Desde Bruselas. Mientras el régimen apuesta por elecciones parlamentarias para dar por superada la crisis instalada hace años en el país y sin salida satisfactoria ni para el malestar de la población ni para el freno del crecimiento económico, la Unión Europea (UE), acompaña el pedido de elecciones presidenciales de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y reconocido como presidente encargado de Venezuela por 24 de los 27 países de la UE.

El medio Infobae participó esta semana en varios encuentros en Bruselas con diplomáticos y expertos europeos que evaluaron la actual situación en el país del Caribe y analizaron posibles escenarios para el futuro inmediato. La mayor preocupación pasa por la meseta de la crisis, producto de la falta de negociaciones, al tiempo que millones de venezolanos siguen cruzando las fronteras diariamente y ya son más de 4 millones los que emigraron. Aunque Europa mira con admiración la gran solidaridad que despliegan los países de la región para recibir a los venezolanos que salen de su país, también advierte que están creciendo las tensiones regionales y observa con preocupación el crecimiento de movimientos y partidos xenófobos, por ejemplo en países como Perú.

Por estos días, el asesor especial para Venezuela de la UE, el experimentado político uruguayo Enrique Iglesias, iniciará una gira de dos o tres semanas que incluye visitas a Estados Unidos, México, Cuba y Argentina, aunque aún no trascendieron detalles de su agenda. En marzo, Iglesias -ex canciller y director del banco central de su país, así como director de la CEPAL y presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Iglesias volverá a Caracas en marzo “buscando elecciones libres y justas”, en palabras de un funcionario de la UE cercano al canciller europeo Josep Borrell. “Tenemos un plan y es que haya elecciones presidenciales sin exclusiones”, señaló el diplomático, quien señaló que Iglesias mantendrá reuniones con diversos actores políticos.

“Nunca fue tan serio el impasse y la interrupción de negociaciones” en Venezuela, destacó una especialista del departamento europeo para América latina, quien recordó que el papel de la Unión Europea no es el de mediador. “Hay poco espacio para la negociación, el régimen está muy cómodo y no ve necesidad de negociar, pero hay que conseguir que cese la usurpación”, dijo, utilizando un verbo que en Venezuela se usa a uno y otro lado del Palacio de Miraflores para descalificar al adversario.

A partir del anuncio de las intenciones del gobierno de Maduro de llamar a elecciones parlamentarias, la UE reclama el nombramiento de un Consejo Nacional Electoral Independiente que levante la proscripción de la Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó y pide también por la libertad de los presos políticos. Consultada una fuente acerca de si la meseta que se advierte en la actualidad tiene que ver con el fracaso del proyecto de Guaidó, negó esa posibilidad y prefirió señalar las últimas medidas económicas del gobierno como la razón de la supuesta tranquilidad. “Hay alivio, es cierto, pero no nos engañemos, eso es sobre todo en Caracas, que es una burbuja”.

El Grupo de contacto sigue

Según las autoridades consultadas, el Grupo de contacto – conformado un año atrás e integrado por ocho países de la Unión Europea y cuatro latinoamericanos con el objeto de destrabar la crisis y ayudar a conducir a elecciones libres como solución pacífica y democrática- sigue funcionando, y en el pilar humanitario hay resultados concretos. El actual canciller Borrell formaba parte del grupo durante la gestión de su antecesora, Federica Mogherini.

Meses después de creado el Grupo de contacto, Noruega se puso a la cabeza de las negociaciones entre representantes de Maduro y Guaidó, que se dieron por fracasadas en agosto de 2019. Poco después el presidente convocó a una mesa de diálogo con parte de la oposición, en la que se estableció el regreso del chavismo a la Asamblea Nacional (de donde se retiraron en 2017), la renovación de las autoridades electorales y la liberación de los presos políticos. Sin embargo, esa mesa (la mesita, como la llaman) fue impugnada por actores como la Unión Europea porque no había sido invitada la oposición en pleno, por lo que no era representativa. “La mesita es insuficiente”, aclaró una diplomática.

En enero último, como parte de su estrategia de instalación internacional, Guaidó viajó a Bruselas, donde mantuvo una reunión de una hora y media con Borrell. “Fue una reunión muy restringida. Aunque no lo parece, está pasando mucho, pero todo es secreto, no hay comunicaciones de esos encuentros. En Venezuela la cuestión no mejora y la gente sigue sufriendo. Es un país rico, no hay razones para la crisis. Lo que promueve la UE son elecciones libres y justas”, señaló una diplomática.

Ante una pregunta de los periodistas, la misma diplomática buscó explicar el significado de reconocer a Guaidó como la mayor autoridad venezolana. “Guaidó no tiene el poder de facto, eso es claro para todo el mundo, pero entendemos que la Asamblea Nacional es la única institución con legitimidad en Venezuela. Para nosotros, Juan Guaidó es el presidente de la Asamblea Nacional y lo reconocemos como presidente interino, si bien en esto no hay unanimidad ya que tres de los veintisiete países aún no lo han reconocido”, esto último en referencia a Chipre, Eslovaquia e Italia, que aún no dieron ese reconocimiento que Guaidó consiguió en casi 50 países de todo el mundo.

Desde 2017, la Unión Europea impuso sanciones a más de veinte funcionarios venezolanos y decretó el embargo de armas mientras Estados Unidos está reforzando sus sanciones contra el gobierno de Maduro. Sin embargo, nada de esto consigue apurar la decisión del mandatario de convocar a elecciones. Hay países de peso que mantienen su apoyo al chavismo, como Rusia o China, además de Cuba. “No sirve romper relaciones y las sanciones económicas no vienen dando resultado”, señaló un experimentado hombre de la cancillería europea, cuando se lo consultó por la eficacia de las diferentes medidas de presión.

La UE y sus observadores electorales

Los responsables de las misiones electorales de la UE destacan que cuando los países los buscan, lo hacen a causa de su neutralidad y profesionalismo. Siempre acuden por invitación (“no nos imponemos”), aunque a veces la invitación se busca, naturalmente. Para definir la participación, siempre se evalúa que la visita sea un valor agregado al proceso electoral en cuestión. La misión es de observación y luego se hace un informe con recomendaciones, además de un seguimiento hasta las siguientes elecciones. Los observadores no son funcionarios europeos sino expertos independientes, aunque cada misión es siempre encabezada por un legislador europeo.

Fuente: infobae