Quizá la primera vez que muchos venezolanos supieron del contralmirante Carlos Rafael Molina Tamayo fue aquel 11 de abril del 2002, quizás más específicamente el 12, cuando apareció detrás del doctor Pedro Carmona Estanga, con el impecable y blanco uniforme de la Armada. Esa fecha no solo significó el golpe de Estado contra Hugo Chávez, que lo sacó del poder por algunas horas: fue un antes y un después en la Fuerza Armada venezolana, señaló en una entrevista exclusiva la periodista Sebastiana Barráez para el medio Infobae.

Esas pocas horas como Jefe de la Casa Militar llevaron después al contralmirante a la casa por cárcel, a refugiarse en una embajada y de ahí al exilio en España. Apenas se conocía que fue Consejero de Seguridad y Defensa de Hugo Chávez. Con los años se sabe de su preparación profesional y militar. Eso lo lleva a asegurar, que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no está preparada para enfrentar un escenario de guerra.

Entre otras cosas resalta que uno de los problemas es la moral del militar. “Ellos saben que si viene una hipotética guerra no es para defender el territorio nacional, sino que estarían defendiendo a un régimen, a una mal llamada revolución o al mismo comandante en Jefe que en este caso es el usurpador Nicolás Maduro, que no lidera oficiales ni suboficiales institucionales que se mantienen ahí por miedo y terror. A los únicos que arrastra por corrupción es a oficiales que le son leales en su revolución”.

Tamayo pertenece a la promoción Almirante Padilla 1975, habla perfectamente, además del español, el inglés, alemán e italiano, además de bastante bien el francés y portugués. Es Ingeniero Electrónico con Maestría en Guerra Electrónica en la Naval Postgraduate School en Monterey, California, además de Licenciado en ciencias navales de la escuela naval de Venezuela y Maestría en gerencia en la Universidad Central de Venezuela. Se graduó de primero en el curso de Estado Mayor Naval 1993-1994.

Este preparado oficial, como Director de Armamento de las Fuerzas Armadas, dirigió con personal de los cuatro componentes, y durante los años 98 y 99, el proceso de selección del fusil de asalto que mejor se adaptase al soldado venezolano y la realidad geográfica. El proyecto fue presentado al Alto Mando, cuando José Vicente Rangel era el Ministro de la Defensa. “En ese estudio el AK ruso quedó de 7° lugar, pero fue escogido a dedo por Hugo Chávez”.

- ¿Cuál cree usted que es el principal problema de la Fuerza Armada en este momento?

- El mismo que tiene toda Venezuela. Un país con un Estado fallido. Los integrantes de las Fuerzas Armadas sufren las mismas penurias que todos los venezolanos, a excepción, por supuesto, de los enchufados, de los generales y almirantes corruptos, quienes obtienen dólares y todos sus recursos materiales y alimenticios para llevar una vida muy buena.

Todas estas preocupaciones y toda esta falta de moral repercute en el apresto operacional y también en el mantenimiento de los sistemas de las Fuerzas Armadas, que entraron a Venezuela cuando Chávez comenzó la compra de los sistemas rusos y chinos, sin buen control de calidad. Tengo indicios, por gente del interior de la institución, que Venezuela adquirió bastante material obsoleto, usado o repintado. Es un problema de amplio espectro: la moral, la falta de comida en los cuarteles, la falta de doctrina militar para la cual son creadas las Fuerzas Armadas que es para la defensa del país, la politización. Todos esos eslóganes políticos de que Chávez vive y no muere, la han transformado en el brazo armado del Partido Socialista Unido de Venezuela, de manera que a la Fuerza Armada hay que hacerle reingeniería total, porque no tienen capacidad combativa desde ningún punto de vista.

- A partir del 2002 Hugo Chávez parece convencido de que los militares lo iban a tumbar en cualquier momento y creó una situación que la llevaría a su destrucción. ¿Comparte esa tesis?

- Para abril del 2002 Chávez no estaba claro de que los militares se iban a volver contra él, me refiero a los militares institucionales y que no tuvimos nada que ver con la intentona golpista de febrero de 1992. Chávez en ese momento era un poco ingenuo acerca de la visión de las Fuerzas Armadas y de los oficiales institucionales y él no se imaginó el 11 de abril lo que iba a suceder. Vamos a estar claros, el mérito de haber sacado a Chávez el 11-A se le debe principalmente a la sociedad civil y a los muertos que puso la sociedad civil. En las Fuerzas armadas lo que hicimos fue apoyar a la sociedad civil. Observamos crímenes en la sociedad y violaciones de derechos humanos y por eso la mayoría del Alto Mando se pronunció.

Chávez renunció porque ya no tenía el respaldo de las Fuerzas Armadas en su cuadro de almirantes y generales de aquel momento. A partir de ahí él comenzó depurando a los oficiales que él consideraba institucionales, dándoles prebendas a los oficiales mediocres que en cualquier otra época democrática nunca ascenderían a almirantes y generales, dándoles prebendas a los oficiales y sargentos de forma descarada, con cargos y oportunidades que no se correspondían con su preparación intelectual y profesional. Desde ahí, dentro de las Fuerzas Armadas todos se cuidaban del otro y el que comentara algo en contra de Chávez tenía a un subalterno o un superior que lo denunciaba.

- ¿No cree usted que el 11 de Abril los militares demostraron no tener claridad de quién era Hugo Chávez ni la revolución bolivariana?

- Creo que sí estábamos claros. En mi declaración, del 18 de febrero de 2002, pidiendo la renuncia de Chávez, eso fue una premonición de lo que iba a suceder. Nosotros si estábamos claros de lo cobardón y bravucón de barrio que era Chávez rodeado de otros bravucones. Tanto demostró eso que él renuncia en la madrugada del 12 de abril. Sí sabíamos exactamente quién era Chávez y por eso lo logramos sacar, la sociedad civil principalmente. Ahora por qué regreso, ya es otra pregunta.

- ¿Cómo describiría la relación de la Fuerza Armada de hoy con el gobierno de turno?

- Las Fuerzas Armadas venezolanas de hoy son el brazo armado político del régimen maduro-chavista. Las consignas, el comportamiento de los oficiales, un coronel empujando a un diputado y todas las violaciones que estos jerarcas y enchufados han hecho dan a demostrar que son una guarda pretoriana del régimen de Maduro y se han transformado en un partido político armado. De manera que las Fuerzas Armadas, como todas la instituciones, caso Tribunal Supremo de Justicia, no así la Asamblea Nacional donde no tiene mayoría los rojos, todas las demás instituciones se han transformado en parte del partido político comunistoide que tiene a Venezuela en el estado en el que está.

- ¿Por qué cree usted qué Nicolás Maduro ha dejado permanecer tanto tiempo en el cargo de ministro al general Padrino López?

- Padrino López es un hombre muy leal a Maduro y a la revolución bolivariana. Es un fanático, un político disfrazado de general con todo el poder que le da el Ministerio de la Defensa. Maduro confía en él y en el almirante Ceballos; por eso los ha mantenido tanto tiempo ahí, porque sabe que ellos dos mantienen el control de las Fuerzas Armadas para que siga comportándose como el brazo armado de la mal llamada revolución bolivariana. De manera que a Padrino López probablemente le darán otro cargo y el que lo remplazará será el almirante Ceballos, ya que los dos han demostrado una lealtad infinita a la revolución bolivariana.

- ¿Los militares venezolanos están preparados para un escenario de guerra?

- Es compleja esa pregunta. Unas Fuerzas Armadas preparadas para una acción de guerra tienen que ser profesionales, con mística y que tenga muy claro cuál es su labor dentro de la República. Las Fuerzas Armadas han sido empleadas para vender pollos, para ocupar cargos de civiles en los ministerios, para ocupar funciones en Pdvsa. ¿Cuándo a alguien se le iba a pasar por la mente que un general de la Guardia Nacional fuera presidente de PDVSA? Ellos estudian cuestiones, de aduana, control de orden público, de todo menos algo técnico.

Los generales venezolanos no están preparados para la guerra. Por eso digo que es un poco más complejo, porque podría hacerte unos gráficos de cómo se desarrollan las tácticas. Ante un hipotético enemigo las variables son la capacidad que tiene el factor humano, que en este momento en la Fuerza Armada está desmoralizado y está pendiente de cosas distintas. la confiabilidad y mantenimiento de los sistemas de armas que están por el suelo a pesar de que van rusos y chinos continuamente a tratar de elevar el poder operacional de los sistemas. Lo otro es la capacidad para operar a los sistemas de armas.

Yo vengo de las Fuerzas Armadas consideradas por otros países, en los años 80 y 90, especialmente la Armada y la Fuerza Aérea, por la OTAN sabiendo lo difícil qué es mantener por apresto operacional y la cantidad de ejercicios y de maniobras que se requieren para ensayar diferentes teatros tácticos de una hipotética guerra con un hipotético enemigo. La respuesta a la pregunta es no, no están preparadas hoy para enfrentar un escenario así y mucho menos ante países desarrollados como EEUU y Canadá.

- ¿Cuál es la estrategia más adecuada que usted aplicaría en la situación que se vive en el país?

- La estrategia la he manifestado desde hace dos años. Venezuela es un país secuestrado y se requieren acciones de injerencia humanitaria. Esas acciones llevan un brazo militar para descabezar a los integrantes del régimen, capturarlos y procesarlos. Y luego esta misma acción militar para mantener el orden dentro del país y poder distribuir la ayuda humanitaria que tomará unos cuantos meses, que le permita a un gobierno de transición que sobreviva y en un tiempo prudencial, tal vez uno o dos años, hacer unas elecciones limpias con asesoría y observación internacional de verdad, no de izquierdistas radicales.

Fuente: sebastianabarraez/INFOBAE