La crisis económica y la paulatina pérdida de legitimidad de Maduro condicionan la capacidad de que el Gobierno se aferre al poder, según fuentes cercanas al Kremlin.

A pesar del continuo apoyo que han expresado voceros del Kremlin, algunas voces cercanas al Gobierno indican que Rusia empieza a dudar sobre la posibilidad que tendrá Nicolás Maduro de aferrarse al poder.

Dos fuentes cercanas al Kremlin argumentan que es imposible ignorar la desastrosa gestión de la economía venezolana bajo el gobierno de Maduro, lo que mancilla constantemente el apoyo popular que les queda.

Por otra parte, una fuente de Bloomberg alegó que el ejército paulatinamente muestra que no estaría dispuesta a reprimir a sus propios ciudadanos, por lo que el margen de acción de uso de fuerza militar para aplastar a quienes los desafían, se reduce cada día.

“El tiempo no está del lado de Maduro. En una situación económica crítica, el clamor popular puede girarse en su contra”, dijo Vladimir Dzhabarov, primer vicepresidente de la comisión de Asuntos Internacionales del parlamento ruso.

Con la ola de reconocimiento internacional que ha apoyado al presidente encargado, Juan Guaidó, Maduro pierde cada vez más legitimidad a nivel interno y externo, un factor que suma a la crisis política que sumerge al chavismo.

En este sentido, Rusia se ve incapaz de ayudar a Maduro, debido a que ya ha invertido demasiado dinero en Venezuela y el país se encuentra demasiado lejos como para enviar apoyo militar.

La preocupación de Rusia también guarda relación con las deudas de Venezuela. En los últimos años Moscú ha otorgado al menos 10.000 millones de dólares, principalmente en contratos petroleros, que actualmente Venezuela no tiene forma de pagar.

A estos factores se añade la sospechosa postura del presidente ruso. Vladimir Putin no ha manifestado opinión pública alguna desde el inicio del conflicto político en Venezuela, cuando sostuvo una llamada telefónica con Maduro tras la juramentación de Juan Guaidó.