuda humanitaria no nos llegará a nuestras casas si no demostramos que estamos urgidos de ella. Tenemos que salir a buscarla y a exigirla. Esto quiere decir que en la calle se debe escuchar el grito ¡Viva Venezuela libre!

En el año 2016, publiqué en el diario El Nacional un artículo similar a este. Hoy, dadas las circunstancias de emergencia que estamos viviendo en Venezuela, insisto en el tema. Ojalá, queridos lectores, este planteamiento sea leído por la mayor cantidad de personas.
Me he convertido en un venezolano de sexta categoría. Les contaré lo que me pasó el otro día cuando por un paquete de cuatro rollos de papel tualé, discutí acaloradamente con una señora en el mercado de San Martín: llevaba más de media hora en una larga cola. Cuando tocó mi turno, una señora se me coleó. Armé un escándalo y en ese momento me di cuenta de que este gobierno mugroso me ha convertido en un tipo chusma capaz de pelear por un rollo de papel tualé. En otras épocas, era millonario y fino, lo único que no tenía era dinero. Llegué a pelear incluso por el amor de una mujer que me montaba cachos, pero de ahí a hacerlo por un rollo de papel tualé, ¡nunca!

Otro día, en mi edificio, se fue el agua. Al igual que mis vecinos hice mi cola. Caminé hasta un chorrito que estaba a una cuadra. Cargué un balde con agua. Ya en casa, como pude, con un perolito lavé mis partes. Entonces, pensé: ¿en qué se ha convertido mi vida por culpa de este gobierno bizarro?: ¡en la de un venezolano de sexta categoría que casi no se baña!

Otro día, viajé en ferry desde Puerto La Cruz hasta Margarita. Eso enerva. Da pena. Provoca rabia la pocilga inmunda en donde los pasajeros debemos esperar el ferry. ¡Qué vergüenza! Me sentí el ser más infeliz y paupérrimo del mundo. Un sobreviviente de una guerra tercermundista. Un pobre ser abordando una patera en África. Nos han convertido en ciudadanos de sexta categoría sin derecho a nada, o sea, ¡a nada de verdad!

¿Cómo es posible que familias enteras hurguen la basura en busca de restos de comida que la mayoría de las veces ingieren allí mismo como si fueran animales hambrientos? ¿Cómo es posible que los habitantes de Venezuela, sean chavistas o no, no consigan aceite para el automóvil, cauchos o los repuestos más sencillos? ¿Cuándo las panaderías volverán a tener pan? ¡Qué vergüenza y qué dolor produce recordar los tiempos en el que los venezolanos, nos sentíamos orgullosos de nuestros panes! Qué triste ver a tanta gente haciendo colas indignas para comprar un esmirriado bollo de pan. El hambre ha acabado con la dignidad.

Allí, en las afueras de los hospitales, están los enfermos renales y trasplantados muriendo por falta de diálisis. Allí, sin posibilidad de hacerse radioterapia ni quimioterapia, están los enfermos de cáncer. Allí, sin medicamentos, están los diabéticos y los hipertensos. Allí, en el Hospital J. M. de los Ríos, nuestros niños están muriendo por contaminación, falta de medicamentos y desnutrición.

El transporte público se ha convertido en un caos. Muchas veces, la gente, como si fuera ganado, se moviliza en camiones para transportar animales.

No hay cemento, azúcar, ni aceite de comer. Por leche venden una inmundicia blanca a la que llaman bebida láctea. Y las madres, frente a las farmacias, incluso con bebés en brazos, se caen a puños para conseguir un paquete de pañales. Eso está ocurriendo en Venezuela.

Grandes tiendas, antes modelos y envidia de visitantes extranjeros, como lo fueron Epa y Makro, son ahora una exhibición vacía y patética de esqueletos de metal. Dan pena. ¿Quieren más? Pues hay más, mucho más, pero enumerarlas haría que este artículo no tenga fin.

Cuando se busca libertad, todo se vale. Cuando a nuestros niños enfermos hay que darles medicamentos utilizados para los perros, tal y como ocurrió con mi hija, nada importa.

Es hora de hablar sin tapujos. No me interesan los vilipendios que pueda sufrir por mi opinión sincera en esta grave emergencia que vivimos: el próximo presidente de Venezuela debería ser Lorenzo Mendoza, un hombre fino para un pueblo fino que no aguanta una humillación más.

Ojalá, y este gran hombre, acepte el sacrificio que le piden los venezolanos de todos los estratos.

¡Quién iba a pensar que un oso polar podría ser nuestra salvación!